Un año de «brexit», un año de caos

Pese a las fricciones, la eurofobia y la incertidumbre, la unión de los 27 no se resquebrajó


bruselas / corresponsal

Un año perdido. Los primeros 365 días transcurridos desde que los británicos dijeron no a la UE legan una radiografía del caos y la improvisación que imperan en el Reino Unido, algo nunca visto en un país con una reputada imagen de pragmatismo y eficacia negociadora. Desde la campaña del referendo hasta el dilatado inicio de las conversaciones del divorcio, el brexit se ha convertido en una oda al desastre.

¿Por qué tardaron casi un año en pedir el divorcio?

Porque no tienen plan A ni plan B. Nadie esperaba que triunfase el brexit y la victoria de los euroescépticos cogió al Gobierno de Cameron con el pie cambiado. El tory, responsable de la debacle, dimitió dejando tras de sí a un partido roto y una UE amenazada con resquebrajarse. Theresa May tomó el bastón de mando y ahí empezaron los volantazos. Sin una visión clara de cómo afrontar el divorcio, que está llamado a ser el más costoso de la historia, la premier ha ido tanteando el terreno a ciegas. Primero lo intentó con el brexit blando, luego el duro y su ya famoso «brexit es brexit». En medio de la vorágine, llegó a amenazar a la UE con erigir un paraíso fiscal como Singapur, en plena caída libre de la libra. No funcionó, así que May lo intentó por otra vía, la del «divide y vencerás». Emprendió una gira estival por las principales capitales para derrumbar las defensas europeas. Sin éxito. La respuesta en todos los casos fue un portazo. «Es mejor un no acuerdo que un mal acuerdo», entonó cuando vio que se le escapaba el partido. Pero los 27, haciendo gala de una inusual unidad, no cedieron. Cerraron filas e iniciaron los trabajos para prepararse ante el peor de los escenarios: Una salida abrupta sin acuerdo.

¿Qué consecuencias ha tenido para la UE?

La primera reacción al referendo fue de estupor. «Error histórico», lo calificó Bruselas. Líderes comunitarios y gobiernos salieron al paso enseguida para tratar de contener el contagio: «El brexit no amenaza la existencia de la UE», aseguró el jefe de la Comisión, Jean Claude Juncker, pero el apetito voraz de los eurófobos hizo su aparición muy pronto. En Austria, Alemania, Holanda, Italia y Francia los partidos antieuropeos empezaron a escalar peldaños, convirtiendo cada cita electoral en otro referendo contra la Unión. Un año después y tras muchos malos tragos, la UE saca pecho. No solo contuvo el brexit con la derrota de los eurófobos sino que de los comicios franceses ha emergido la figura que ha derrotado a quienes auguraban, como Trump, la ruptura de la UE con nuevos brexits

¿Qué escenario deja lo ocurrido este año?

Los bandazos de May y su corta visión política la han llevado al fracaso. El último lo cosechó el pasado día 8, cuando perdió la mayoría absoluta en el Parlamento con una maniobra que perseguía lo contrario, aplastar a la oposición y llegar a las negociaciones con Bruselas en posición de fuerza. La realidad es bien distinta. La UE tiene la sartén por el mango. No solo por la inmolación de May. La economía británica empieza a notar los efectos de la futura salida mientras la zona euro  aprovecha el impulso renovado del eje francoalemán para profundizar en su integración, apuntalando la moneda y el mercado único. Los 27 avanzan a mayor o menor velocidad bajo la batuta de Berlín y París. En Londres las cosas van a otro ritmo. El caos en el equipo negociador, las tensiones entre partidarios del divorcio amistoso y los defensores de la ruptura total no ayudan a sostener un país que tiene por delante 21 meses para hacer las maletas y decir adiós a la Unión. Sin salvavidas. 

Fue un frigorífico

No tardó en hacerse la asociación. El incendio en la torre Grenfell, que dejó 79 muertos, fue visto enseguida como un icono, la coronación simbólica de todos los desastres sufridos por el Reino Unido este año. Ayer se confirmó que el siniestro no fue intencionado, sino causado por un frigorífico defectuoso, Se cree que el material inflamable usado en el revestimiento de la fachada aceleró la propagación de las llamas. 

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