Pablo Iglesias, el líder que quiere controlar medios y señala a informadores

La actitud amable y colaboradora de Iglesias con los medios que le dan cancha cambia radicalmente cuando se trata de los que le critican


madrid / la voz

La relación de Pablo Iglesias con los medios de comunicación es ambivalente. En un primer momento utilizó hábilmente sus apariciones en televisión -incluso en la más representativa de la derecha extrema- como plataforma para vender sus mensajes y hacerse famoso. En la actualidad, él mismo, como la portavoz en el Congreso, Irene Montero, el secretario de organización, Pablo Echenique, y los supuestos ideólogos del partido, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge, tienen barra libre para aparecer en dos cadenas nacionales, sobre todo La Sexta, pero también en Cuatro. Salen a todas horas, por la mañana, por la tarde y por la noche. Se les da el tiempo que precisan para explayarse. Sin problemas. Eso sí, el que ha desaparecido de los medios, tras su derrota en Vistalegre II, es Íñigo Errejón y, por extensión, sus partidarios. Iglesias controla ahora quién habla y quién no en las televisiones. 

Pero la actitud amable y colaboradora de Iglesias con los medios que le dan cancha cambia radicalmente cuando se trata de los que le critican. Su concepción la expresó claramente hace menos de tres años, cuando se mostró partidario de que los medios de comunicación estén sometidos a mecanismos de control público. Antes había asegurado que «el mayor ataque contra la libertad de expresión es que haya medios de comunicación que sean de propiedad privada, que respondan a los intereses privados, corporativos, de multimillonarios». Más recientemente atacó en público a un informador que sigue habitualmente a Podemos, al tiempo que aseguraba que los periodistas «están obligados profesionalmente a hablar mal de nosotros». En otra ocasión, una periodista le preguntó por su proyecto de gobierno de cambio y le respondió así: «Precioso abrigo de piel el que trae usted». Iglesias también denunció la existencia de una supuesta «máquina del fango» a raíz de que una emisora de radio revelara que el ahora líder de Podemos en Madrid, Ramón Espinar, había ganado 30.000 euros vendiendo un piso protegido en el 2010. La información era rigurosamente cierta. Podemos también utiliza Twitter para arremeter contra los periodistas críticos. En este contexto llega la denuncia de la APM. 

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