Las renovables se hacen hueco en el «mix energético» asturiano

Representan ya el 30% de la potencia eléctrica generada en el Principado, basada casi en un 50% en las grandes centrales de carbón


Gijón

El mix energético de Asturias, con el carbón como fuente energética de peso prioritario, es único en comparación con el conjunto de España, en donde predomina el petróleo. «Históricamente, la concentración de recursos de carbón favoreció el desarrollo de industrias muy intensivas en el uso de energía, siendo este sector en la actualidad el que determina la singularidad de la demanda energética regional», asegura el director de la Fundación Asturiana de Energía (FAEN), Juan Carlos Aguilera. «Mientras, en el conjunto del país, la evolución socioeconómica ha hecho que sea el transporte el sector que mayor consumo de energía tiene y que, como consecuencia de ello, sea el petróleo la fuente con mayor demanda», explica. 

Esta particular situación supone que casi la mitad de la capacidad de generación de potencia eléctrica en Asturias, el 49,2%, esté basada fundamentalmente en grandes centrales de carbón. No obstante, las energías renovables ya representan el 29,9% del total, tras un crecimiento que en los últimos años ha sido paulatino debido, según indica Aguilera, principalmente a la energía eólica. Por su parte, los ciclos combinados están por debajo del 20% de la capacidad de generación instalada. La diversificación del mix energético del Principado, entendido como la distribución de energía primaria por fuentes que se utiliza para producir la electricidad, es un factor positivo, en opinión de Aguilera, «ya que puede permitir al sector mantener actividad a nivel regional, lo que se traduce en valor económico y empleo en tanto que se aprovechan recursos autóctonos renovables y no renovables». 

Aguilera también recuerda que el mix energético del Principado viene determinado por la capacidad de generación existente de cada tecnología y por las horas de funcionamiento que tiene cada una de las centrales que, a su vez, están condicionadas por los resultados de la operación del mercado eléctrico y por las restricciones técnicas del sistema eléctrico peninsular. Explica, además, que para mantener activas determinadas centrales se han instalado sistemas de reducción de emisiones derivados de la aplicación de una normativa exigente, «que garantizan una mayor protección ambiental, tanto local como global, dando como resultado un sistema energético global más respetuoso ambientalmente».

¿Dónde se localizan las instalaciones de generación en Asturias?

Su distribución responde a la disponibilidad de recursos y decisiones estratégicas «tomadas en función del momento histórico». Así, en el caso de las renovables, con 1.385 megavatios repartidos en 156 centrales, se localizan en zonas donde existen recursos como pueden ser el agua, el viento, la biomasa o el sol. 

Las térmicas de carbón, que generan 2.277 megavatios en cinco centrales con ocho grupos, están cercanas a yacimientos de carbón o al puerto especializado en transporte de graneles, como es el caso de El Musel. Los ciclos combinados de gas natural, con 866 megavatios en una central con dos grupos, se localizan en zonas próximas a térmicas existentes con disponibilidad de suelo, agua y acceso a redes de gas y electricidad. 

Aguilera también destaca por su relevancia e importancia para la economía y la protección ambiental los 105 megavatios instalados en 32 instalaciones de cogeneración. 

¿Cuál es el consumo de energía en Asturias?

Antes de ir a los datos, debe tenerse en cuenta que por energía primaria se entiende la que no ha sido sometida a ningún proceso de transformación, mientras que energía final es el producto energético de uso final que llega al consumidor. La diferencia, pone como ejemplo Aguilera, puede verse claramente entre petróleo (energía primaria) y gasolina (energía final).

Aclarado este punto, los últimos datos sobre consumo de energía primaria en Asturias, que datan de 2015, reflejan un aumento del 15,1% respecto al año anterior. Un crecimiento que también se produjo a nivel nacional, aunque de un 4,4%, así como en Europa, de un 1,5%, y en el mundo, con un 1% de aumento entre un año y otro. «Estos valores numéricos se distorsionan más cuanto menor es el territorio que se considera, por lo que es necesario hacer análisis estadísticos más profundos para establecer las causas de los cambios que se producen», indica al respecto Aguilera, que explica que, en el caso de Asturias, el incremento se debió al mayor consumo de carbón y gas natural en las centrales térmicas asturianas. «El mayor funcionamiento de las centrales térmicas vino en gran medida provocado por el descenso de los recursos renovables disponibles, destacando la hidráulica, que registró una reducción del 15,2% respecto al año anterior, ya que en términos hidrológicos 2015 fue un año seco», aclara.

