El Podemos de Francia niega su apoyo en las urnas a Macron

Alexandra F. Coego PARÍS / CORRESPONSAL

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BENOIT TESSIER | REUTERS

Será el único grupo que no cerrará filas frente a los ultras

03 may 2017 . Actualizado a las 07:14 h.

La Francia Insumisa hizo públicos ayer los resultados de la consulta que montó en Internet para decidir qué postura adoptaba en la segunda vuelta de las presidenciales, que enfrenta a Marine Le Pen y a Emmanuel Macron. Tan solo un 34.8 % de los «insumisos» que participaron en la encuesta mostraron su intención de respaldar al centrista mientras que los dos tercios restantes se decantaron por votar en blanco o abstenerse. El movimiento del neocomunista Jean-Luc Mélenchon, hermanado con el español Podemos, se convierte de este modo en la única gran agrupación que no llamará a sus electores a hacer frente común contra la ultraderecha.

Los resultados fueron recibidos con desaprobación por parte de todo el espectro de la izquierda. El portavoz del Gobierno, Stéphane Le Foll, los calificó de «error» mientras el secretario de la agrupación en París del Partido Comunista, Igor Zamichiei, los consideró «una mala noticia» teniendo en cuenta que «Le Pen está a las puertas del poder». Los Republicanos también mantienen una posición de intransigencia ante el Frente Nacional y ayer expulsaron de sus filas a un alcalde por anunciar que votaría por la ultraderechista.

Mélenchon quedó doblemente en evidencia. El exministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, un icono para la izquierda radical europea, publicó en Le Monde una tribuna llamando a los franceses a votar por el líder de ¡En Marcha!. «¿Marine Le Pen es realmente una opción menos inaceptable que su padre? ¿Emmanuel Macron es peor, desde el punto de vista de la izquierda, que Jacques Chirac en el 2002? Entonces, ¿por qué ciertos líderes de izquierda se niegan hoy a apoyar a Macron frente a Le Pen?», escribió.

No fue el único revolcón. El presidenciable centrista reiteró su negativa a retirar de su programa la reforma laboral que proyecta aprobar mediante decreto-ley, el gesto que le había reclamado Mélenchon para darle su voto. «No voy a modificar mi proyecto para ir a convencer a electores que no han votado por mí en la primera ronda», advirtió Macron.

La desmovilización de la izquierda es una de las bazas con que cuenta Le Pen para que se le abran las puertas del Elíseo, pero no la única. Al tiempo que se felicita por la actitud purista de los «insumisos», la ultraderechista ha puesto la mirada en los votantes de François Fillon, muchos de ellos demasiado conservadores para taparse la nariz y elegir a Macron. Con apenas cuatro días para convencerles, Le Pen se ha dejado de sutilezas. El lunes pronunció un discurso en Villepinte con largos pasajes plagiados de otro que el candidato republicano había pronunciado el pasado 15 de abril. El Frente Nacional justificó el copia-y-pega diciendo que se trata de un «guiño» a los electores de la derecha.

La agrupación ha aprovechado la atención que ha obtenido con su estratagema para atraer a los decepcionados del conservador. «Pienso que los electores de Fillon son más cercanos a nuestra visión que a la que defiende Macron», aseguró Le Pen, que sigue por detrás en los sondeos. En esta vuelta, la indecisión es mucho menor que en la primera: el 90 % de los electores de Macron están seguros de su decisión y el 84 % de los votantes de extrema derecha, también.

División en el electorado

Se llama Richard Trinquier, es alcalde de la pequeña localidad de Wissous, en las afueras de París, y desde ayer no pertenece a Los Republicanos que lo expulsaron por anunciar su voto favorable a Le Pen. Si situación refleja el drama existencial que acosa a la derecha. Según las encuestas, los votantes de este segmento están notablemente divididos. Se estima que cerca de un tercio podrían votar por Marine Le Pen, casi un 45 % podrían hacerlo por Emmanuel Macron y el resto se quedarían en la abstención.