«Todo apunta a que la mano del hombre provocó el incendio»

La presidenta de la Junta andaluza, Susana Díaz, no descarta que el fuego haya sido provocado


redacción / la voz

Un «infierno» provocado por la mano del hombre fue lo que vivieron en primera persona miles de vecinos que como los de Casas de Bonares, en Mazagón (Huelva), abrieron las puertas de sus casas, ya en la madrugada del pasado domingo, y se encontraron un entorno dantesco. Pinos y matorrales que ardían, y llamas que alcanzaban varios metros de altura. La carretera que atraviesa esta urbanización de medio centenar de casas sirvió de cortafuegos por el que escaparon muchas familias en coche y otras a pie. «A la playa, a la playa, nos metemos en el agua si hace falta», decía un hombre a su familia, entre los gritos desesperados de varios niños, en un vídeo colgado en una conocida red social. Algo semejante se vivió en el Parador de Mazagón, que tuvo que ser desalojado a causa de la proximidad de las llamas. «Lo más importante es que no se haya producido ningún daño personal- aseguraba la presidenta de la entidad, Ángeles Alarcó-. Las alarmas y los sistemas de seguridad han funcionado a la perfección», recalcó.

Los problemas derivados del incendio también afectaron a miles de turistas que deambulaban ayer por Matalascañas, en Huelva, sin poder salir del municipio. «Esta zona solo tiene dos vías de acceso, la carretera que la une con Mazagón -cortada durante toda la jornada- y la que lleva al Rocío y a Almonte, donde se coge la autovía a Sevilla. No hay por dónde salir», explicaba a Efe Gregorio Corbalán, un vecino del municipio. Este ayuntamiento costero suele acoger miles de visitantes de localidades vecinas, sobre todo de Sevilla, que pasan el fin de semana en hoteles o cámpings de la zona. Al cortar la carretera, recordó Corbacho, «familias enteras paseaban con sus niños y sus maletas» a la espera de ver como salir de esa ratonera.

Son solo varios ejemplos del escenario de pesadilla con el que se encontraron más de dos mil vecinos, que parece que no fue fruto de la casualidad. Detrás del infierno que se desató en Mazagón y Doñana «está la mano del hombre». Así lo aseguró el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, José Fiscal, en una primera valoración sobre el siniestro. También lo hacía la presidenta de la Junta andaluza, que se desplazó hasta en el puesto de mando, ubicado en Mazagón, en donde matizó que no se descartaba que el origen del fuego pudiese ser intencionado. «Afortunadamente no ha habido daños personales, solo materiales», valoró Susana Díaz, convencida de que « llegaremos al final y sabremos por qué un incendio de tal magnitud se produjo en una zona ecológica tan sensible».

Preocupación extrema

La Casa Real mostró ayer su preocupación por la evolución del incendio. El rey Felipe VI llamó a la presidenta andaluza para interesarse por la situación de las personas evacuadas y por todos los que están colaborando en las tareas de extinción, a los que mostró su apoyo, así como por los daños materiales que están provocando las llamas. También el líder del PSOE, Pedro Sánchez, habló con Susana Díaz para trasladarse su «apoyo y solidaridad» e interesarse por la evolución del siniestro.

Los ministros de Empleo, Fátima Báñez y el de Interior, Juan Ignacio Zoido -ambos andaluces- se desplazaron ayer a la zona afectada para coordinar con la Junta los trabajos de extinción y «tomar las medidas necesarias para que la incidencia del fuego sea la menor posible», al tiempo que ofrecieron a la Administración andaluza toda su colaboración.

Por su parte, Ecologistas en Acción considera que, ante el cambio de escenario que se está produciendo por el cambio climático, «los grandes incendios forestales van a ser el pan nuestro de cada día y que por ello, los poderes públicos tienen que prepararse para hacer frente a los intereses que pretenden utilizar el fuego para chantajear a la sociedad». Por ello pidió a la Junta de Andalucía que se investigue «quién o qué intereses están detrás del fuego».

Doñana, un paraíso natural patrimonio de la humanidad

El fuego ya ha penetrado en el perímetro de Doñana, una zona de protección inmediatamente anterior al propio parque. La Junta de Andalucía, con todas las reservas, espera que el fuego no alcance al núcleo central de esta espacio, uno de los tesoros naturales de España. Comprende una superficie protegida de 108.087 hectáreas, las cuales se reparten casi por igual entre las categorías de protección de Parque Natural (53.835 hectáreas) y Parque Nacional (54.252 hectáreas). Se trata un complejo laberinto de tierra y agua entre los que destaca el sistema de dunas en movimiento que discurre entre Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir.

La flora del parque es muy diversa (más de 900 especies de plantas vasculares y helechos) debido a los diferentes ecosistemas presentes, tanto acuáticos como terrestres. Es también un punto de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas; un entorno clave en sus rutas migratorias y uno de los reductos para algunas especies tan emblemáticas como el lince.

El Parque Nacional de Doñana fue declarado patrimonio de la humanidad el 5 de noviembre de 1994, convirtiéndose así en el único espacio protegido de Andalucía que posee esta catalogación y en una de las reservas naturales de España con más acreditaciones internacionales.

Aunque no llegó a afectarle directamente, el desastre de Aznalcóllar fue el mayor problema ambiental al que se ha enfrentado Doñana hasta ahora. La rotura de la balsa y el vertido de material contaminante al río Guadiamar supuso una seria amenaza para este entorno privilegiado de Andalucía.

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