Unos 900 marines apoyarán el asalto final al bastión yihadista de Raqa

Llegan a Siria 400 soldados para unirse al operativo actual y respaldar a los kurdos


Redacción / La Voz

El asalto final a Raqa, capital del autoproclamado califato del Estado Islámico, se aproxima y la Administración Trump ha apostado por elevar el papel militar estadounidense en la guerra civil siria. La alianza árabe-kurda respaldada por Washington, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), ya han cortado todas las vías de acceso a Raqa y el inicio del asedio a la ciudad es cuestión de semanas. Los 500 soldados estadounidenses presentes en la zona han recibido el refuerzo de 400 miembros de la Infantería de Marina y de los Rangers para hacer frente a la ofensiva final. Sumando estas fuerzas son ya 900 los militares estadounidenses en suelo sirio.

El refuerzo trae consigo cañones M777 Howitzer, capaces de disparar obuses de 155 milímetros, que darán cobertura de artillería a las tropas kurdas. El coronel John Dorrian confirmó a Reuters el despliegue militar que culminó «hace unos pocos días» y que «tendrá carácter temporal». Las FDS han hecho saber al Comité de Servicios Armados del Senado de EE.UU. que no tolerarán la presencia de Turquía en el asalto final a Raqa. «Los turcos son una fuerza de ocupación y no hay que permitir que se hagan con más territorios», dijo a Reuters su portavoz, Talal Silo, en relación al avance turco para frenar a las milicias kurdas del YPG y crear una zona de seguridad.

Los bombardeos son continuos sobre la zona. Al menos 23 civiles, entre ellos ocho niños, murieron ayer en Al Matab, un pueblo situado en la carretera estratégica que une Raqa con Deir al Zur (capital de la provincia vecina) en bombardeos de la coalición liderada por EE.UU., según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Otros siete civiles perecieron en ataques de cazas rusos en el cercano reducto yihadista de Al Mayadin, en Deir al Zur, región rica en petroleo y fronteriza con Irak.

El califa Al Bagdadi huye de Mosul ante el avance de las fuerzas iraquíes

El líder del grupo Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, «está vivo» pero «abandonó Mosul», tras ceder a sus jefes militares el mando de la batalla contra las fuerzas iraquíes. La huida del califa simboliza la precaria situación del EI, que pierde terreno cada día en Mosul, su último gran bastión en Irak.

Bagdadi «abandonó probablemente Mosul» antes de que esa ciudad y Tal Afar, otro feudo yihadista al oeste, «quedaran aisladas por las fuerzas iraquíes», indicó un responsable del Departamento de Defensa estadounidense. Según la misma fuente, el EI «hace planes para seguir funcionando como un pseudo-Estado centrado en el valle de Éufrates» si acaban perdiendo el control de Mosul y Raqa.

Bagdadi había convertido Mosul en su base principal. Ahí fue donde hizo su única aparición pública en julio del 2014, cuando proclamó un califato en los territorios conquistados por el Estado Islámico en Irak y Siria.

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