Yasser Louati: «Francia cree que es un país solo blanco, y no lo es»

Yasser Louati es un activista en derechos humanos y libertades civiles y elaboró la parte francesa del Informe sobre islamofobia en Europa del 2016


parís / la voz

Yasser Louati es un activista en derechos humanos y libertades civiles y colaborador habitual en medios como la BBC o Al Jazeera. Él elaboró la parte francesa del Informe sobre islamofobia en Europa en el 2016.

-En ese estudio usted habla de discriminación estructural en Francia. ¿A qué se refiere?

-El concepto francés de la República está conectado con el racismo. En 1848 cuando la monarquía fue derrocada, se reinstauró la República francesa, pero esa República no detuvo la expansión colonial. El mismo año en el que se instaura están colonizando África y preparando el camino para el Código del indígena, la discriminación oficial entre los blancos y los indígenas en Argelia. Está el orientalismo, ese imaginario colectivo de que la raza blanca es superior. Superior a árabes y negros, pero también a los corsos, por ejemplo. El mundo árabe es visto como una sociedad irracional que debe ser civilizada. Eso permanece hasta hoy. Sin embargo, Francia lo ve como un problema secundario. Todos los estudios muestran que si eres una persona negra o árabe, especialmente si eres musulmana, tus posibilidades de ser discriminado se multiplican por cuatro. Si eres una mujer musulmana que lleva pañuelo tienes un 1 % de posibilidades de conseguir un trabajo. Y están declaraciones como las de la socialista Laurence Rossignol, que fue ministra de Derechos de la Mujer, diciendo que las mujeres que llevan pañuelo son comparables a los negros americanos que estaban a favor de la esclavitud. Pero es que la discriminación se lleva a cabo también desde el estado.

-¿Cómo?

-Con políticas discriminatorias. Se debate sobre las minorías, pero están ausentes. No existen. Se habla de integración, pero no hay árabes ni negros en el debate. A veces eligen a uno para confirmar los tópicos. Es como si llevan a un español para que diga: “Sí, sí, los españoles tomamos la siesta y no trabajamos”.

-¿Cómo es la presencia de estas minorías en los partidos políticos franceses?

-El principal candidato de los partidos socialista y republicano siempre es blanco. Incluso en áreas en los que los blancos no son mayoría. En este caso, sitúan en la segunda plaza a un árabe o negro que no tiene la exposición ni la relevancia del número uno. Además, hay leyes que excluyen a los musulmanes.

-¿Cómo cuáles?

-La exclusión de mujeres que llevan pañuelo en las escuelas públicas. Las madres no pueden llevarlo si van de excursión con sus niños y con el colegio. Y está la amenaza de expulsión si llevas falda larga en la escuela.

-El debate sobre el burkini generó gran polémica en Francia. ¿Es tan importante?

-Fue desproporcionado. Era verano, no había grandes noticias. Si una mujer decide llevar burkini, tienes que respetar su elección. La gente vive la discriminación a diario, incluso la persecución mediática.

-¿Ha empeorado la situación en los últimos años en Francia?

-La islamofobia siempre ha estado aquí. Pero ahora hay gente que, en lugar de decir “odio a los negros, odio a los árabes”, dice “odio el islam, es peligroso”. Y se llega a la conclusión de que la gente que practica el islam merece ser odiada porque es peligrosa. Francia cree que es un país solo blanco y no lo es. Desde hace mucho tiempo hay gente de África, de las indias orientales, del Caribe. Cuando franceses blancos colaboraban con los nazis, población de las colonias fue enviada aquí para luchar contra el ejército de ocupación.

-Le Pen intenta transmitir que los franceses no tuvieron nada que ver con los nazis.

-Es falso. El mariscal Petain no llegó al poder solo. El Parlamento le dio poder absoluto. Persiguieron a las minorías, a los judíos. Dijeron que estaban manchando la sangre francesa. Esas son las tesis de la extrema derecha hoy. El racismo está en el ADN de la República francesa. Dicen que Francia es un país blanco y católico. ¿Ppor qué cuando los españoles huyeron de la Guerra Civil los llevaron a campo de concentración? El racismo está ahí, si fingimos que no existe, el problema seguirá creciendo. Por eso yo estoy a favor de una nueva República, una nueva Constitución. Claro que hay una mayoría de blancos, es un hecho. Claro que hay unas raíces cristinas. No puedes reescribir la historia. Pero no puedes hacer que el país pertenezca a una cierta categoría de personas y excluir al resto. Eso es fascismo. Un periodista británico de la BBC vio que, en Francia, cuando iba a oficinas del estado, a partidos políticos, a los grandes medios, solo había blancos. No puedes tener un país segregado y en paz. La gente quiere igualdad. Las minorías dicen que han tenido suficiente. Y se les acusa de querer privilegios cuando quieren la igualdad.

