Los líderes de la Unión Europea proclamaron este sábado en Roma que la Unión es «indivisa e indivisible», abierta a los países europeos que respeten los valores que comparten, si bien confirmaron que están determinados a avanzar en el proyecto europeo «a distintos ritmos y distinta intensidad», para evitar que los países menos decididos lastren los progresos del resto. «Actuaremos juntos, a distintos ritmos y con distinta intensidad cuando sea necesario, mientras avanzamos en la misma dirección, como hemos hecho en el pasado, de conformidad con los Tratados y manteniendo la puerta abierta a quienes quieran unirse más adelante. Nuestra unión es indivisa e indivisible», reza la Declaración de Roma que conmemora el 60 aniversario de la fundación de la actual Unión Europea.

En la ceremonia de firma del documento intervinieron los presidentes de las tres instituciones de la UE, Donald Tusk (Consejo), Jean-Claude Juncker (Comisión Euoprea) y Antonio Tajani (Parlamento Europeo), además del anfitrión, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, y el presidente de turno de la UE y primer ministro maltés, Joseph Muscat.

A las firmas de todos ellos -Juncker usó la misma pluma estilográfica empleada en 1957 por la delegación de su país, Luxemburgo, para firmar los Tratados de Roma- se sumaron la de cada mandatario europeo. Tras la ceremonia, se pudo ver a algunos líderes haciéndose fotos con la declaración y a la canciller alemana, Angela Merkel; al primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel; y al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, bromeando con sus firmas.

En una rueda de prensa posterior, el presidente Rajoy dijo que España se ve «plenamente reflejada» en el documento y celebró especialmente que se recoja una referencia «nítida y clara» al objetivo de culminar la Unión Económica y Monetaria, tal y como quería España.

«Debemos permanecer unidos»

Antes de la firma, los mandatarios fueron recibidos en el Campidoglio, sede del ayuntamiento de la ciudad, por el anfitrión y primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni; el presidente de Malta, Joseph Muscat, que ejerce la presidencia de turno de la UE, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

«Debemos permanecer unidos», dijo a la prensa a su llegada a la reunión el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. La primera ministra lituana, Dalia Grybauskaité, señaló por su parte, preguntada por lo agridulce de celebrar el aniversario de la UE a pocos días de que Londres comunique oficialmente su salida de la Unión, que «los países tienen la libertad de unirse o abandonar» el club comunitario, pero que «están mejor juntos».

Fueron de los pocos que hicieron declaraciones a su llegada al evento que tiene lugar en el «ala de los Conservadores» del Campidoglio, a cuyas puertas les esperaba la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, del Movimiento Cinco Estrellas. Otros, como el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quien también participa en la ceremonia, colgaron sus comentarios en Twitter. «Hoy me siento muy orgulloso de ser europeo», dijo Tajani.

El primer discurso de la ceremonia lo pronunció Gentiloni, quien recordó que el 25 de marzo de 1957 los seis países fundadores «comenzaron a construir una unión de paz» sobre «aquella Europa dividida» y recordó que pese a que «hablaban lenguas diversas, tenían diferentes opiniones (...) les unía una idea compartida, no estar divididos sino cooperar juntos por el bien común».

«Éramos seis, somos Veintisiete», subrayó. La ceremonia, que tiene previsto durar cerca de dos horas, concluirá con la firma de una declaración que, según indicaron a Efe fuentes europeas, ha incluido a última hora cambios «cosméticos, pero no profundos» para resolver las reservas que planteaban Polonia y Grecia.

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Los líderes de la UE celebran 60 años decididos a «seguir unidos pero a distintos ritmos»