Archivan el caso Funnydent al entender que no es una estafa, sino un episodio de «mala gestión» empresarial
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De las pruebas practicadas no se desprende el engaño previo ni el ánimo de lucro, según el auto
22 feb 2017 . Actualizado a las 12:47 h.La magistrada titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº. 4 de Navalcarnero ha decretado el sobreseimiento provisional y el archivo de la causa abierta por un presunto delito de estafa contra el administrador único de las clínicas dentales Funnydent, Cristóbal López Vivar.
La juez entiende que tras las diligencias practicadas por la Brigada Provincial de Policía Nacional, así como de toda la documentación extraída, se trata de un caso «de mala gestión» en el año previo al cierre de las clínicas por parte de su administrador y no ante un propósito inicial del investigado de incumplir las obligaciones asumidas frente a los pacientes.
En este sentido, el auto establece que «del informe emitido por la administración concursal, junto con las actuaciones a petición del Ministerio Fiscal, se desprende que no ha existido irregularidad que pueda ser penalmente reprochable, al margen de la responsabilidad civil y concursal del investigado».
Para que haya estafa, recuerda el auto, se precisa de un ánimo de lucro en beneficio propio o de un tercero. En el caso que nos ocupa, recoge también el auto, «de la documental y cuentas bancarias intervenidas no se ha evidenciado ningún incremento económico en el patrimonio del investigado que pudiera llevar a pensar que el cierre fue consecuencia de dicho ánimo de lucro».
«Todo lo contrario, la mala gestión derivó, no solo en un perjuicio para los clientes, sino en uno propio para su único administrador, el cual tenía todos sus bienes registrados a nombre de dichas mercantiles», añade.
En suma, concluye la resolución, «las actuaciones practicadas solo ponen de manifiesto un posible incumplimiento contractual de naturaleza civil carente de trascendencia penal, por lo que procede el mencionado archivo de la causa, sin perjuicio de la acciones que los denunciantes puedan ejercer ante la jurisdicción civil».
Previo a este dictamente, el Juzgado de Instrucción número 4 de Navalcarnero y la Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Inspección y Ordenación, ambos desde el ámbito de las respectivas competencias, realizaron las gestiones necesarias para reabrir escalonadamente las clínicas Funnydent.
Esta decisión se tomó a fin de posibilitar que las personas afectadas por la situación generada por el cierre de estas clínicas dentales pudieran, si lo deseaban, continuar los tratamientos asistenciales que venían recibiendo con anterioridad al cierre de las mismas.
Algunos de los afectados se organizaron en plataformas, como en el caso de Leganés o Fuenlabrada, y algunos avanzaron que iniciaban acciones legales contra los gestores de las clínicas. Durante el cierre de las clínicas, se derivaron casos de tratamiento a otros centros. En principio, el juzgado calculaba que podía haber cerca de 2.500 afectados.
En octubre se procedió a la apertura de los centros de Móstoles, Leganés, Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares en Madrid y de Mataró en Barcelona, con el compromiso de terminar tratamientos que estaban pendientes.
La historia del caso
Las clínicas dentales de la cadena Funnydent cerraron de manera inesperada el 28 de enero del año pasado, dejando tras de sí miles de afectados en Madrid y Cataluña. La mayoría de ellos denunciaron haberse quedado «con tratamientos a medio hacer -y pagados- con las consecuencias graves para la salud que esto conlleva».
La Policía detuvo entonces a Cristóbal López, de 48 años, acusado de un delito de estafa de al menos 8,8 millones de euros a un total de 2.481 pacientes, y fue enviado a prisión sin fianza ante el riesgo de fuga. La magistrada consideró que existían indicios suficientes para imputarle dicho delito, previsto con en el Código Penal con una pena de uno a seis años de prisión.
Relató que este creó diferentes empresas en el ámbito de la odontología, y todas ellas contaban con clínicas en diversas localidades madrileñas, así como en Mataró y Sabadell (Barcelona), donde «ofrecía la posibilidad de financiación de los tratamientos odontológicos mediante créditos».
«A sabiendas de las dificultades económicas que su negocio atravesaba ya en el verano pasado, siguió con su actividad acogiendo a más pacientes» y continuando con «gastos suntuarios» como la adquisición de un vehículo de alta gama, señalaba el auto.
En marzo, el administrador único de Funnydent quedó en libertad, aunque imputado y con la obligación de presentarse los días 1 y 15 de cada mes en el juzgado.