La empresa reconoce que no se ha reducido la producción en las dos semanas transcurridas desde el escape, pero sí han aumentado los costes
08 may 2017 . Actualizado a las 22:48 h.Las baterías de Coque de ArcelorMittal vuelven a trabajar con normalidad desde las cuatro de la tarde de este lunes, cuando se cumplían las dos semanas del escape de trióxido de azufre que causó molestias respiratorias e irritaciones a algunos ciudadanos de Avilés. La planta de ácido sulfúrico en que se produjo el accidente ha vuelto a ponerse en marcha, después de que la Consejería de Medio Ambiente lo autorizase el pasado sábado tras recibir el informe de la multinacional. Las instalaciones avilesina producen ya su propio ácido sulfúrico y no tienen que comprarlo fuera, algo que han venido haciendo desde que se decretara el cierre de esta planta. Esto ha tenido un coste económico añadido para el proceso, apuntan fuentes de la empresa, que niegan que el parón haya tenido cualquier otro tipo de repercusión en la producción de Baterías.
Se ha seguido trabajando al mismo nivel, pero se ha tenido que alterar parte del proceso que se sigue de forma habitual. Esto ha podido tener también una repercusión en las propias instalaciones, ya que en el horno refractario se ha introducido gas de coque sin tratar previamente y, al ser corrosivo, podría suponer un daño para las paredes de ladrillo y las tuberías por las que circula el gas. De momento no se han observado daños, pero más adelante se comprobará si ha podido tener algún tipo de repercusión. La sonda en que se produjo el escape ya había sido reparada horas después del suceso, puesto que se trató de un accidente puntual y no de un problema estructural que requiriera más trabajo.
La puesta en marcha de la planta de ácido sulfúrico ha venido pareja a un incremento de los controles y alarmas que existen en el sensor que fue el que falló hace dos semanas e hizo que durante 15 minutos Baterías soltase trióxido de azufre al cielo de Avilés sin que nadie se enterase -más tarde fue cuando la nube se hizo evidente a la vista de los transeúntes. Con las nuevas medidas puestas en marcha se trata, precisamente, de que si vuelve a haber un fallo como ese salten las alarmas y pueda corregirse la situación en un periodo más corto de tiempo. Al mismo tiempo esto ha supuesto un cambio para los trabajadores de Baterías, que han recibido formación extra sobre cómo funcionan este tipo de controles y qué hacer en el caso de que se lleguen a activar.
75 millones de euros en mejoras medioambientales
Desde ArcelorMittal apuntan a que se ha reforzado la seguridad, así como que el escape sufrido hace dos semanas no es nocivo para la población, ni para los propios trabajadores de las instalaciones. También el compromiso con las políticas de mejoras medioambientales. Desde 2005 hasta la actualidad afirman que se han invertido 75 millones de euros en este campo sólo en las Baterías de Avilés, unas instalaciones que cerrarán en 2019 y que para algunos están obsoletas después de 60 años de vida. Mejoras en el lavado de gases o en la captación de emisiones, para minimizar las emisiones, son algunas de las medidas que se han puesto en marcha. La empresa cifra en 30 millones de euros al año lo que invierte la multinacional siderúrgica en mejoras medioambientales en sus instalaciones asturianas, entre las de Avilés y Veriña. Sin embargo esto no significa que no haya sucesos de contaminación que lamentar, como demuestra el hecho de que el Principado le ha abierto una veintena de expedientes sancionadores en los últimos dos años, el último por el escape del pasado 24 de abril.
Precisamente este lunes directivos de ArcelorMittal se reunían con responsables de IU y estos les trasladaban la necesidad de garantizar los estándares laborales y medioambientales y urgían que las nuevas inversiones medioambientales “sean realizadas cuanto antes”. El diputado Gaspar Llamazares considera que la empresa debe hacer la transición de las Baterías de Avilés a las de Gijón -aún sin construir- con las mayores garantías. “Creemos que hay una inversión prevista importante y que es necesario el máximo celo por parte de la empresa y del Principado”, ha dicho. Pidió al Gobierno asturiano que establezca un Plan de Acción con la empresa para reducir sus emisiones y evitar los accidentes y también una mejor comunicación, de ambos, para con la ciudadanía. “Está claro que no han estado muy afortunados en los últimos tiempos, por eso los ciudadanos tienen un cierto nivel de inquietud. Es necesario despejar esa inquietud y aunque hemos aportado nuestro granito de arena para despejarlo, eso evidentemente corresponde al Principado”.
Traslados de las estaciones de control
Por su parte, la administración regional lo que anunció es que trasladará la estación de control de la calidad del aire de Llano Ponte. Hasta ahora estaba ubicada junto a la glorieta de la plaza de los Oficios y se trasladará a la confluencia de la avenida de Cervantes y la calle Molinos, alejándola ligeramente de las instalaciones industriales. Los motivos aludidos es que la existencia de la rotonda y semáforos en las inmediaciones de la estación puede provocar perturbaciones en la medida de los contaminantes, así como que había sufrido inundaciones. Esta semana se iniciará su traslado, de varios metros, a una zona con alta densidad de tráfico. La estación de control de calidad del aire de Salinas también se moverá, a petición del Ayuntamiento de Castrillón, al entorno del colegio Manuel Álvarez Iglesias, una espacio con más concentración de población.