Los mayores retos de May con el «brexit» están en casa

Sturgeon ya tiene el mandato del Parlamento escocés para pedir a Londres un nuevo referendo


Londres / e. LA vOZ

Con el paso de las semanas, las dificultades de Theresa May de cara al brexit no han hecho más que aumentar. Su principal reto está en casa y será tener contenta a la línea dura de su partido con el acuerdo que consiga con Bruselas. A ello se une la solicitud a Londres de convocar un referendo independentista, aprobada ayer en el Parlamento escocés, y la dificultad para que se forme Gobierno en Irlanda del Norte.

May sabe que hay un sector tory y del electorado a los que no le servirá cualquier acuerdo con la UE. Son los que no quieren ni oír hablar de pagar un alto precio económico, renunciar al acceso al mercado común o a reforzar las fronteras. El lema de los brexiters es «recuperar de nuevo el control» y, según la prensa conservadora, ven la activación del artículo 50 como el fin de «la falsa guerra» y el comienzo de «la verdadera lucha». Los ministros de May comparan las negociaciones de los próximos dos años como el esfuerzo diplomático más complicado desde que tienen uso de razón y lo comparan con una partida de ajedrez a la que «juegan con los ojos vendados y con tantos jugadores que será imposible seguir todos sus movimientos».

Las negociaciones para Downing Street comienzan con un jarro de agua fría: Nicola Sturgeon consiguió sin complicaciones el respaldo del Parlamento de Edimburgo para solicitar a Londres la celebración de un referendo, que ella se empeña que sea en plena negociación del brexit y cuando los escoceses tengan claro el escenario al que se enfrenta el Reino Unido fuera de la UE. La respuesta de May es apostar por hacer del brexit un éxito en un país unido y, si bien no se opone a la consulta en público, no ve con buenos ojos la fecha.

Las cosas no pintan mejor en Irlanda del Norte, donde los unionistas y republicanos no consiguen dejar sus diferencias a un lado para formar Gobierno. El ministro para Irlanda del Norte, James Brockenshire, confirmó que May está «implicada» en las negociaciones, tras las críticas de que está más pendiente del brexit y de Escocia que del Gobierno norirlandés. El Úlster tiene apenas 15 días para lograr un acuerdo o de los contrario Londres convocará elecciones o suspenderá la autonomía.

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