Fachosfera, el brazo digital de Le Pen

Como en EE.UU., una amalgama de webs radicales difunden sus hechos alternativos


La Voz en París

Susurra. Está a un paso de la confidencia. Pero se encuentra en plena calle. «Si quieres saber la verdad, aquí tienes, aquí está», promete. Y entrega una pequeña tarjeta naranja recortada a mano que dice: «¡Basta ya de las mentiras de la prensa! Todos somos periodistas. El conocimiento nos hará hombres libres». En la cartulina, la dirección del blog Mediaverite. «Mi nombre no importa. Soy una jubilada. He estado en la India. Pero he vuelto para esto». ¿Para qué? «La libertad». Y esa supuesta libertad alternativa, afín al Frente Nacional, se propaga por la Red gracias a una nebulosa bautizada como la fachosfera. Las webs de ultraderecha impulsaron a Donald Trump. Marine Le Pen también tiene sus tentáculos digitales.

Son nacionalistas, negacionistas, islamófobos, ultracatólicos... Desde partidarios del humorista antisemita Dieudonné hasta grupos anticapitalistas y anticomunistas. Utilizan webs, blogs, Facebook, cuentas de YouTube y Twitter. Comparten contenidos. Su enemigo, el sistema. En el 2014 marcharon juntos por París bajo el lema «Un día de furia». Según Linkfluence, en el 2007 esta amalgama representaba el 4,9 % del total del contenido político francés, pero en el 2013 ascendía ya al 14 %. El centro Simon-Wiesenthal constata el crecimiento de webs neonazis. Dominique Albertini y David Doucet, autores del libro La fachosphère, recuerdan que la ultraderecha ha sido pionera en Francia. El Frente Nacional fue el primer partido del país en lanzar su sitio en Internet: lo hizo en 1996. Un socialista cercano a François Hollande les confesó a Albertini y Doucet que no se tomaron en serio la batalla on-line.

Mientras, la ultraderecha logra sus triunfos. El rapero Black M, francés de origen guineano, no actuó en la conmemoración del centenario de la batalla de Verdún el año pasado. La página Français de Souche (Francés de pura cepa) criticó las letras del artista, «irrespetuosas para Francia». Se despertó el enjambre de las redes sociales. Y, ante la posibilidad de que se produjeran incidentes, el concierto se suspendió. 

Mediaverite, la página publicitada por la pensionista susurrante, niega que Jean-Marie Le Pen sea racista y asegura que los asesinos del marroquí Brahím Bouarram, al que mataron en 1995, nada tienen que ver con el Frente Nacional, pese a que formaban parte de una marcha organizada por el partido. «La televisión BFM difama al FN». No opinan lo mismo del canal digital TV Libertés, al servicio de sus causas.

Le Salon Beige, para católicos integristas, expone los pecados de las propuestas de Emmanuel Macron, «candidato del lobby LGTB». Alain Soral lanza sus diatribas antisemitas desde Egalité et Réconciliation. Y el neonazi Boris Le Lay, que mantenía su cruzada en YouTube, fue condenado a prisión por sus insultos racistas hacia un magistrado negro. Ahora se supone que está en Japón. 

La ultraderecha intenta difundir sus hechos alternativos más allá de Internet. En París se reparten fotocopias: «Combatir a Macron, el candidato de las finanzas y de la anti-Francia, es un acto de resistencia nacional. Ni un voto para el candidato del partido de los extranjeros». Es un folleto de Synthèse Nationale, «diario nacionalista e identitario». En la octavilla, la dirección de una web. Un enderezo más de la fachosfera.

Empresarios e intelectuales se movilizan para frenar en las urnas a la ultraderecha

En los últimos días de la carrera electoral se multiplican los llamamientos de intelectuales, empresarios e investigadores franceses para levantar una barrera republicana ante el Frente Nacional. Consideran que la abstención es peligrosa e invitan a apoyar al centrista Emmanuel Macron para frenar a Marine Le Pen, que ha avanzado en las últimas encuestas.

El diario católico La Croix tomó parte por ¡En Marcha! «Frente al riesgo que representa Marine Le Pen, la abstención no basta», afirma el rotativo. Libération publicó en su primera página de la edición de ayer un gran «No» dedicado a Marine Le Pen. Precisamente, en este periódico hace pública su posición el matemático Cédric Villani, uno de los mejores del mundo en su disciplina: «Abstenerse equivale a dar la mitad del voto a Marine Le Pen, en las elecciones más emblemáticas en Francia en las últimas décadas».

El director del grupo aeronáutico europeo Airbus, el alemán Tom Enders, ha dado su «apoyo pleno» al exministro de Economía, informa AFP. Otros grupos empresariales (Veolia, Leclerc, Bouygues, Atos...) explican el daño que representaría, según ellos, para la economía francesa la victoria de la candidata del FN, que propone una política proteccionista y que el país utilice dos monedas, el euro para las operaciones internacionales de grandes firmas y una propia para las compras a pequeña escala. 

Luc Besson y Le Clézio

La cultura también entra en la batalla electoral. Los cineastas Mathieu Kassovitz y Luc Besson, y Jean-Marie Le Clézio, nobel de literatura, invitan a derrotar a la ultraderecha, como diferentes cantantes, cómicos y dibujantes. Zinedine Zidane y Lilian Thuram, integrantes de la selección francesa que conquistó el Mundial y la Eurocopa, ya habían manifestado anteriormente su rechazo al FN.

El diario Les Echos recuerda, sin embargo, que en Estados Unidos los llamamientos del mundo de la cultura a favor de la demócrata Hillary Clinton cuando se enfrentó a Donald Trump exacerbaron el sentimiento de rechazo de las clases populares, que acabaron apoyando mayoritariamente al millonario. Algo que, según señala el rotativo, podría suceder también en Francia, ya que Le Pen también vende un discurso antisistema, de confrontación con la élite económica y social.

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