Alumnos publican en el periódico de su instituto que el currículo de la directora es falso y fuerzan su dimisión
ACTUALIDAD
Elaboraron un perfil que demostraba que la docente se había inventado un título y un doctorado
08 abr 2017 . Actualizado a las 09:42 h.Al instituto de Pittsburg (Kansas), en el centro de Estados Unidos, llegó una nueva directora. La gestora es Amy Robertson y en su currículo destacaba que durante casi dos décadas había impartido clases en Dubái. Ahora regresaba a una localidad de 20.000 habitantes en la frontera entre Kansas y Misuri. A los miembros del Booster Redux, el periódico del centro escolar, les pareció una buena idea escribir un perfil de la nueva directora del centro, con 900 estudiantes.
Para realizar esta semblanza, los jóvenes estudiaron la trayectoria de la nueva jefa. «Queríamos asegurarnos de que estaba cualificada», explicó Trina Paul, estudiante y directora de la publicación escolar al Kansas City Star. Y lo que parecía una investigación rutinaria, se convirtió en un cúmulo de sorpresas. La primera estaba en el otro lado del mundo. Descubrieron noticias del Gulf News del 2012 en las que las autoridades educativas emiratíes habían decidido suspender la licencia de la Dubái American Scientific School y acusaban a la profesora Robertson de no estar autorizada para ejercer como directora del centro. Tan malos eran los datos educativos, que el centro fue cerrado en septiembre del 2013.
Después de este hallazgo, los jóvenes estudiaron la formación de Robertson. Y se toparon con otra sorpresa. La Universidad Collins, donde había obtenido el título de Magisterio en 1994 y el doctorado en el 2010, había desaparecido. Tal cual. Los adolescentes fueron incapaces de encontrar una sede física de este centro. Posteriormente, el Departamento de Educación de Estados Unidos confirmó que ese centro no figuraba en sus fichas oficiales desde 1986. Los reporteros del Booster Redux comprobaron que se trata de un lugar donde se compran títulos y diplomas. Con todos estos datos, le preguntaron a Robertson, que solo ofreció «respuestas incompletas, fechas incompatibles e inconsistencias».
Hace una semana, los estudiantes y reporteros, sorprendidos de que los mayores no se hubieran dado cuenta del engaño, publicaron su perfil provocando un terremoto. La junta educativa se quedó pasmada y Robertson, que al principio lo negó todo, acabó presentando su dimisión.