El Gobierno reta a Puigdemont a ir a las Cortes a escuchar a la soberanía nacional
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Insiste en que responderá con proporcionalidad si la Generalitat trunca el marco legal
10 jun 2017 . Actualizado a las 23:30 h.El Gobierno insistió ayer, por boca de su portavoz Íñigo Méndez de Vigo, en recordarle al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, que sigue en pie «la invitación» para que explique en el Congreso de los Diputados sus pretensiones y le pidió que concrete la fecha para poder organizarlo. También el coordinador general del PP y vicesecretario de organización, Fernando Martínez- Maíllo, afirmó que no hay motivos para la preocupación porque se no celebrará el referendo independentista que anunció el presidente de la Generalitat, a quien invitó a acudir al Congreso de los Diputados a «escuchar» lo que opina «la soberanía nacional».
Entretanto, un día después de anunciar que convocará un referendo ilegal para el 1 de octubre, Puigdemont porfió en su intento de culminar el proceso y amenazó al Ejecutivo de Mariano Rajoy con movilizaciones callejeras.
El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, lamentó que el presidente catalán no haga más que «poner palos en las ruedas» al anunciar una consulta que no podrá llevar a cabo, y respondió al desafío de los independentistas asegurando que el Ejecutivo tomará acciones «en consecuencia y de manera proporcional» si la Generalitat rompe la legalidad vigente.
El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, lanzó un guiño al resto de partidos constitucionalistas e instó a PSC y Ciudadanos a «avanzar cogidos de la mano» en la defensa de Cataluña dentro de España. García Albiol insistió en que el Gobierno está «en la defensa de la legalidad, la democracia y el respeto a la ley en Cataluña».
En un acto de partido frente a la plana mayor del PDECat reunida en Lloret de Mar (Gerona) por una convención municipal, Puigdemont trasladó a la población buena parte de la responsabilidad de que el proceso pueda acabar con éxito. «Nos podrán inhabilitar, suspender, amenazar y querellar, pero a todo un pueblo movilizado no le podrán hacer ni cosquillas», afirmó. Puigdemont buscaba con esa afirmación la reacción de la ciudadanía, que en los últimos tiempos, como se pudo comprobar en las concentraciones de la ANC por la comparecencia ante el juez de Carme Forcadell o tras las condenas por el 9N, le cuesta salir a manifestarse mucho más que al inicio del proceso.
Precisamente por eso, porque muchos ciudadanos ya se han bajado de la falacia del independentismo, tratan de ir apretando filas, pues en los próximos cuatro meses el movimiento secesionista se juega buena parte de su futuro en función de la fuerza que muestre la población en la calle. Ya sea como respuesta a eventuales inhabilitaciones o querellas contra dirigentes soberanistas o, sobre todo, por la participación que pueda registrarse el 1 de octubre. Pero también las movilizaciones responden al interés de unas eventuales elecciones a medio plazo.
Sobre el papel, el Gobierno catalán tiene muy complicado poder organizar una votación que no acabe siendo un nuevo 9N, pues a día de hoy no hay censo oficial, ni una ley que ampare la consulta, ni el reconocimiento de Madrid ni de Bruselas. Es más, el 9N se permitió votar incluso a las personas de 16 años. Una manera de inflar la participación. No repetir un nuevo 9N es el reto que el Ejecutivo catalán tiene ante sí en los próximos cuatro meses.
C´s advierte a los independentistas de que no pueden «pisar» el Estatuto y la Constitución
Puigdemont «no puede pisar el Estatut, la Constitución ni los derechos de los ciudadanos y de los servidores públicos» convocando un referendo ilegal. Así lo aseguró ayer el diputado de Ciudadanos en el Parlamento catalán Jorge Soler al criticar el anuncio de la convocatoria de una consulta ilegal e insistir que por mucho que el Gobierno de la Generalitat se empeñe «no habrá ningún referendo ilegal». «Cada vez estamos más cerca de unas elecciones autonómicas para dejar atrás a un Gobierno catalán con un proyecto agotado y agotador», auguró el diputado, quien interpreta que el anuncio de fecha y pregunta es una escenificación.
Sobre los carteles aparecidos en Lérida en tono amenazante contra los líderes del PSC, SíQueEsPot, C´s y PP, aseguró: «Para nosotros, los enemigos de Cataluña son el paro y la corrupción».
Amenazas a los no secesionistas
La Fiscalía de Lérida ha encargado a los Mossos d’Esquadra que investiguen quién está detrás de los carteles en los que aparecen las imágenes de los líderes Inés Arrimadas (C’s), Miquel Iceta (PSC), Lluís Rabell (Catalunya Sí que Es Pot) y Xavier García Albiol (PPC) y en los que se puede leer: «Los que niegan el derecho a la autodeterminación son enemigos del pueblo». En algunas sedes de los socialistas catalanes aparecieron pintadas en el mismo tono: «PSC traidor, desobedecer es de izquierdas».