El FBI investiga al yerno de Trump por sus nexos con el Kremlin

Jared Kushner se reunió durante la campaña y el periodo de transición con el embajador ruso en Washington y con el banquero Serguei Gorkov


Nueva York / Corresponsal

El FBI sigue muy de cerca los pasos del yerno del presidente de EE.UU., Jared Kushner. Tanto es así que su nombre ha saltado bajo los focos de interés en la investigación sobre los lazos entre Rusia y la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca. Así lo han desvelado el diario The Washington Post y la cadena NBC News, los mismos medios que revelaron las reuniones en diciembre entre el marido de Ivanka Trump y uno de los personajes más siniestros de la trama rusa: el hombre del Kremlin en Washington, el embajador Serguéi Kislyak. Según la información difundida, en aquel entonces Kushner también se encontró con Sergey Gorkov, responsable de Vnesheconombank, un banco que fue objeto de sanciones por parte de EE.UU. tras la agresión rusa contra la soberanía de Ucrania.

El alcance y la naturaleza de las interacciones con los rusos del influyente yerno es precisamente el motivo por el cual el buró lo está investigando. La investigación, conviene aclarar, no presupone que el fiel asesor de Trump sea sospechoso, o vaya a enfrentarse a algún cargo. Lo que sí creen los investigadores es que el joven consejero podría tener información relevante sobre los nexos entre la campaña republicana y el gobierno de Vladimir Putin, y quieren exprimirlo.

Kushner sería de interés, además, por su papel de supervisor en la operación de análisis de datos de la campaña de Trump. Los agentes federales quieren saber si esta tuvo algún conocimiento o relación con la existencia de robots informáticos supuestamente vinculados con Rusia y que habrían ayudado a impulsar información negativa sobre Hillary Clinton, a través de las redes sociales.

«El señor Kushner ya se había ofrecido previamente a compartir con el Congreso lo que él conoce acerca de esas reuniones. Hará lo mismo si es requerido por cualquier otra investigación», declaró su abogado Jamie Gorelick, consciente de que esta nueva revelación estrecha todavía más el círculo en torno al presidente Trump y golpea por primera vez a un alto cargo en activo de la Casa Blanca.

En las últimas horas, la presión también ha sido ejercida desde la Cámara de Representantes donde el presidente del Comité de Supervisión, el republicano Jason Chaffetz, volvió a pedir al director en funciones del FBI, Andrew McCabe, todos los registros de los contactos entre el presidente y el ex jefe del buró recientemente despedido, James Comey. La solicitud de dichas comunicaciones se realizó dos días después de que expirase el plazo fijado por el Congreso, de ahí que la petición formal no escondiese el enfado de la Cámara. «Confío y espero que tome la decisión correcta para entregar estos documentos a la comisión inmediatamente y de manera voluntaria», advirtió Chaffetz, líder de una de las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales.

La cadencia de filtraciones sobre el caso está lejos de detenerse. Según la CNN, Comey sabía que algunas informaciones sobre el escándalo de los correos de Clinton fueron inventadas por los servicios secretos rusos pero no lo hizo público. Comey temía que la difusión del dato condujera a un problema de credibilidad de toda la investigación o del Departamento de Justicia y finalmente cerró la investigación, sugiriendo que Clinton fuera absuelta aunque tildó su comportamiento de «muy irresponsable». Según la cadena, es otro indicio del alcance que tuvo la interferencia rusa en la campaña.

El republicano que agredió a un periodista se impone en Montana

Montana seguirá siendo republicana. El multimillonario Greg Gianforte ganó el único escaño del estado en la Cámara de Representantes imponiéndose al músico y poeta demócrata Rob Quist con casi el 51 % de los votos. Gianforte mantiene así las dos décadas de dominio republicano en el cargo, a pesar de que sus adversarios tenían esperanzas de que la caída de popularidad de Trump tras su llegada a la Casa Blanca les ayudase a cambiar el color político del bastión conservador.

Aunque siempre fue el favorito para hacerse con el asiento que había sido ocupado por Ryan Zinke, actual secretario del Interior, la campaña de Gianforte comenzó a tambalearse en los últimos días después de haber agredido a un periodista de The Guardian. «No debería haber tratado a ese reportero de esa manera y por eso lo siento, señor Ben Jacobs», se disculpó el republicano durante su discurso de celebración.

Según varios testigos, este empresario del sector tecnológico agarró a Jacobs por el cuello y lo tiró al suelo después de que este le hubiese preguntado por el proyecto de ley sanitaria republicano. «Estoy harto de ustedes. La última vez que vinieron hicieron lo mismo. Lárgate de aquí», dijo Gianforte al informador justo antes de la agresión. «Me acabas de empujar y romper las gafas», protestó Jacobs. «¡Lárgate de aquí!», gritó de nuevo el republicano. Tras el suceso, tres de los grandes periódicos de Montana retiraron su apoyo a Gianforte y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, le exigió que «tenía que disculparse». «Es un imitador de Trump. Ese es su modelo, Donald Trump», fue más lejos la líder demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi.

Desde Taormina, Italia última parada de su gira internacional, el presidente Trump se limitó a definir el resultado como una «gran victoria». Ningún tuit dejando entrever qué opinión le merecía la agresión.

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