Londres insiste en que conducirá al Reino Unido hacia un «brexit» duro

La UE ultima los preparativos para arrancar las negociaciones el próximo lunes


bruselas / corresponsal

No habrá retrasos ni cambios de timón. El calendario y las prioridades del Reino Unido no cambiarán tras el fiasco electoral de Theresa May. Eso asegura el Gobierno británico que ayer se afanó en despejar la incertidumbre que pesa sobre el Ejecutivo, desprovisto de la mayoría cómoda en la que se apoyó May el pasado 29 de marzo para pedir el divorcio a la UE en unos términos muy agresivos. Sus ministros insisten en que la debilidad del nuevo Gobierno no suavizará la postura británica en las negociaciones y apuestan por una ruptura dura. Lo dejó claro David Davis, quien llevará la batuta de las negociaciones. «Retomar el control de nuestras fronteras nos saca del mercado único, nos guste o no». «No habrá marcha atrás en los objetivos fijados por la primera ministra en la campaña: retomar el control de nuestras leyes, fronteras y nuestro dinero», apostilló el ministro de Exteriores, Boris Johnson.

La fecha en el calendario sigue fija. El lunes 19 de junio deberían arrancar las negociaciones políticas. En los últimos días Bruselas puso en duda que los británicos fuesen a cumplir con los plazos y abrió la puerta a postergar las conversaciones a la espera de un nuevo interlocutor. Aunque Londres insiste en que la semana que viene Davis estará en disposición de plantar batalla al negociador europeo, Michel Barnier, lo cierto es que el francés tiene sus dudas y no ha desaprovechado el caos político en el Reino Unido para ir adelantando el trabajo técnico. Su equipo ultima los detalles con la contraparte británica para fijar unos plazos, ritmos de negociación y lugares de reunión. Una vez que se cierren esos flecos, la UE pasará a fijar las prioridades: derechos de los ciudadanos y factura del brexit.

«Estamos preparados para comenzar las negociaciones, pero antes habrá negociaciones de naturaleza logística, negociaciones sobre las negociaciones», aseguró el portavoz de la Comisión, Alexander Winterstein. Una especie de «metanegociaciones» para ir haciendo tiempo y abrir el apetito. Pero incluso en algo tan aparentemente trivial, la UE teme que haya falta de acuerdo con Londres. «Esperamos que también haya voluntad por parte de los británicos para avanzar», insistió. 

A pesar de los duelos verbales que se lanzan de uno y otro lado del Canal de la Mancha, lo cierto es que a los 27 y al Reino Unido les interesa arreglar los términos del divorcio cuanto antes. Londres tiene hasta el 29 de marzo del 2019 para hacer las maletas y dejar bien atado un nuevo acuerdo de asociación comercial con la UE y los 27 ansían deshacerse del impopular vecino para evitar que vete medidas hacia una mayor integración del bloque durante el tiempo que le queda a bordo, como ya ocurrió con el bloqueo al cuartel militar europeo de Bruselas.

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