Schulz se juega sus opciones de ganar a Merkel en Renania, el espejo de Alemania
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Si el líder del SPD sufre otra derrota, sus aspiraciones de conquistar la Cancillería quedarían bajo mínimos
14 may 2017 . Actualizado a las 09:39 h.Hoy, en Alemania, todas las miradas están puestas en Renania del Norte-Westfalia, el land que vio nacer al cineasta Wim Wenders, a la modelo Claudia Schiffer y al futbolista Manuel Neuer, portero de la selección alemana y del Bayern de Múnich. La atención se debe no precisamente a ser cuna de personalidades, sino a que el estado federado de tradición minera situado en plena cuenca del Ruhr y el más poblado de Alemania, con cerca de 18 millones de habitantes de un total de 82, tiene cita con las urnas. Unos comicios clave para el país, ya que son considerados el barómetro del clima político actual. Aun más este año, cuando sirven de antesala para las elecciones generales del próximo 24 de septiembre, en las que la canciller Angela Merkel busca un cuarto mandato frente a Martin Schulz.
Por si fuera poco, al carácter de oráculo que siempre se le atribuye a Renania del Norte-Westfalia, hay que sumarle que se trata de un bastión del centroizquierda por antonomasia, gobernado por el Partido Socialdemócrata (SPD) casi ininterrumpidamente desde hace 50 años, salvo en el período de 2005 a 2010. «No ha sido una región fácil para la Unión Cristianodemócrata (CDU). Eso sí, las cosas pueden cambiar y estamos trabajando en ello», aseguraba el jueves Merkel, consciente de que su candidato, Amin Laschet, tiene posibilidades de batir a la socialista Hannelore Kraft y repetir la hazaña conservadora por segunda vez en la historia.
¿Otra gran coalición?
Las últimas encuestas auguran una lucha encarnizada, al concederle a la CDU cerca del 32 % de intención de voto, un punto más que al SPD. De cumplirse los pronósticos, hasta seis partidos distintos acabarían sentados en el Parlamento con sede en Düsseldorf, lo que dificultaría la reedición de la actual coalición de socialdemócratas y ecologistas y probablemente obligaría a los socialistas, con casi 10 puntos menos que en los comicios regionales del 2012, a sellar una alianza con los conservadores.
Pero, sobre todo, supondría un fuerte varapalo para Schulz, cuyo partido ya perdió de forma inesperada en las últimas dos citas con las urnas del llamado «súperaño electoral»: las del Sarre, y las de Schleswig-Holstein. Unos resultados que confirmaron el indiscutible liderazgo de Merkel, a la que la población sigue viendo como la opción de la estabilidad en tiempos difíciles, y al mismo tiempo reflejan cómo el bautizado «efecto Schulz» pierde fuelle a medida que el expresidente de la Eurocámara deja de ser la novedad, tal como habían pronosticado los expertos. Por eso, el líder socialdemócrata se juega más que la victoria en el Land del que es oriundo. «Si el SPD obtiene el segundo lugar, será difícil frenar la espiral a la baja. Significaría que Schulz tendría que enterrar las ilusiones de ser canciller», vaticinó el politólogo Oskar Niedermayer.
Los ultraderechistas del AfD aspiran a entrar en el Parlamento regional con un 11 % de los votos
Entretanto, la bestia negra del tablero político alemán, la formación ultraderechista AfD, aspira a conquistar hoy representación en el Parlamento regional. Ya la tiene en 12 de los 16 con los que cuenta el país. El partido, que nació en el 2013 como un movimiento antieuropeísta contra los rescates de los vecinos del Sur, transformó su discurso al estallar la crisis migratoria en 2015. Desde entonces ha encadenado un éxito tras otro en las urnas, gracias a que ha sabido capitalizar el voto de rechazo hacia la acogida de refugiados.
Aunque en los últimos meses ha perdido impulso por la caída de la cifra de demandantes de asilo y las disputas internas, a nivel federal la formación sigue ostentando en torno al 10 % de la intención de voto. De mantener ese porcentaje en las elecciones del 24 de septiembre, AfD se sacaría la espina que le quedó clavada en el 2013, cuando no logró el 5 % necesario para entrar en el Bundestag. Por eso el último test antes de las generales, los comicios de Renania del Norte-Westfalia, donde los sondeos le auguran entre el 7 y el 11 % de los apoyos, resulta decisivo.
Todo apunta a que el land que, por su peso demográfico, más refugiados ha acogido, terminará de allanar a los xenófobos el camino hasta el Parlamento de un país que aún no ha cerrado del todo las heridas del nazismo. Especialmente porque el tema de la seguridad ha centrado la campaña regional, desde los abusos sexuales cometidos la Nochevieja del 2015 supuestamente por inmigrantes en Colonia, la mayor ciudad del Estado federado, y de que las autoridades renanas dejaran escapar al tunecino Anis Amri, autor del atentado del pasado diciembre contra un mercadillo navideño en Berlín.