El Gobierno solo tiene una bala para aprobar los Presupuestos del 2018

Deberá reeditar la exigua mayoría de 176 diputados con la que sacó adelante la anterior votación, pero Ciudadanos, PNV y Nuea Canarias están dispuestos a ponerle las cosas difíciles


Madrid / La Voz

Si aprobar los Presupuestos del 2017 fue difícil y salió caro, el Gobierno es perfectamente consciente de que sacar adelante los del 2018 será aún más complicado y probablemente la factura será todavía más abultada. Mariano Rajoy ha asumido ya que la estrategia de Pedro Sánchez pasa por marcar la mayor de las distancias con el Gobierno y que no hay ninguna posibilidad de llegar a acuerdos en toda la legislatura.

Esa expectativa deja al Gobierno más desguarnecido en la negociación, ya que tiene una única bala que disparar si quiere aprobar los Presupuestos: reeditar la exigua mayoría de 176 diputados con la que sacó adelante la anterior votación. Pero sus interlocutores, Ciudadanos, PNV y el solitario diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, son conscientes también de que Rajoy no tiene alternativa, y por ello están dispuestos a ponerle las cosas difíciles. Y no solo por tratar de sacar réditos en esa negociación, sino porque la situación ha cambiado notablemente desde que se cerró la negociación de los Presupuestos del 2017. El retorno de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE y su empeño en plantear un acuerdo a tres con Podemos y Ciudadanos ha elevado la presión sobre el líder naranja, que trata de poner de manifiesto sus diferencias insalvables con Podemos para justificar su negativa a participar en cualquier acuerdo que incluya a los de Pablo Iglesias. Su exigencia de que el Gobierno apruebe una nueva bajada de impuestos es, además de una manera de marcar terreno frente a Rajoy, una demostración de la incompatibilidad entre el programa económico de Ciudadanos y el de Podemos. 

Aunque en público rechaza por ahora esa posibilidad, con el ministro Montoro ejerciendo el papel del policía malo, desde el Ejecutivo no se descarta que finalmente sea necesario hacer un gesto fiscal que permita a Ciudadanos justificar de nuevo su apoyo a unas cuentas públicas presentadas por el Gobierno. Menos compleja se presenta la negociación con el PNV. Aunque los nacionalistas vascos niegan que su acuerdo con el Ejecutivo para los Presupuestos del 2017 comprometiera también su apoyo para los del 2018, las ventajas obtenidas en la negociación del cupo para los próximos cinco años son tan amplias, que difícilmente podrían justificar una falta de apoyo al Gobierno. Así las cosas, todo quedaría de nuevo en manos del canario Pedro Quevedo, que preside además la comisión de investigación sobre la posible financiación irregular del PP. Algo que anuncia ya nuevas ventajas e inversiones para Canarias.

Aún así, aunque el Gobierno está dispuesto a negociar, no lo hará a cualquier precio. Los Presupuestos del 2017 eran la clave para asegurarse la estabilidad de la legislatura y se elaboraron ya pensando en la posibilidad de que hubiera que prorrogarlos en el 2018, por lo que un fracaso en esta nueva negociación no sería tan grave para Rajoy como lo habría sido no poder aprobar las cuentas del año 2017.

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«No se les ha pasado por la imaginación aprobar los Presupuestos». El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene ya claro a estas alturas que no podrá contar con el PSOE para aprobar las cuentas públicas del 2018 y ni siquiera podrá sacar adelante con apoyo de los socialistas el techo de gasto, piedra angular para empezar a diseñar los Presupuestos del Estado.

El Gobierno considera que el veto del PSOE a negociar nada con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, reprobado esta semana en el Congreso, es solo una excusa, dado que la estrategia de los socialistas desde la vuelta de Pedro Sánchez a la secretaría general es no pactar nada con el Ejecutivo.

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