Así, en 2015 el 67,7% del consumo de energía primaria procedía del carbón, el 15,7% del petróleo, el 9% del gas natural, el 2% de la hidráulica y el 5,6% de otras renovables. 

En lo que respecta al consumo de energía final en el Principado, el director de FAEN recuerda que, dado el carácter industrial de la región y «el hecho de que esa industria necesite el carbón y de sus derivados no sólo como fuente de energía, sino como materia prima para transformación, hacen que sea esa precisamente la energía más consumida». De hecho, por sectores, el 67,6% del consumo de la energía final recae en la industria, mientras que el transporte consumió el 17,8% y los usos residenciales, servicios y el sector primario, un 14,6%.

Por otro lado, el resto de la estructura socioeconómica asturiana, similar a la de España o de la Unión Europea, hace que el segundo lugar lo ocuparan los productos derivados del petróleo, básicamente para uso en el transporte. Además, en 2015 aumentaron los consumos de energía final con gas natural y electricidad como consecuencia de una mayor demanda de los sectores industria y servicios. Sin embargo, el consumo de renovables como energía final descendió 5,9% respecto al año anterior. 

¿Cuáles son las emisiones de CO2?

 Las emisiones equivalentes de CO2 en Asturias para la actividad energética, «que no se limita exclusivamente a la generación eléctrica», se calculan utilizando los parámetros de conversión acordados a nivel nacional e internacional. Aguilera, en este sentido, indica que estas emisiones presentan una estructura en la que claramente destaca la elevada aportación de los gases procedentes de las actividades energéticas, correspondiendo el resto a los sectores industrial, transporte y/o a otros como los sectores residencial, servicios y primario.

Entre 2002 y 2015, los datos indican que se produjo una reducción media de las emisiones de CO2 un 1% cada año. «Sin embargo, este análisis resulta demasiado simple, ya que en el periodo 2007-2010 la reducción media anual de emisiones fue del 3%, coincidiendo con la bajada de consumo de energía en la región causada por la crisis económica. Ademas, en 2015 hubo una mayor actividad en las centrales térmicas regionales con carbón, pero no alcanzando cifras anómalas, lo que influyó en el aumento de las cifras de las emisiones de gases de efecto invernadero», sostiene el director de FAEN.

¿Cuánto energía se importa y se exporta en Asturias?

En 2015, Asturias importó 5.618 ktep (un ktep son 1.000 toneladas equivalentes de petróleo), el 81,7% de la energía primaria que consume. «Ese mismo año, algunos valores destacables de importaciones de energía, que no estaba destinada al sector eléctrico, fueron los 1.395 ktep de carbón, los 615 ktep de gas natural o los 602 ktep de gasóleos. Por su parte, las exportaciones totales de energía primaria fueron de 787 ktep, de los que 565 ktep correspondieron a la electricidad. «La exportación de electricidad es menor que la energía importada para cubrir otras necesidades, como puede ser el transporte por carretera, que fue de 574 ktep», indica Aguilera. En porcentajes, la hulla representa el 63,3% de las importaciones energéticas (la hulla un 5,5%), mientras que los productores petrolíferos un 18,8%, el gas natural un 11,1%, la biomasa un 0,8% y la electricidad, un 0,5%. 

El peso del sector eléctrico regional en el consumo de energía primaria representa un 48,1% y, en el consumo de energía final, un 22%. «Habitualmente se hace un análisis específico y tiende a equipararse exportación de electricidad y autoabastecimiento, aunque las cifras indican un escenario diferente. Además, las centrales eléctricas ubicadas en la región operan dentro del sistema peninsular, lo que provoca que no siempre estén en operación y sea necesaria la importación de electricidad para cubrir el consumo interno», explica Aguilera, que añade que en 2015 se produjo un descenso de esa importación, al pasar de los 96 ktep de 2014 a 27 ktep. Respecto a las exportaciones energéticas, el 71,8% son de electricidad, mientras que el 17,7% de antracita, el 6% de coque, un 4,1% de otros derivados del carbón y un 0,4% de biomasa.

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