La UE y China forjan una nueva alianza

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

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VIRGINYA MAYO | efe

Las dos potencias acuerdan ir de la mano en terreno de la apertura comercial y el clima

02 jun 2017 . Actualizado a las 07:56 h.

Crisis y oportunidad son dos caras de la misma moneda. Cuando un socio se va, otro llega. Es la melodía que entonan los líderes europeos una semana después del desastroso encuentro con Donald Trump. Las cosas están claras: hay que buscar nuevos aliados. La UE no ha esperado a recibir más señales del otro lado del Atlántico. Los 28 tornan los ojos hacia China, el futuro mejor amigo que hoy visita Bruselas. En la agenda, temas de lo más variado para abrir el apetito: cambio climático, política de competencia, propiedad intelectual, proyectos de investigación e innovación, turismo, inversiones y cooperación energética

¿En qué terrenos pueden converger?

El inmediato es en el terreno del medioambiente. La UE y China firmarán hoy una declaración conjunta en la que se comprometen a seguir adelante con el Acuerdo de París para la reducción de las emisiones contaminantes, ahora que Washington se retira. Ninguno de los dos socios quiere que las dudas y el juego sucio de Donald Trump paralicen el trabajo. También existen intereses comunes en la conectividad y el comercio. La UE es el principal socio comercial de China y el país asiático es el segundo mercado para los europeos, por detrás de Estados Unidos al que podría reemplazar si Trump reintroduce políticas proteccionistas. Pekín también puede ser útil para reequilibrar las fuerzas en el terreno de las relaciones internacionales. Tiene capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y su papel de mediador con regímenes como el norcoreano es vital para garantizar la seguridad global o la lucha contra el terrorismo.

¿Existen obstáculos insalvables?

Aunque la UE vuelve la vista al Pacífico, ahora que se avecinan nubarrones por el Atlántico, lo cierto es que las relaciones con el país asiático ni son ni serán fáciles. A pesar de que China es una potencia que ha adoptado de forma progresiva un papel más responsable y pragmático en el mundo, todavía hay cuestiones que mantienen distantes a los dos socios. Dentro del terreno comercial, la UE se queja de las barreras públicas a la inversión en el país asiático y la competencia desleal china en el sector del acero. Las importaciones llegan dopadas con subvenciones estatales, lo que ha obligado a Bruselas a adoptar medidas defensivas «sin precedentes». Otro capítulo espinoso es el que concierne a los derechos humanos. La UE admite «preocupación» por las restricciones a las libertades en China, con la que mantiene un diálogo anual para supervisar los progresos en la materia.

¿Cómo puede afectar a la relación con EE.UU.?

Washington quedará progresivamente más aislado. Es el peor escenario que contemplaba la anterior Administración Obama, que se afanó en desplegar toda su artillería diplomática para tratar de arrebatar influencia a China en el Pacífico. La necesidad de Europa de reforzar su flanco defensivo oriental por la amenaza rusa restará fuerzas y presencia de la OTAN en Extremo Oriente. La guerra fría comercial entre Estados Unidos y China también podría situar a la UE como alumno aventajado y ocupar el lugar reservado para los estadounidenses.

¿En qué lugar deja esta alianza a Rusia?

Las sanciones de la Unión Europea y los socios de la OTAN a Moscú por sus incursiones en el este de Ucrania y la anexión de la península de Crimea obligaron al presidente ruso, Vladimir Putin, a estrechar lazos con Pekín durante los últimos años. El tándem chino-ruso ha funcionado de forma coordinada. La incorporación de la UE al triángulo puede requerir de más manga ancha con Moscú, una vía que Alemania quiere explorar, pero sus socios de Europa del Este y del Báltico se niegan a abrir.