Multa de 630 euros a una madre que calumnió a una maestra por WhatsApp

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

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La sentencia dice que imputó un delito de maltrato a una profesora de forma falsa

12 may 2017 . Actualizado a las 07:59 h.

Difamar por WhatsApp sale caro. La madre de un niño que fue juzgada el mes pasado por hacer un comentario despectivo de una profesora del colegio tendrá que pagar una multa de 630 euros. El Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo la ha condenado al pago de esta cantidad al considerarla responsable de un delito de calumnias. Además tendrá que pagar las costas del juicio e indemnizar a la profesora con un euro, porque es la cantidad que pidió en el juicio la acusación particular. El fallo estima que no concurre el requisito de publicidad, puesto que los comentarios fueron vertidos en un grupo reducido.

Los hechos se remontan a enero del año pasado. La mujer escribió en un chat cerrado de los padres de la clase de su hijo un comentario que atentaba contra el honor de la maestra: «Se dedica a zarandearlo de malas formas, a tirarlo del brazo, se burla de él, le tira las fichas del puzle al suelo, le come el bocadillo. Con eso os quiero decir que controléis a vuestros hijos, que le preguntéis por esta individua y si pasa con alguno más tenemos que hacer fuerza entre todos y plantarle cara». «Está con miedo», añadía a continuación en relación a su hijo.

Pilar Canicoba

Según la magistrada, este comentario supuso una «intencionada, desproporcionada, innecesaria e injustificada atribución delictiva que va más allá de la crítica legítima». La propia acusada reconoció durante el juicio haber escrito y enviado el mensaje. Explicó que su intención no fue la de ofender, sino poner de manifiesto algo que le había contado su hijo. Pero no convenció a la jueza, que considera que el mensaje fue falso, malicioso y con pleno conocimiento de causa.

La sentencia interpreta que con este mensaje la madre estaba imputando un delito de maltrato de obra a la educadora sobre el alumno. No le cabe a la juzgadora ninguna duda de que usó unas expresiones ofensivas y suficientemente graves como para considerar menoscabada la dignidad y el honor de la víctima, puesto que ponían en duda el correcto desempeño de su cargo. La claridad de las expresiones que utilizó excluyen además la posibilidad de que la madre no fuera consciente de lo que decía, «pues son expresiones perfectamente entendibles para cualquier persona, sin que sea preciso que tenga conocimientos lingüísticos», expresa el fallo.

Falsedades

Además, considera acreditado que son falsas. La acusada reconoció que antes de enviar el mensaje al chat de los padres no puso los hechos en conocimiento del centro. Tampoco realizó ningún tipo de comprobación previa para ver si era verdad lo que le decía su hijo ni lo cambió de colegio al siguiente curso.

La jefa de estudios del centro corroboró en el juicio que no existe el menor indicio de maltrato por parte de la profesora aludida. El inspector de Educación habló con la jefa de estudios y con la orientadora y concluyeron que no existía ningún argumento para abrir un expediente a la profesora.

La magistrada también ha tenido en cuenta que la madre acusada no rectificó lo dicho en el grupo de WhatsApp ni tuvo intención de pedir perdón. Su comentario causó un enorme revuelo porque una madre lo puso en conocimiento de los responsables del colegio y la maestra denunció el caso en el juzgado.

En el acto de conciliación previo a la querella, la acusada se negó a pedir disculpas a la profesora. Presentó un escrito en el que manifestaba que en ningún momento iba a reconocer el carácter falsario e injurioso del mensaje que escribió.

Un caso que provocó numerosas reacciones en el ámbito educativo

El caso de la madre de Vigo ahora condenada por un delito de calumnias a través de mensajes de WhatsApp despertó numerosas reacciones en el ámbito educativo, pero también opinaron sobre el tema desde otros sectores.

Los primeros en levantar la voz para quejarse del uso de este servicio de mensajería de los padres fueron los profesores. En este caso de Vigo ha habido una denuncia por medio, pero según los docentes son muchos los casos en los que los chats de padres de alumnos critican formas de gestionar las clases e incluso los métodos educativos. Varios profesores alertan de que los grupos de WhatsApp empiezan de forma inocente cuando los niños son pequeños, «pero después se complican». Educadores y pedagogos tienen claro que lo mejor cuando hay un problema es plantearlo cara a cara y no a través de mensajes de móvil. A juicio de estos profesionales este nunca puede ser el cauce para solucionar un conflicto en las aulas.

El fiscal del caso fue claro en sus declaraciones previas al juicio: «No se pueden difundir calumnias o injurias. El usuario tiene que entender que hay que conciliar el derecho a la libertad de expresión con el respeto a las personas». El fiscal añadió que las conversaciones por WhatsApp no pueden equipararse a una charla de bar «porque para cualquier uso de las nuevas tecnologías de la información hay que ser responsable de ese uso, y esto es algo de común entendimiento».

En el lado contrario se sitúa el marido de la mujer juzgada y ahora condenada por sus wasaps. «Es ridículo que seamos los malos de la película», declaró en una entrevista a La Voz, en la que explicó que fue un comentario de WhatsApp sin saber que iba a pasar esto: «Solo era la preocupación de una madre por su hijo y de eso se hizo un globo».

La condenada recurrirá el fallo porque asegura que dijo la verdad

Lidia D.C., la madre condenada por calumniar a una profesora de su hijo, manifestó ayer que la sentencia le parece injusta y que la va a recurrir. «Difamar con verdades no es difamar», seguía insistiendo ayer porque asegura que cree lo que le dijo su hijo. La mujer no contó con el apoyo de ningún padre cuando se celebró el juicio. Un miembro del consejo escolar del colegio público Carrasqueira de Vigo y padre de un menor de la misma clase consideró durante la vista oral que ella no debió enviar ese mensaje y le recomendó que hablara con la profesora o la dirección del centro porque es lo que haría él. Otra madre que declaró como testigo dijo que cuando leyó el mensaje le pareció muy grave y que por eso lo puso en conocimiento de la dirección del centro.