Un brigada del Ejército estafó en Galicia más de un millón de euros en la compra de carne

La Voz OURENSE / LA VOZ

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miguel souto

El Tribunal Supremo estima que en este caso ha habido un «plan mendaz» por parte de los dos implicados para obtener beneficios ilícitos

31 mar 2017 . Actualizado a las 08:02 h.

En cuatro años de prisión ha dejado el Tribunal Supremo la condena por estafa para el brigada José Ignacio de Carlos, que estaba destinado en el Regimiento Inmemorial del Rey, en el Cuartel General del Ejército en Madrid, donde era responsable de la compra de suministros de alimentación. Entre los proveedores de carne estaba el grupo gallego Coren, al cual, después de una primera etapa de entregas ordinarias entre octubre del 2003 y enero del 2005, les hizo llegar el militar que debían utilizar también cámaras frigoríficas del Ejército en Mercamadrid. Fue así como, sin conocimiento del Ministerio de Defensa, el acusado dio cobertura a la recepción de carne por valor de algo más de un millón de euros que luego se vendía a precios más bajos entre Andalucía y Levante.

Juzgados y condenados por estafa continuada, tanto el militar como la persona ajena al ejército que en algún momento actuó como intermediario, Juan Ramón Sánchez, primero la Audiencia Provincial de Madrid y ahora el Tribunal Supremo fijaron penas de prisión y también incluyeron en la condena el pago de 1,1 millones de euros a las empresas de Coren.

La pena atribuye la responsabilidad civil subsidiaria al Ministerio de Defensa, tal y como había pedido el abogado Arturo Castrillo Escobar, que fue quien defendió los intereses de la firma gallega en este asunto.

Aparte de la deuda efectiva, correspondiente a la mercancía servida y no pagada, la sala impone el pago de intereses desde el año 2007. La pena para el segundo acusado es de tres años de prisión.

El Tribunal Supremo estima que en este caso ha habido un «plan mendaz» por parte de los dos implicados para obtener beneficios ilícitos. El militar ofrecía la apariencia necesaria para mantener el engaño, mientras que el otro acusado era quien facilitaba, con su conocimiento previo del sector, las relaciones con los proveedores.