El pacto migratorio con Turquía cumple un año bajo la amenaza de ruptura

Las cifras son contundentes: las llegadas a las islas griegas se han reducido un 98 %, pasando de 10.000 en octubre del 2015 a 43 en la actualidad


Redacción / La Voz

El acuerdo sobre los refugiados entre la UE y Turquía para frenar la más grave crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial afronta su primer aniversario con la amenaza de Ankara de echarlo abajo. El Gobierno turco ha vuelto a esgrimir la ruptura del pacto a raíz de la crisis diplomática abierta por los mítines de ministros turcos.

La Comisión Europea indicó que espera que ambas partes cumplan con sus compromisos, pero también llamó a capítulo a Recep Tayyip Erdogan. Las cifras son contundentes: las entradas diarias desde Turquía a las islas griegas se han reducido un 98 %, pasando de 10.000 en octubre del 2015, en plena crisis migratoria, a 43 en la actualidad, según el último informe de Bruselas, publicado a principios de mes, informa Efe.

Pero el acuerdo ha dejado en el limbo a miles refugiados en Grecia. «Aquí es como una cárcel, me asfixio», afirma a AFP el somalí Abdulaziz en el campo de Moria, en la isla de Lesbos. Se siente desamparado, como miles de migrantes hacinados en ella. Aquellos que, como él, querían llegar a Alemania llevan meses esperando una respuesta a las solicitudes de asilo presentadas en Grecia para evitar el reenvío a Turquía, al que les predestina el pacto. En este caso hay unos 9.000, según Acnur, y unos 14.000, según el Gobierno griego, que renunció a trasladarlos masivamente al continente para evitar enfurecer a sus socios europeos. 

Nuevos ataques de Erdogan

Mientras Erdogan parece decidido a seguir con el pulso. Ayer volvió a acusar a Alemania y directamente a Angela Merkel de mantener «una actitud nazi». «Estás utilizando métodos nazis», dijo Erdogan en Estambul dirigiéndose a la canciller. «¿Con quién? Con mis hermanos turcos en Alemania, con mis hermanos ministros, con mis hermanos diputados que viajan allí», señaló. Las cámaras de gas y los campos de concentración podrían volver a ser una realidad en Europa, dijo Erdogan. «Solo que no se atreven», añadió, sin precisar a quién se refería.

El ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, consideró que el presidente turco «ha sobrepasado un límite». «Somos tolerantes, pero no somos tontos», dijo.

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