La excúpula de Bankia, a un paso del banquillo

El juez procesa a Rato y a otros 30 consejeros, junto con el auditor, por la salida a bolsa de la entidad con las cuentas falseadas, pero exime a los responsables del Banco de España y la CNMV


madrid / la voz

Los antiguos responsables de Bankia, con Rodrigo Rato a la cabeza, están literalmente a un paso de sentarse en el banquillo por la fraudulenta salida a bolsa de la entidad. Y eso por aprobar unas cuentas «maquilladas», que «no mostraban su verdadera situación económica» y que acabaron provocando un perjuicio no solo a los inversores sino al Estado, que tuvo que rescatarla con más de 22.000 millones de euros. Y es que cinco años después de comenzar la investigación del caso, la Audiencia Nacional cerró este jueves la instrucción.

El juez Fernando Andreu, en un extensísimo auto de 253 páginas, acordó procesar a 31 exadministradores y exconsejeros de la entidad, junto con el que fue auditor externo del banco y socio de Deloitte, Francisco Celma; y Bankia y su matriz, BFA, como personas jurídicas. Detrás de esta decisión, la presunta comisión de dos delitos: el de falsedad en las cuentas anuales del banco en el 2010 y el 2011 y el de fraude a los inversores, por ocultarles información relevante en la salida a bolsa. En concreto, se falsearon los datos incluidos en el folleto informativo de la operación.

Junto a Rato, están procesados también el ex consejero delegado de la entidad Francisco Verdú, el exvicepresidente José Luis Olivas, y un rosario de altos cargos y consejeros del banco en los años de la fusión que dio lugar a su creación y su posterior salida al parqué, en el verano del 2011, entre ellos, el exministro Ángel Acebes, el expresidente de la patronal madrileña Arturo Fernández; o el yerno de Villar Mir, Javier López Madrid.

Archivo para los supervisores

Por contra, el juez exime del caso a los antiguos responsables del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), entre ellos el exgobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y su número dos entonces, Javier Aríztegui; así como al expresidente de la CNMV, Julio Segura. Tras tomarles declaración como investigados -obligado por la Sala de lo Penal- Andreu argumenta ahora que no aprecia delito en sus decisiones sobre la salida a bolsa de Bankia, aunque estas pudieran haber sido «erróneas».

Asimismo, el juez también acuerda el sobreseimiento y archivo de la causa para Deloitte como persona jurídica, y aunque la mantiene como responsable civil, solo envía al banquillo al auditor Francisco Celma, por los informes favorables que elaboró sobre los estados financieros de Bankia durante los meses previos a su estreno en el mercado.

La Fiscalía Anticorrupción y las 44 acusaciones personadas en el procedimiento, entre particulares y populares, disponen ahora de un mes de plazo para presentar sus escritos de acusación o, en el caso de las defensas, de petición de archivo. Una vez que se resuelvan estos, se decretaría finalmente la apertura de juicio oral.

En cualquier caso, el auto dictado por Andreu es recurrible en el plazo de tres días ante el propio juez o susceptible de ser apelado directamente ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

De hecho, Andrés Herzog, abogado de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), personada como acusación popular, ya ha confirmado que recurrirá el sobreseimiento y archivo de las actuaciones contra las antiguas cúpulas de los organismos supervisores (Banco de España y CNMV), algo que la Fiscalía descarta hacer, compartiendo el mismo criterio del juez.

Casi la mitad de los acusados han sido condenados a prisión por las tarjetas «black»

De los 32 procesados en el caso Bankia, prácticamente la mitad -14 en concreto- fueron condenados el pasado febrero en otro procedimiento relacionado con la entidad financiera, el de las tarjetas black. Aunque las penas, que van desde los seis meses a los cuatro años y medio de prisión -para Rodrigo Rato-, no se han traducido en ningún caso en ingresos en la cárcel (la sentencia aún no es firme), una nueva condena, de producirse en el futuro, complicaría sobremanera la situación de los acusados, que entonces sí tendrían que ir a prisión.

Además de Rato, que por el uso indebido de las tarjetas opacas al fisco fue condenado a cuatro años y medio de cárcel (la pena más elevada, solo por detrás de los seis años de Blesa), también tienen condenas, entre otros, José Antonio Moral Santín (cuatro años), Ildefonso Sánchez-Barcoj (dos años y seis meses) o Arturo Fernández y Javier López Madrid, seis meses respectivamente. La situación de José Luis Olivas es similar, ya que aunque no se sentó en el banquillo por las black, está condenado a año y medio de cárcel por falsificar una factura en el caso Bancaja. En lo que a Rato respecta, estos no son los únicos procedimientos penales en los que está incurso.

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