Lula, en pleno proceso judicial, amplía su ventaja para ser presidente de Brasil en el 2018

Según una encuesta, sería votado por el 30 % del electorado, cinco puntos más que en el mismo sondeo de diciembre


brasilia / Afp

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, presidente entre 2003 y 2010, ganaría holgadamente el primer turno de las elecciones presidenciales del 2018, pese a su asfixiante situación judicial por el caso Petrobras. Lula, según una encuesta, sería votado por el 30 % del electorado, cinco puntos más que en el mismo sondeo de diciembre. Obtendría el doble de apoyo que Marina Silva, una exministra de su gobierno, que se mantiene en un 15 %, y Jair Bolsonaro, un outsider de extrema derecha que sumaría un porcentaje similar, pero que está creciendo en apoyo popular. Tanto, que podría ser suficiente para quedar segundo en uno de los escenarios analizados por el estudio de Datafolha.

Silva es la única política en condiciones de vencer Lula en segunda vuelta: 41 a 38 %, diferencia considerada por Datafolha como de «empate técnico». En todas las demás mediciones, el exmandatario de izquierda se impondría ampliamente. «Lula se mantiene en el liderazgo pese a las menciones recientes en Lava Jato», señaló la encuestadora, en referencia al caso Petrobras, que investiga una red de sobornos y desvíos de dinero público a la política.

El exlíder sindical y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) se enfrenta cinco procesos por corrupción, tráfico de influencia y obstrucción a la Justicia. Si es condenado en alguno de ellos, y el fallo es ratificado en segunda instancia, no podrá postularse a esas elecciones.

Contexto convulso

El escenario político brasileño está en un momento muy turbulento. Todo ello desde que el año pasado fue destituida Dilma Rousseff, sucesora de Lula, por adulterar las cuentas públicas. Y la crisis ha sido alimentada sin pausa por los escándalos de Petrobras y de la constructora Odebrecht, que confesó haber comprado decenas de funcionarios públicos.

El descrédito abrió las puertas a figuras como el radical Bolsonaro, que defiende públicamente a la última dictadura; el actual alcalde de la ciudad de Sao Paulo, Joao Doria; u otras personalidades sin filiación partidaria, pero con prestigio social, como el juez Sergio Moro.

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