Siete consejos para elegir bien los estudios universitarios o de FP

La mejor decisión que se puede tomar para elegir los estudios terciarios es fruto de un proceso de autoconocimiento, información y análisis


La Voz

No es inspiración divina, la mejor decisión que se puede tomar sobre los estudios terciarios es fruto de un proceso de autoconocimiento, información y análisis. Uno le dedica horas a Biología pero no hace un esfuerzo semejante para diseñar su itinerario formativo, aunque los que tienen un objetivo acaban estando más satisfechos profesionalmente. Así que hay que ponerse manos a la obra. Mónica Diz, orientadora del IES A Sardiñeira de A Coruña, tiene un blog específico (monicadizorienta.blogspot.com.es) con información útil y enlaces a test de orientación. Y estos son algunos de sus consejos para jóvenes y familias.

Tómate tu tiempo

Además de los test de aptitudes y gustos, debes hablar de tu futuro con tu familia -los abuelos son especialmente hábiles en detectar fortalezas y debilidades- y con tus amigos. La reflexión es necesaria pero nunca rápida.

Hay que conocerse bien: los gustos, las aptitudes y los valores

¿No te gusta nada «chapar», se te da fatal porque nunca te quedas con las palabras exactas? Entonces tal vez Derecho no sea una buena opción aunque te encanten las series de abogados. ¿No soportas la idea de estar encerrado en clase, prefieres mil veces el aire libre? Es posible que tu carrera esté relaciona con la naturaleza, el trabajo de campo o el deporte. ¿Te lo pasas genial con tus primos pequeños, no dejas de jugar con ellos cuando los ves? Pues quizás tu futuro esté en un aula de infantil. «Es muy difícil conocerse, pero es importantísimo para elegir bien los estudios», concluye Diz. Los test que hay disponibles (y gratis) en Internet ayudan mucho pero, ¡ojo!, «se deben hacer varias veces». Además, hazte esta pregunta: ¿Cómo me veo dentro de diez años? ¿Qué vida estaré haciendo?

Debe haber un trabajo de búsqueda de información

Tras dedicarte tiempo, ya sabes algo más de ti. Te queda un paso fundamental, inexcusable y que solo tú puedes completar: la búsqueda de información. Antes de entrar en los foros (que también), mira en las web de las universidades (y en la web de FP de la Xunta) los estudios que te pueden apetecer y lee con detenimiento: planes de estudios, procesos de admisión, salidas laborales, perfiles adecuados para esos estudios, pasarelas a otros grados o ciclos... Seguro que te llevas sorpresas.

Analiza en familia la situación económica para saber qué es posible y qué no

No es plato de gusto enfrentarse a la realidad, pero menos resulta empezar una carrera para descubrir que no se puede terminar. Por eso, es el momento de sentarse con calma con la familia y analizar la capacidad económica: no es lo mismo vivir en casa que fuera (un colegio mayor ronda los 1.000 euros al mes y un piso compartido está en los 150-300); las tasas, aun de la universidad publica, varían según la comunidad autónoma; y hay gastos complementarios (¿se necesita un máster habilitante?). Tal vez es mejor diseñar un itinerario distinto, posiblemente más lento, para llegar al mismo sitio, pero que tu situación económica pueda permitirse.

Haz una lista con diez opciones y estudia pros y contras de cada una

Una vez que has pasado las fases anteriores (autoconocimiento, búsqueda de información y estudio de las posibilidades económicas) llega el momento del análisis: haz una lista con las diez carreras (y/o estudios de FP) que te gusten y establece una lista de pros y contras para cada una. Es un sistema visualmente muy potente para valorar todos los factores.

Practica la toma de decisiones, hay que estar preparado para aceptar las consecuencias

Pacta con tus padres la toma de decisiones con anterioridad a la selectividad. No se puede elegir estudios si nunca antes has sido responsable de ninguna decisión. ¿Quieres un móvil caro? Pues comprométete a ahorrar, cuidarlo y no gastar más que la cuota establecida; si lo pierdes, echa mano de la reliquia de hace tres años y no pidas otro. El consejo es inverso para la familia: hay que dejar que el joven tome decisiones y, sobre todo, cargue con las consecuencias: si uno se empeña en apuntarse a macramé en cuarto de ESO, tiene que acabar el curso.

Acepta el consejo de tu familia, es quien mejor te conoce, pero la decisión debe ser tuya

A veces los adolescentes se empeñan justo en lo contrario de lo que quiere su familia solo por eso. Pero la familia suele querer lo mejor para sus hijos y además los conocen muy bien. Unos y otros deben escucharse y argumentar, aunque solo el joven es quien debe tomar la decisión final. Consejo para la familia: abordar estos asuntos requiere un momento de tranquilidad y con tiempo suficiente.

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