La Eurocámara exige al Reino Unido que pague sus cuentas antes de irse

Cristina Porteiro
cristina porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

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PATRICK SEEGER | efe

Theresa May desliza un período de transición para la libre circulación de personas

06 abr 2017 . Actualizado a las 07:15 h.

«La relación entre la UE y Reino Unido nunca ha sido fácil. Nunca fue una historia de amor y tampoco una pasión desatada sino un matrimonio de conveniencia». Es la reflexión que hizo ayer el portavoz para el brexit en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, tras 44 años de intermitente compromiso británico. Londres pidió el divorcio hace una semana y el Parlamento Europeo le presentó ayer los términos de la separación. El belga fue el encargado de dar forma al pliego de exigencias aprobadas por 516 de los 751 miembros del Legislativo. Será muy difícil esquivarlas puesto que la institución podrá vetar el acuerdo de salida. 

¿Qué se le pide a Londres? En primer lugar que garantice la «seguridad jurídica» para personas y empresas. La Eurocámara quiere despejar antes de nada la incertidumbre sobre el futuro de los cuatro millones de personas desplazadas a uno y otro lado del Canal de la Mancha. «Seremos sus abogados. No deben pagar las consecuencias del brexit ni convertirse en objeto de chantaje», se ofreció el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. Otra de las preocupaciones es conseguir que los británicos cumplan «todas sus obligaciones financieras», es decir, que paguen la cuenta antes de irse. Reino Unido ha adquirido compromisos presupuestarios y financieros que debe honrar. Hasta 60.000 millones de euros están en juego, una factura que el euroescéptico Nigel Farage cree que la UE «se ha sacado de la manga» .

La Eurocámara y el negociador europeo para el brexit, Michel Barnier, cerraron filas para dejar claro que el divorcio se llevará por fases y no se podrá negociar al mismo tiempo la salida y la relación comercial futura con la UE. «Es inadmisible», zanjó el galo. Además, si May quiere un futuro acuerdo deberá cumplir con los requisitos fiscales y medioambientales de la UE. «No toleraremos que se cree a las puertas de la UE una especie de mega paraíso fiscal dando un trato de favor a La City», apostilló el líder de los socialdemócratas, Gianni Pittella. 

Los eurodiputados imponen otras dos líneas rojas: mientras Reino Unido siga en la UE no podrá negociar acuerdos comerciales con terceros países. Los británicos se han sentido agraviados y Farage llegó a comparar la situación con la de un reo: « Nos dicen que no podemos buscar una vivienda para cuando salgamos de la prisión». Tampoco se podrán poner en peligro los Acuerdos de Viernes Santo. La Eurocámara se niega a reintroducir una frontera en Irlanda del Norte. Por si quedase duda de quién marca el ritmo, el Parlamento Europeo le ha recordado a Londres que si decide echarse atrás y revocar el divorcio, deberá plegarse a las «condiciones establecidas por los 27», para evitar que May utilice el artículo 50 como medio para mejorar su membresía.  

La premier ha asumido que no habrá acceso al mercado interior sin libertad de circulación y ayer deslizó la posibilidad de prolongar la movilidad durante un «período de implantación» transitorio. A fin de cuentas, no tiene clara la magnitud del problema que se avecina.