Los conservadores ganan a costa de socialdemócratas y eurófobos del UKIP
06 may 2017 . Actualizado a las 09:36 h.Las elecciones municipales británicas han sido el gran examen antes de las generales. Los laboristas suspendieron con una nota bajísima, perdiendo feudos como Glasgow, mientras que los conservadores de Theresa May vieron recompensada su apuesta por un brexit duro. No solo se llevaron a votantes desencantados con Jeremy Corbyn sino también a los del eurófobo UKIP, que quedó prácticamente borrado del mapa con la pérdida de 140 concejales.
Los tories obtuvieron 563 concejales más que en los anteriores comicios, la alcaldía de Bristol y su periferia, en el oeste de Inglaterra, y avanzaron en Escocia y Gales. En el cómputo general obtuvieron el 38 % de los votos, frente al 27 % de, los laboristas, el 18 % los liberaldemócratas y el 5 % el UKIP. Los conservadores consiguen su mejor resultado en una década. La razón no es otra que la apuesta de los votantes por un Gobierno «con plena mayoría para negociar una buena y exitosa salida de la Unión Europea y para construir después un Reino Unido más fuerte, más justo», tal y como explicó John Curtice, profesor de Política en la Universidad de Strathclyde.
Pese al buen resultado, la primera ministra británica, Theresa May, no quiso mostrarse confiada de cara a las elecciones generales dentro de cinco semanas y apuntó a que hay «demasiado en juego». El mayor miedo en sus filas es que haya una baja participación por la recurrente llamada a las urnas, unido a que el elector crea que su voto no sea imprescindible para conseguir esa ansiada victoria.
Los conservadores obtuvieron una victoria en Tees Valley, una fortaleza tradicionalmente laborista, donde su candidato Ben Houchen, calificado como un «terremoto político» por su jefa de filas. Además, el candidato conservador Andy Street venció al sindicalista Sion Simon en la alcaldía de West Midlands.
En la misma línea, los tories consiguieron la victoria en otros territorios laboristas como Warwickshire, Lincolnshire, Gloucestershire, la isla de Wight, Norfolk y Monmouthshire. Pero lejos de celebrarlo por todo lo alto, el ministro de Defensa, Michael Fallon, negó que las elecciones generales estuvieran aseguradas, pues consideró que las locales no son una «predicción exacta» de las nacionales.
Único consuelo
Las únicas alegrías para Corbyn se produjeron en Gales, al mantener su dominio pese al avance de los conservadores y los nacionalistas de Plaid Cymru, y ser los primeros alcaldes electos de la historia en Liverpool y Manchester.
Pero el resultado general laborista fue etiquetado por el exdiputado Stephen Kinnock como «bastante desastroso». Menos crítico fue el responsable de Economía, John McDonnell, quien dijo que este no era el «borrón que muchos comentaristas estaban pronosticando» y que el laborismo estaba construyendo una «base sólida» para las elecciones generales. Pero lo cierto es que muchos ya se preguntan si Corbyn dimitirá el mismo 9 de junio, el día después de las elecciones, o si esperará a la conferencia del partido en otoño.