El mafioso Totò Riina reclama el derecho a una muerte digna para ser excarcelado

MARÍA SIGNO ROMA / CORRESPONSAL

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El tribunal estudia el recurso del «capo di capi», que alega una enfermedad terminal

06 jun 2017 . Actualizado a las 12:50 h.

El Tribunal Supremo italiano podría excarcelar al mafioso Totò Riina acogiéndose al «derecho a una muerte digna» tras haber admitido a trámite una petición del abogado defensor que había sido rechazada el pasado año por el tribunal de vigilancia de Bolonia. Ahora el Superior señala al tribunal boloñés que en las motivaciones había olvidado «considerar globalmente el grave estado del detenido y sus condiciones generales de decadencia física».

En su rechazo inicial, el tribunal no había visto incompatibilidad entre la enfermedad cardíaca que sufre de Riina y la permanencia en la cárcel, ya que su salud estaba controlada e incluso había sido ingresado en el hospital de Parma cuando había sido necesario. Ahora el Supremo señala que el juez de vigilancia tiene que verificar y justificar «si el estado de detención en la cárcel provoca un sufrimiento tan grande que va más allá de la ejecución de la pena».

El que fuera durante lustros el jefe indiscutible de la mafia siciliana y que pasó casi 23 años en la clandestinidad es hoy un viejo enfermo que nunca se ha arrepentido de sus crímenes. En la prisión de Parma desde el 2014 y condenado a cadena perpetua, Riina ha sufrido varias operaciones de corazón, lo que no le ha impedido intentar seguir dirigiendo la organización criminal y amenazando a jueces y otras instituciones del estado.

Larga carrera

Nacido en Corleone (Sicilia) en 1930, Salvatore Totò Riina cometió su primer asesinato a los 19 años. En 1969 pasó a la clandestinidad y empezó su carrera ascendente dentro de la mafia. En los años 80, bajo su dirección, la familia de los corleoneses desató una guerra contra las otras familias mafiosas palermitanas hasta hacerse con el control de la organización.

La carrera homicida de Riina llegó a su culmen con los atentados contra los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en el verano de 1992, de los que fue el organizador, aunque él siempre lo haya negado. Poco después sería detenido por una escuadra especial de Carabineros.

En el maxiproceso contra la mafia que tuvo lugar en Palermo fueron decisivas para su condena, las declaraciones de los arrepentidos que lo reconocieron como el jefe indiscutible de la organización criminal. Desde la cárcel, Riina amenazó de muerte a los delatores y a sus familias. Los múltiples delitos de los que fue acusado lo llevaron a una condena a cadena perpetua bajo el régimen de aislamiento, que la legislación italiana reserva para los delitos de mafia.

Durante sus años en la clandestinidad, Riina se casó con Antonieta Bagarella, con la que tuvo cuatro hijos, dos de los cuales han seguido los pasos del padre. Giovanni está condenado a cadena perpetua por 4 homicidios, mientras Guiseppe ha sido condenado por asociación mafiosa.