El apoyo del PNV a los Presupuestos, pendiente de 3.000 millones de euros

Las negociaciones para asegurar la tramitación seguirán hasta la votación de mañana


Redacción / La Voz

Arrancan hoy unas semanas críticas en las que se decidirá el futuro de la legislatura. En el Congreso, comienza el debate a la totalidad del proyecto de Presupuestos del Estado, en el que de entrada el PP carece de los apoyos necesarios, aunque está a punto de conseguirlos gracias al PNV. En paralelo, hoy concluye el plazo constitucional que impide al presidente del Gobierno disolver las Cortes y convocar nuevos comicios. Aunque Mariano Rajoy ha reiterado que no entra en sus planes adelantar las elecciones, hay dos elementos que podrían hacerle cambiar de opinión: que no consiga sacar adelante los Presupuestos y que los militantes socialistas conviertan el próximo día 21 a Pedro Sánchez en secretario general del PSOE.

De entrada, el primer momento clave será mañana, cuando se proceda a la votación de las siete enmiendas a la totalidad presentadas por la oposición. Los Gobiernos central y vasco llevan semanas negociando un acuerdo en el que el punto más conflictivo es el cálculo del Cupo, con una discrepancia inicial de entre 2.000 y 3.300 millones de euros. El PNV sabe que difícilmente va a encontrar una oportunidad mejor para conseguir lo que no ha logrado en los diez años anteriores y alcanzar, como reconoció ayer el portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Erkoreka, un pacto que abra la puerta a «quince años de paz fiscal».

El Cupo es la cantidad que el Gobierno vasco debe abonar anualmente a las arcas del Estado en pago por los servicios que presta la Administración central a la Comunidad -como defensa, policía y relaciones internacionales-, la parte correspondiente de la deuda del Estado y las infraestructuras generales. Los criterios de cálculo se aprueban por quinquenios y se liquidan anualmente.

El Gobierno vasco mantiene un litigio sobre las cantidades aportadas en el último quinquenio y considera que ha pagado 1.600 millones más de los que le correspondían, por lo que exige su devolución. A esa cantidad hay que sumar las diferencias en el cálculo del Cupo para los próximos cinco años. De entrada, considera que para este año su aportación a las arcas del Estado debería ser de 850 millones, mientras que en el proyecto de Presupuestos se prevén 1.202. Una diferencia de 352 millones, que de aplicarse al quinquenio sumarían 1.700 millones y elevaría la discrepancia total a los 3.300 millones citados.

Los flecos que las delegaciones de ambos Gobiernos seguirán negociando hasta el último momento, cuando mañana se voten las enmiendas a la totalidad en el Congreso, afectan no solo a las cantidades sino también a los criterios de cálculo, que es el resultante de aplicar al 6,24 % del gasto del Estado una serie de variables que, según los vascos, quedan al arbitrio del Gobierno. Su exigencia es reducir la cuota una décima, al 6,14 %, y fijar los criterios para tratar de evitar las discrepancias interpretativas.

Todo hace indicar que, si bien el PNV tensará la cuerda hasta el último momento para logran alguna concesión adicional, habrá acuerdo. Con los cinco escaños de los nacionalistas vascos, el Gobierno de Rajoy se asegura los 175 escaños estrictamente necesarios para que no prosperen las siete enmiendas a la totalidad que han presentado el PSOE, el grupo confederal de Unidos Podemos, ERC, Compromís, PDECat, EH Bildu y Nueva Canarias. Para superar esta primera prueba, el Gobierno necesita que no haya ninguna ausencia ni fallo entre las fuerzas que lo apoyan (PP, Ciudadanos y Coalición Canaria).

Ese es el objetivo inmediato del Gobierno, sabedor de que el debate de hoy y mañana va a tener más calado político que económico, y que estará mediatizado por los escándalos de corrupción. El PP es consciente de que este debate va a ser empleado por todas las fuerzas de la oposición, incluso quienes lo apoyarán, para convertirlo en una moción de censura moral a los populares. Y contra eso poco podrá hacer el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que será quien hable en nombre del Gobierno.

El PP buscará el voto decisivo de Nueva Canarias si logra tumbar los siete vetos a la totalidad

El Gobierno va paso a paso con los Presupuestos. Si, como parece, mañana consigue el apoyo del PNV para rechazar las enmiendas a la totalidad, solo habrá superado la primera prueba. A partir de la admisión a trámite de los Presupuesto, comienza el proceso de debate de enmiendas para la aprobación definitiva de las cuentas. Y para ello necesitará un voto más que le permita alcanzar la mayoría absoluta. El objetivo es obtener el apoyo de Pedro Quevedo, diputado de Nueva Canarias elegido en las listas del PSOE.

La formación insular ha presentado una de las siete enmiendas a la totalidad, pero ha anunciado su disposición a negociar con el PP las enmiendas parciales. Rajoy ofreció 1.300 millones adicionales para las islas en los próximos cuatro años para conseguir el voto de Coalición Canaria. Una cantidad que Nueva Canarias considera insuficiente. Según los cálculos del partido de Quevedo, el archipiélago ha venido recibiendo un 14,3 % menos de financiación que la media del resto de comunidades. Esto se traduce en 683 millones menos al año, con un acumulado desde el 2009 de 5.000 millones de euros. Además, considera que el incumplimiento del régimen económico y fiscal de las islas supone otros 200 millones de euros anuales más. El voto de Quevedo dependerá de nuevas concesiones del Gobierno que le permitan presentarse como vencedor en su pugna con Coalición Canaria por el voto del espacio nacionalistas en el archipiélago.

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