-¿Cómo les afecta el estado de emergencia decretado tras los atentados terroristas?

-Es una catástrofe. Todos los informes coinciden en que estas medidas afectan especialmente a familias musulmanas. Y la mayoría son inocentes. Se está destruyendo familias, con la presión policial, los arrestos domiciliarios... El objetivo son musulmanes practicantes visibles. Mujeres con pañuelo, hombres con barba, chilaba... ¿Cuáles son los resultados? Sufrimos ataques terroristas una y otra vez. Y el Dáaesh aprovecha para decir: “¿No lo veis? Los países occidentales están persiguiendo a los musulmanes”. Ponen bombas y consiguen que musulmanes y no musulmanes no logremos vivir en paz juntos.

-¿Cómo se combate esto?

-Hace poco estuve con un experto español. Decía que el terrorismo no se combate solo con represión. Al final, haces que la gente esté tan asustada que no habla con la policía. Teme que si ve algo y da un aviso se convierta en un objetivo. Se han quemado todos los puentes y la gente tiene miedo.

-¿Cómo se combate la radicalización ahora que se realiza por Internet?

-Los grupos terroristas son muy eficientes en Internet. Es un gran error pensar que son estúpidos. Están bien organizados. Hay personas que manejan cuarenta cuentas de Twitter a la vez. Y buscan objetivos. Vemos a mujeres jóvenes que quieren ser princesas... El problema es que si tú le dices a la gente que no perteneces a este país, que no debes estar aquí, vienen otros y les comentan: “Ven con nosotros, lucharemos por nuestra dignidad, tus derechos”. Es mentira, por supuesto. Pero Francia es incapaz de ver esos niños como sus niños.

-¿Vio el debate de Macron y Marine Le Pen?

-Sí, me pareció lamentable.

-Marine Le Pen habla de cerrar fronteras, pero muchos terroristas han nacido en Europa, en Francia.

-Efectivamente, en nuestro caso es un problema francés. Le Pen no propone soluciones a sus votantes, quiere que estén paranoicos. Les dice: “Tú eres la víctima, estos árabes van a matarte, votadme, os protegeré”. Al final, su ideología es la misma que la del Dáesh. Hay una relación también entre la islamofobia de ultraderecha y de izquierdas.

-¿A qué se refiere con islamofobia de izquierdas?

-A Manuel Valls, por ejemplo. Forma parte de la izquierda identitaria, que es muy racista. También Mélenchon.

-¿Mélenchon?

-Es progresista en el terreno social. Pero rechaza oponerse a Le Pen. Es un fracaso. Ha criticado a las mujeres que llevan velo. Te puede gustar o no. Pero están en su derecho a llevarlo. Es una herencia del colonialismo.

-Usted no entiende esa posición de los Ni-ni, los que se abstienen o votan en blanco en la segunda vuelta porque no apoyan a Macron ni a Le Pen.

-A mí no me gusta la política ultraliberal de Macron, estoy contra el fascismo financiero. Pero tenemos una amenaza inmediata, que es Le Pen. Si dejamos que gane, tendremos una guerra racial y social. No estoy de acuerdo con los que no quieren votar, porque le van a dar el poder a Hitler. Yo critico todo el día a Macron, pero hay que ser inteligentes. Mire lo que ha pasado en América con Donald Trump. Yo he vivido en Texas y tengo amigos mexicanos, mire cómo trata a los mexicanos. Ha ido a por los mexicanos y musulmanes.

-¿Cree posible un veto a países musulmanes como intenta Trump en Estados Unidos?

-Definitivamente. Solo se centran en los musulmanes. No en los militantes de extrema derecha que van a luchar a Ucrania. Tampoco se fijan en los jóvenes que van a recibir formación militar a Israel, en los territorios ocupados. Pero hoy todo es posible. Francia puede convertirse en una dictadura en una semana.

-¿En serio?

-Las leyes de los últimos treinta años han reforzado el poder ejecutivo y han debilitado al Parlamento. En España hay Gobiernos regionales, pero Francia es un estado muy centralista. Es como si fuera una monarquía republicana. Si Marine Le Pen llega al poder tiene instrumentos para convertir el estado en un estado fascista rápidamente. Y nuestro sistema legal tampoco es independiente, porque los fiscales son nombrados por el Gobierno. ¿Y en estas condiciones le damos el poder a Marine Le Pen? Es una locura. Los musulmanes han estado aquí desde hace siglos, pero los franceses actúan como si fuera algo nuevo. La demografía de Francia está cambiando. Pero la élite sigue siendo blanca. Y la élite vive en una burbuja que no es real, un mundo paralelo. La clase política no se regenera, su carrera política dura años y años. La presión tiene que venir del pueblo. Los políticos defienden intereses que no son nuestros, no les importa llevar al país a una guerra civil. Si algo pasa en este país, quedaremos expuestos yo, mis niños, mis vecinos... No creo en dar poder al estado, creo en dar poder a los ciudadanos.

