Vuelco en la recta final de la campaña electoral británica: del «brexit» a la inseguridad

Boris Johnson señaló que los dos últimos Gobiernos conservadores simplemente han optimizado recursos y «reorganizado» las fuerzas de seguridad para hacerlas más efectivas


Redacción / La Voz

A la campaña electoral en el Reino Unido ya solo le queda un día, y los esfuerzos del partido en el Gobierno por centrar sus mensajes en la gestión del brexit parecen infructuosos ante el volumen que ha adquirido la polémica sobre política de seguridad.

Tras el último ataque terrorista, el público británico se hace una pregunta que ayer reflejaba el diario The Sun en su portada: «¿Por qué no detuvieron al yihadista de la tele?». Este es Khuram Shazad Butt, abatido por la policía el sábado y que solo unos meses antes había hecho gala de su radicalismo en el documental Los yihadistas de la puerta de al lado. Mientras la aparente inacción del Gobierno genera indignación, la oposición laborista ofrece su respuesta: por los recortes en las fuerzas de seguridad del Estado.

El alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, declaró ayer que «menos policías suponen más peligro», a lo que añadía que si el actual Gobierno conservador lleva adelante sus planes, «perderemos entre 3.000 y 12.000 policías más. Es insostenible».

Reconducir el debate

Boris Johnson, ministro de Exteriores, ha querido reconducir la campaña hacia su terreno. En un mitin, Johnson señaló que los dos últimos Gobiernos conservadores simplemente han optimizado recursos y «reorganizado» las fuerzas de seguridad para hacerlas más eficaces. Según él, las críticas de los laboristas «desvían la responsabilidad de esa escoria», en referencia a los autores del atentado. Lo importante es que un «herbívoro» como el líder laborista, Jeremy Corbyn -es vegetariano-, no puede negociar el brexit, porque los funcionarios de Bruselas, «un bebedero de leones», se lo comerían «para desayunar».

Pero la controversia sobre la respuesta al terrorismo yihadista ha relegado a segundo término el argumentario de los conservadores. Los institutos demoscópicos todavía les dan ventaja sobre los laboristas, pero con un margen muy estrecho, de entre uno y doce puntos porcentuales.

Una dirigente ambigua

Según algunos analistas de los medios británicos, a May ya no se la percibe como a una política eficiente, sino más bien dubitativa y temerosa ante la contestación. En el primer y único presupuesto que ha firmado hasta ahora, obligó a su ministro del Tesoro a recular en una de las medidas estrella, la subida de impuestos a los autónomos, ante el escándalo que se originó. No resistió las críticas a la reforma de la asistencia a los mayores que proponía en el programa electoral y, pese a modificarla totalmente, insistió en que no había cambiado nada. La pasada gestión en Interior ha vuelto para restarle credibilidad, condición que, en cambio, van ganando las críticas de la oposición a su papel como responsable de la reducción de fuerzas policiales. Su fuerte apuesta al anunciar nuevos protocolos e, incluso, proponer límites a la legislación sobre derechos humanos podría llegar tarde.

Así las cosas, el resultado de la cita de mañana con las urnas es incierto. En buena parte dependerá de la participación. Si los jóvenes se movilizan y acuden a votar, los laboristas podrían dar la sorpresa. Los conservadores sumarán más escaños si la abstención es alta, y esto es probable: muchos británicos se manifiestan cansados de tantas citas electorales, tres en los últimos dos años.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Vuelco en la recta final de la campaña electoral británica: del «brexit» a la inseguridad