Un año aterrorizada por el vudú

La forense evaluó ayer a una testigo protegida nigeriana de 18 años citada para declarar en el juicio en mayo contra una mafia de la prostitución que la captó cuando era menor


vigo / la voz

Una nigeriana de 18 años que fue liberada de una red de trata de mujeres en un piso de O Calvario cuando tenía 17 años fue entrevistada ayer por la forense del Imelga para evaluar su capacidad para testificar en el juicio que la Audiencia celebrará el 24 de mayo.

La testigo tiene la condición de protegida y está acogida por una oenegé fuera de la ciudad. La víctima, un año después de ser liberada, todavía tiene miedo de que la red que pretendía convertirla en una esclava sexual tome represalias y practique ritos de brujería vudú sobre ella o su familia. Esta religión animista está muy arraigada en Nigeria y tiene una fuerte tradición que inspira temor a los creyentes en su poder maléfico. Fuentes de una asociación que lucha contra el tráfico de mujeres aseguran que la testigo protegida, a la que tutela, sigue «aterrorizada» por el vudú pero intenta vencer su miedo porque quiere hacer lo correcto.

Este tipo de ceremonia fetichista se realiza en las aldeas nigerianas incluye sacrificios rituales y equivale a cerrar un contrato entre las mafias y las familias de la inmigrante que se endeudan para viajar a Europa. Los hechiceros recogen pelos y otros restos orgánicos de los deudores y amenazan con que los espíritus malignos causarán terribles sufrimientos al endeudado y su familia si no pagan sus cuotas a la mafia o no cumplen lo pactado. Por tanto, la inmigrante que es explotada en España se siente amedrentada y evita desobedecer a la red de tratantes porque eso supondría atraer la maldición sobre sus allegados.

En el caso de la adolescente rescatada en Vigo, la forense valoró ayer la capacidad de la joven para declarar en el juicio como testigo. Otro objetivo del Imelga es proponer medidas de protección para que la víctima se sienta más segura tanto dentro como fuera del juzgado.

La acusación popular, ejercida por Faraxa, considera que la víctima fue camelada para viajar a España sin saber que se iba a tener que dedicar a la prostitución. Se trata de una joven que atrajo la atención de una red cuando era una colegiala. Los traficantes la quisieron fichar, fueron a su pueblo y le prometieron un empleo de modelo en Europa. Aceptó y aterrizó en París pero, una vez en territorio nacional, le retuvieron el pasaporte y quisieron obligarla a servir como prostituta en un club de alterne de Madrid, a lo que ella se opuso.

Al ver que era una rebelde, el clan la envió desde la capital a un piso al barrio de O Calvario de Vigo a finales de noviembre del 2015 con la idea de prestar servicios en un motel. Durante el viaje, la joven, que viajaba sola, pidió ayuda a un pasajero de autocar y le contó que estaba retenida por unos traficantes de mujeres que la querían obligar a prostituirse a pesar de ser menor de edad. Ella le pasó su número de teléfono. Tras apearse en la estación de autobuses de A Doblada, el hombre alertó a la policía. Los agentes llamaron al móvil a la joven, que les contó que la tenían encerrada dentro de un piso. Por la descripción del paisaje que veía por la ventana, los agentes dedujeron que estaba en un piso de O Calvario y la liberaron.

En el juicio comparecerán tres procesados, entre ellas dos hermanas nigerianas que se enfrentan a diez años cada una y al pago de 30.000 euros a la víctima.

La banda disponía de varios clubes desde los cuales movían a las inmigrantes que introducían ilegalmente en España para su explotación sexual.

La colegiala creía que iba a trabajar de modelo en Europa y acabó en un club de Madrid

La víctima contó a un pasajero del bus Madrid-Vigo que una red quería que fuese esclava sexual

«Ella no quería estar con su jefa y además, era menor», afirman fuentes del caso

Desde el principio, la víctima de la trata de mujeres se mostró rebelde con sus captores, que la catalogaron como una díscola. La adolescente se dio cuenta de que la habían engañado y que la querían explotar. Una indignación que todavía le sulfura porque considera que la madame y su hermana la trataron injustamente y la quisieron obligar a ser una esclava sexual en contra de sus deseos. «Ella no quería estar allí con su jefa; y, además, existe el agravante de que se trataba de una menor. Sabe que hizo lo correcto y que hará lo correcto», afirman fuentes cercanas al caso.

El departamento policial de la Ucrif y la Fiscalía especial de Extranjería ha liberado a varias víctimas nigerianas en los últimos años en Vigo, todas ellas amenazadas por ritos vudú. La policía incluso desmanteló una red de tratantes cuya cúpula internacional se había reunido en Vigo. La operación se saldó con varias condenas, desmantelaron una red con contactos en Francia, Marruecos y Benelux y liberaron a varias mujeres a quienes esta mafia había retenido a sus hijos pequeños en un piso de Toledo. Los agentes entraron en la casa y descubrieron que estos vivían en unas condiciones inhumanas y poco salubres para unos pequeños. Como en otros casos, el vudú y los hijos eran las formas de presionar a las víctimas para que trabajasen y pagasen sus deudas.

En otro caso, la policía detectó en O Berbés a una víctima de la trata que era obligada a ejercer la prostitución. Los agentes también intervinieron y la liberaron.

Las investigaciones de los últimos años han ido estrechando el cerco a estos clanes africanos.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

Un año aterrorizada por el vudú