Richard A. Bonneau: «Muchos países ocultan que tienen ejércitos para hacer ciberguerras»

Bonneau es un referente mundial en el análisis de las redes sociales y de las biológicas a partir de las matemáticas


redacción / la voz

¿Qué relación existe entre redes sociales como Facebook o Twiter y redes biológicas como el circuito neuronal? Las matemáticas y los sistemas de computación que permiten, en unos casos, establecer modelos que predicen los cambios sociales que se avecinan y, en otros, la respuesta a un tratamiento médico. Y Richard A. Bonneau es uno de los referentes mundiales en el modelado de redes sociales y biológicas. Profesor de Computación y Biología en la Universidad de Nueva York y responsable del laboratorio que trabaja en este campo en el Flatiron Institute de la Simons Foundation, participó ayer, en la sede de Afundación en A Coruña, en la primera cumbre de expertos que organiza la CorBI Foundation bajo el título de CorBI Data Summit 2017. Bonneau fue elegido en el 2008 como uno de los 20 científicos más relevantes del mundo menores de 40 años.

-No parece que exista mucha relación entre redes sociales y biológicas. ¿Cuál es su vínculo?

-En los dos sistemas hay como dos partes: los datos de entrada y de salida. Y entre medias hay una metodología. En ambos casos, en las redes biológicas y las sociales, es diferente lo que entra y lo que sale, pero lo que está en el medio, los métodos, son los mismos. En nuestro grupo desarrollamos metodologías que valen para ambos tipos de aplicaciones..

-Pero entiendo que modelizar el comportamiento de una molécula es muy distinto a hacer la de un cambio social?

-Efectivamente es así, son aspectos muy distintos. Pero la parte matemática es similar en ambos casos. Y se utilizan modelos matemáticos para buscar la respuesta más sencilla que explique esos fenómenos tan complejos.

-¿Qué avances nos puede permitir, por ejemplo, modelar el comportamiento de las proteínas, algo en lo que usted trabaja?

-En nuestro laboratorio primero estudiamos las distintas partes, los genes, y luego cómo se juntan todos, cómo se expresan en forma de redes. Comparamos los datos genómicos y luego los usamos para, cuando ocurre una mutación, hacer una predicción de cuál va a ser el cambio biológico que va a producirse, lo que significa predecir qué enfermedades aparecerán. Y, en consecuencia, podremos adoptar las mejores decisiones de tratamiento. Predecir el comportamiento de la enfermedad nos ayuda a establecer un tratamiento personalizado. Pero en esta área mi aportación y la de mi grupo es muy pequeña. Hay muchos laboratorios de todo el mundo trabajando en esto.

-Sobre el análisis de datos de las redes sociales, ¿se puede ya predecir cuál será el comportamiento de la sociedad?

-Nuestro trabajo, por ahora, está más enfocado hacia la ciencia básica, a intentar predecir, por ejemplo, cómo la ideología afecta a la percepción de las noticias, cómo y por qué se propagan las falsas noticias. Pero no aplicamos esta información para manipular fenómenos sociales. Hay una cuestión muy importante en ciencia política, que es comprobar cómo la dinámica de la información afecta a la participación ciudadana, cómo repercute en que más gente vote o no en unas elecciones. Es una cuestión importante.

-Ya, pero ¿el análisis de los billones de datos que obtenemos de las redes nos permite predecir un cambio social, una revolución, una guerra...?

-Estas predicciones ya se están haciendo. Nosotros, como científicos, queremos entender qué va a pasar, pero gracias también a nuestras herramientas estamos comprendiendo cosas que no se han dado a conocer a la opinión pública. Por ejemplo, muchos países tienen ejércitos para hacer ciberguerras, están desarrollando un montón de herramientas que no son de acceso público. Pero gracias a lo que nosotros estamos haciendo se podría abrir un debate para intentar cambiar las cosas, para que toda la información que guardan los Gobiernos y las grandes compañías se haga pública.

-Pero toda esta información, ¿debe regularse o basta con poner límites éticos?

-La parte ética es muy importante en la investigación que hacemos. Por ejemplo, tenemos muchos ejemplos de manipulación de las redes sociales por parte de los Gobiernos, pero entre nosotros tenemos el debate de si debemos hacerlos públicos o no, porque estas situaciones ocurren en regímenes totalitarios que pueden tomar represalias contra sus ciudadanos.

-¿Y la regulación legal?

-Son dos mundos diferentes. La parte de los datos biológicos, de todo lo relacionado con el genoma, está fuertemente regulada. Sin embargo, la parte de los aspectos sociales no lo está tanto y, probablemente, sería necesario algún tipo de restricción similar a la que ya se aplican para proteger los datos biológicos.

-¿La ciencia en Estados Unidos sobrevivirá a Trump?

-Estados Unidos ha construido su sistema científico en base a los méritos y en el que la nacionalidad de los investigadores no es importante. Las políticas migratorias que limitan la llegada de científicos del exterior, y también puede pasar en Inglaterra, van a suponer un problema importante. Pero creo que nuestro sistema, el de Estados Unidos como país, prevalecerá sobre Trump. Si no ocurre esto, otros países acabarán aprovechándose de la fuga de talento. Es lo que le sucedió a EE.UU., que acogió a los científicos que escapaban de la Alemania nazi.

Expertos mundiales para debatir sobre el «big data» en neurociencia

El CorBI Data Summit 2017, que concluye hoy, reúne a un grupo selecto de investigadores españoles con expertos del ámbito internacional con el objeto de abrir un foro de discusión en torno a la relevancia del tratamiento del big data en los campos de la neurociencia y el cambio social. El fin último pasa por buscar estrategias para sacar el máximo provecho a los grandes conjuntos de datos que se generan en las áreas experimental, clínica y de las ciencias sociales. 

«Estamos convencidos de que para conseguir avanzar en ciencia es imprescindible conectar diferentes especialidades, como matemáticas, biología, neurología... Esto, en España, es una asignatura pendiente, porque se trabaja con mucha rigidez en investigación, pero en otros países, como Estados Unidos, sí se está haciendo con mucho éxito. Para profundizar en este planteamiento hemos traído a conferenciantes de mucha calidad», destaca Manuel H. de León, fundador del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) y coordinador de las jornadas.

Comentarios

Richard A. Bonneau: «Muchos países ocultan que tienen ejércitos para hacer ciberguerras»