El general McMaster echa a Bannon del Consejo de Seguridad Nacional

adriana rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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JIM LO SCALZO | efe

La salida coincide con filtraciones atribuidas al yerno del presidente de EE.UU.

06 abr 2017 . Actualizado a las 07:16 h.

La guerra de poder en la Casa Blanca se cobró ayer su primera gran víctima. El teniente general Herbert Raymond McMaster y el estratega jefe Steve Bannon, fueron los contendientes de una pelea que contra todo pronóstico dejó a Bannon fuera de juego y lo sacó del importante Consejo de Seguridad Nacional. En su momento, la llegada del polémico asesor al organismo de alto nivel generó malestar entre muchos pesos pesados que cuestionaron que los temas de seguridad nacional fueran considerados desde el prisma político populista que previsiblemente les imprimiría Bannon. Sin embargo, Donald Trump hizo oídos sordos y mantuvo a su mano derecha en el poderoso consejo. Su poder fue indiscutible hasta que Michael Flynn dimitió salpicado por las revelaciones del escándalo ruso. Fue entonces cuando McMaster ocupó su lugar y se encargó de confrontar al ala dura de la Avenida Pensilvania. Respetado en el Ejército por un perfil contrario al radicalismo de Bannon, ayer dio un contundente golpe en la mesa.

Desde la Casa Blanca sin embargo, evitaron la confrontación y aseguraron que la salida del asesor de Trump se justifica por la renuncia del propio Flynn. «Bannon ya no hacía falta», dijo una fuente tras explicar que su misión era asegurarse de que Flynn acometía correctamente la remodelación de la estructura del Consejo de Seguridad Nacional heredada del expresidente Barack Obama. Sin embargo, no deja de ser cuando menos curioso que la marcha de Bannon coincida con el aumento de filtraciones desde la Casa Blanca que en los últimos días han hablado de una tensión inusitada entre las dos alas enfrentadas y capitaneadas, por un lado, por el propio Bannon, y por otro, por el yerno del presidente, Jared Kushner.

El entorno de Trump dio un paso más y señaló a Kushner como supuesto topo de la nueva Administración. La denuncia la hizo el que fue asesor de campaña del neoyorquino, Roger Stone, quien acusó a Kushner de filtrar información a la cadena MSNBC con el fin de perjudicar a Bannon. «Está en comunicación regular con Joe Scarborough (expolítico y presentador de televisión)», denunció Stone. La revelación de este último es una prueba más de la batalla que se cierne entre bastidores, donde Kushner tiene muy poco que perder si se tiene en cuenta su matrimonio con la hija predilecta del magnate.

Ivanka Trump precisamente, protagonizó ayer su primera entrevista como asistente presidencial. Rodeada de críticas y acusaciones por nepotismo, la joven de 36 años defendió su autonomía asegurando que siempre hace saber a su padre cuando hay algo que no le parece bien. «Yo digo lo que pienso y mi padre está de acuerdo en muchos temas. Y en lo que no está de acuerdo, él sabe lo que yo pienso», zanjó en CBS News. Ivanka también defendió el «talento y la inteligencia» de su marido, frente a las críticas que le dirigen los demócratas por su labor de diplomático en la sombra, asumiendo complejas tareas en Oriente Medio, China y México, que parecen más apropiadas para el secretario de Estado.

Un demócrata habla 15 horas seguidas para impedir la elección de Neil Gorsuch

AARON P. BERNSTEIN | reuters

«Hablaré hasta que ya no pueda más», prometió Jeff Merkley. Dicho y hecho. El senador demócrata por Oregón protagonizó un maratoniano discurso en la Cámara Alta de EE.UU. que recordó a muchos su hazaña del 2012, cuando Merkley participó en el «Iron Man» de Arizona. «Esto ha sido mucho más duro», admitió el demócrata a su salida del Senado tras hablar más de 15 horas, curiosamente, el mismo tiempo que invirtió para superar la prueba deportiva.

El objetivo de este martes fue diferente al de entonces: poner en marcha la maniobra de filibusterismo para, de ese modo, intentar evitar que la nominación de Neil Gorsuch para el Tribunal Supremo pase a votación, o cuanto menos, para retrasarla todo lo posible. Con este gesto, Merkley evidenció no solo la oposición demócrata a la opción del juez Gorsuch, acusado ayer de haber plagiado un artículo jurídico, sino también al bloqueo que los republicanos hicieron el año pasado cuando el que se presentaba para el examen era el candidato del expresidente Obama. «Si este robo se completa, va a socavar la integridad de la Corte en las próximas décadas», denunció el demócrata desde su escaño.

A pesar del intento, el Senado votará previsiblemente mañana en una sesión en la que los republicanos han prometido activar la opción nuclear para asegurar la elección de Gorsuch por mayoría simple. Una decisión adelantada ya, después de que la falta de consenso impidiese a la mayoría republicana conseguir los 60 votos necesarios para evitar esa fórmula extrema.

Graves consecuencias

La opción nuclear fue una norma aprobada por los demócratas, en noviembre de 2013. Su aplicación tendrá graves consecuencias en la tradición de la Cámara Alta, teniendo en cuenta que no será necesario escuchar las opiniones de la minoría sobre los diferentes nominados.

«Van a arrepentirse de esto. Y van a arrepentirse mucho antes de lo que creen», auguró hace 4 años el entonces líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. Paradójicamente, será él el encargado de apretar en las próximas horas el botón rojo en el Capitolio de EE.UU.