Por qué Erdogan trae a Europa la campaña del referendo

El presidente de Turquía insiste en hacer campaña también en aquellos países europeos con mayor cifra de ciudadanos turcos


berlín / corresponsal

La ambición del presidente turco no tiene fin. No contento con la purga que emprendió tras el fallido intento de golpe de Estado del pasado julio, que ha llevado a más de 50.000 personas a prisión, Recep Tayyip Erdogan concentra ahora todos sus esfuerzos en captar votos de cara el referendo constitucional del 16 de abril, con el que aspira a convertir Turquía en un sistema presidencialista que le dé aún más poder. Consciente de que se juega lo que más le importa, y quizá sintiendo que no tiene tantos apoyos como los que necesita en su país, Erdogan insiste en hacer campaña también en aquellos países europeos con mayor cifra de ciudadanos turcos, pese al rechazo de sus gobiernos y sin importarle los contratiempos domésticos que les causa.

«Los espacios públicos no son lugar para mítines de otros países», explicó el jefe del Ejecutivo holandés, Mark Rutte, sobre el acto previsto para este sábado en Rotterdam con el que el ministro de Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, buscaba el sí de los cerca de 300.000 turcos que residen en Holanda y tienen derecho a votar el 16 de abril. Finalmente el mitin no se celebrará porque el propietario de la sala donde iba a tener lugar se echó para atrás al ver la polémica que suscitó y que intentó aprovechar el ultraderechista Geert Wilders para hacer campaña en su favor.

El canciller de Austria, país que acoge a unos 115.000 turcos autorizados para participar en el referendo, exigió hace unos días «una medida comunitaria» para evitar estos actos electorales en la UE. Es más, Christian Kern reiteró su petición de que se interrumpan de forma indefinida las negociaciones para el ingreso de Turquía en la UE. Precisamente una de las condiciones que impuso Ankara, junto a la eliminación de visados para sus ciudadanos, cuando en marzo firmó el polémico acuerdo migratorio por el que se comprometía a descargar de refugiados al continente.

La situación está dejando ver la hipocresía europea. Berlín, por ejemplo, abogaba ayer por «normalizar la relación», pese a que en los últimos días Ankara le ha acusado de proteger a terroristas, de enviar agentes secretos, y hasta de cometer «prácticas nazis», después de que cuatro ciudades alemanas cancelaran la intervención de ministros turcos. Líneas rojas «que no se deben sobrepasar» recordó el titular germano de Exteriores, Sigmar Gabriel, tras un encuentro con su par turco. La tensión amenaza con repuntar si finalmente el propio Erdogan se traslada a Alemania, para intentar convencer al millón y medio de compatriotas con derecho a votar en la consulta.

Wilders moviliza a sus huestes contra el régimen turco

Con menos fuelle en las encuestas del que tenía hace unas semanas el ultraderechista holandés, Geert Wilders, aprovechó ayer el anunciado mitin del ministro turco de Exteriores para intentar galvanizar a sus huestes. En la manifestación ante la embajada de Turquía que convocó ese fin criticó la «debilidad» de Rutte por permitir la visita de «un régimen dictatorial» y denostó la islamización de su país.

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