Fillon mantiene su candidatura pese a su inminente imputación

Sus principales aliados abandonan su barco y lo dejan solo, mientras él califica su situación de «asesinato político»

FILLONH

París / Corresponsal

François Fillon fue convocado ayer por los jueces de instrucción para comunicarle su imputación y la de su mujer el próximo 15 de marzo: el clavo que faltaba en la tapa del ataúd en que se ha convertido su candidatura, y un drama para la derecha republicana que se está quedando sin opciones en la carrera presidencial. La decisión de los magistrados llega apenas cinco días después del nombramiento de Serge Tournaire, uno de los mayores expertos en corrupción financiera del país, conocido por su intransigencia, como responsable del sumario.

El conservador no tardó en salir públicamente a martillear el mensaje de que no abandonará la carrera hacia el Eliseo rompiendo así su promesa de retirarse en caso de que se le imputara. «No cederé, no me entregaré, no me retiraré, iré hasta el final porque más allá de mi persona es la democracia lo que se está desafiando», zanjó en una rueda de prensa urgente. El ex primer ministro está acusado de defraudar cerca de un millón de euros de dinero público a través de empleos falsos para su mujer y sus dos hijos. 

Fillon calificó su ya inminente imputación como un «asesinato político» y afirmó que «el estado de derecho ha sido violado sistemáticamente» para perjudicarlo. Sus repetidos ataques a las instituciones judiciales desataron la polémica en todos los frentes. El presidente, François Hollande, se pronunció «solemnemente en contra de toda puesta en duda de las capacidades de los magistrados» y recordó que «una candidatura a las elecciones presidenciales no autoriza a sembrar la sospecha sobre el trabajo de los policías y los jueces».

En la izquierda, Benoît Hamon destacó la «increíble violencia» de sus palabras y Jean-Luc Mélenchon dijo sentirse apenado porque sus «compatriotas» de la derecha no tengan un candidato «presentable». Emmanuel Macron, su mayor rival de cara a la primera vuelta, lanzó un dardo a Fillon, que se presentaba como un candidato con mano de hierro contra la corrupción, diciendo que «no se puede ser favorable a la tolerancia cero solo cuando concierne al resto». 

El mayor problema para él es que, en el centro, sus principales apoyos no han tardado en replegarse y desvincularse. Bruno Le Maire, ex rival en las primarias y representante de asuntos europeos de la campaña, dimitió a las pocas horas haciéndose eco de la promesa de retirada en caso de imputación. La Unión de Demócratas e Independientes también anunció su abandono. En su propio campo, el diputado sarkozysta y ex secretario de Estado, Pierre Lellouche, calificó la decisión de continuar de «inaudita» y propuso la convocatoria de un consejo constitucional para aplazar los comicios hasta que Los Republicanos encuentren sustituto. Según Colpisa, no son pocos los alcaldes de la derecha que apadrinan a Alain Juppé, el providencial plan B si Nicolas Sarkozy le retira su veto. Incluso el Frente Nacional (FN), que hasta el momento se mantuvo discreto con Fillon para no favorecer las opciones de Macron, unió su voz a las críticas. Florian Philippot, el número dos de Marine Le Pen, declaró que Fillon ya «no puede seguir haciendo campaña».

Los abogados de Fillon tienen diez días para estudiar la investigación preliminar, que hasta ahora ha estado sometida a secreto de sumario. El conservador podría negarse a asistir a la cita (como hizo la presidenta del FN), ya que al ser senador se beneficia de la inmunidad parlamentaria. Sin embargo, una resistencia es lo único que le falta para hacer pedazos su argumento de inocencia. 

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