-¿Es el gran momento del Frente Nacional o cree que el empuje del partido durará?

-En la primera ronda electoral, tres candidatos abiertamente racistas como Le Pen, Fillon y Nicolas Dupont-Aignan, obtuvieron el 46 % de los votos. Es un desastre. Esto ha llegado para quedarse. El Frente Nacional, llegue o no al poder, ha logrado imponer alguna de sus ideas. La izquierda y la derecha han tomado parte de sus ideas. Aunque Le Pen no llegue al poder, algunas de sus propuestas serán aplicadas. Durante la histeria del burkini estuvo callada, estaba de vacaciones. No era necesario. Otros hablaban por ella. Le pen ha llegado a la segunda vuelta porque sus ideas ahora se consideran normales, las han normalizado. Antes eran marginales, ahora son mainstream.

-Es lo que se ha llamado en Francia la desdiabolización del Frente Nacional.

-Exacto. En 1994, Bruno Mégret, un colaborador de Jean-Marie Le pen, dijo que el Frente Nacional tenía que adoptar todo el vocabulario de la República. Hablan de laicismo, pero ellos no lo defienden. Después, Nicolas Sarkozy también tomó prestadas ideas del Frente Nacional y lo llamó la izquierda sin disculpas. Los medios franceses también han contribuido a la normalización del FN.

-¿Cómo lo han hecho?

-Florian Philippot, el número dos del FN, en el 2015 fue el líder político con más apariciones televisivas. Y, mientras, los políticos no resuelven los principales problemas de la gente. En lugar de hablar de paro hablan del islam. Cada vez que hay una crisis en Francia se hable de los musulmanes. Por eso la presencia de Marine Le Pen en la segunda ronda es completamente lógica y predecible. En el 2012 hubo manifestaciones contra su padre y ahora no es lo mismo.

-En Amiens el otro día se convocó una manifestación contra el FN por la mañana y otra por la tarde.

-Es patético. Es como si tu casa está ardiendo y hay unos que te dicen que echarán agua por la mañana y otros que vendrán a apagarlo por la tarde. Ideológica y políticamente, Francia está en bancarrota. Hablamos de cosas que tienen raíz en el colonialismo. El pensador estadounidense Sheldon Wolin habla del totalitarismo inverso. En el totalitarismo clásico el poder político usa el económico para servir su agenda ideológica. Ahora es al revés, tienes a la economía o a las altas finanzas usando la política para su agenda liberal. Y esto es muy peligroso, porque no ves a tu enemigo. En el totalitarismo clásico, sí, Hitler, Mussolini, Franco... Ahora lo normal es proteger a las compañías, no la gente. Las masas están solo para legitimar al régimen. Macron y Le Pen están conectados con grandes corporaciones. Le Pen intenta captar votos de los trabajadores, pero sus políticas no son para ellos.

-Marine Le Pen fue a Amiens a ver a los trabajadores de Whirlpool.

-Esa foto, con una mujer llorando y ella sonriendo para hacerse un selfie. Es lamentable.

-También está la fachosfera, una nebulosa que difunde informaciones falsas contra judíos, musulmanes...

-Y lo hacen con total impunidad. Hemos pasado del racismo biológico al cultural. “Mi civilización es superior a la tuya”. Cuando hay un atentando terrorista difunden informaciones falsas sobre musulmanes. Si un negro o un árabe hiciera lo mismo, se vería de forma diferente, sería castigado. Y nadie debería tener impunidad, tendríamos que estar en los mismos niveles. Es como lo de la retirada de la ciudadanía francesa. ¿Pensamos que alguien que está dispuesto a morir en un ataque terrorista está preocupado por perder su ciudadanía? Pero el mensaje que reside detrás es que no puedes ser francés y terrorista. Es un problema exterior. Si eres un criminal de extrema derecha, sigues siendo francés. Al mariscal Petain no lo retiraron la ciudadanía. Tampoco se cuestionó la de Maurice Papon. Cuando la Organización del Ejército Secreto (OAS), intentó matar a Charles De Gaulle no se planteó nunca la cuestión. Cuando grupos terroristas corsos pusieron bombas no se adoptó esta decisión. Cuando la extrema izquierda atentó en Francia, tampoco. Todos ellos son criminales. Peor no puedes lanzar un mensaje de que hay criminales buenos y malos.

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