¿Ha llegado el momento de limitar las contraseñas compartidas?

Netflix y HBO han conseguido crecer consintiendo esta práctica y un 20% de sus usuarios más jóvenes ya usa la cuenta de otro. ¿Es sostenible este modelo?

D.S.
Redacción

Paga uno, pero ven series toda la familia o un buen grupo de amigos. Las cuentas compartidas le han servido a los servicios de streaming, principalmente Netflix, HBO o Hulu, para ganar popularidad y adeptos. Pero una vez afianzado el producto y con miles de usuarios enganchados, ¿habrá llegado el momento de cortarle el grifo a las cuentas compartidas? Esa es la pregunta que desde hace meses se plantean ya en Estados Unidos y que podría suponer un antes y un después para el bum de las plataformas de vídeo en streaming.

Según revela un reciente estudio de Reuters, más de un 20% de los usuarios entre los 18 y 24 años que utilizan este tipo de servicios, emplean la contraseña de otro usuario. Aunque el porcentaje desciende, esta tendencia sigue estando presente entre aquellos cuya franja de edad se encuentra entre los 25 y los 34 años y los mayores de 35, cuyo empleo de esta práctica es del 15% y del 8%, respectivamente.

El estudio anticipa que se estima que los usuarios que contraten los servicios de streaming disminuya en los próximos meses y por lo tanto el hecho de compartir las contraseñas puede llegar a suponer un problema para las empresas del sector. Sin un crecimiento sostenido de usuarios y con un incipiente mercado negro de contraseñas, los beneficios podrían comenzar a resentirse. De momento, ese no es el escenario. En el último trimestre, Netflix ha salido reforzada con un crecimiento del 32% y una subida del 11% en sus acciones. De todos modos, los analistas de Wall Street ya calculan que sus ingresos podrían bajar hasta un 19% en el mismo periodo del próximo año.

La consultora Parks Associates se ha atrevido a ponerle números a este fenómeno. Según sus cáclulos, las plataformas de vídeo en streaming podrían ingresar solo durante el 2019 unos 550 millones de dólares más si limitasen el uso de las contraseñas compartidas. Eso, solo en Estados Unidos, donde estos servicios llevan ya años plenamente instaurados.

Netflix y HBO son los dos servicios más permisivos con la práctica de compartir las contraseñas, autorizando hasta a cuatro usuarios conectados con una misma cuenta que pueden disfrutar del contenido compartiendo los gastos. El cambio supondría una estrategia arriesgada, pero ambas están plenamente capacitadas para poder dar el paso tecnológicamente. Las aplicaciones están diseñadas para poder registrar los patrones de uso de los suscriptores y detectar anomalías en el consumo. 

Un problema de seguridad

Según advierte la compañía de seguridad Panda Security, la práctica de compartir contraseñas de servicios online de pago no es segura. Según explica, en el momento en el que se pierde el control del usuario, el riesgo de que otros suplanten la identidad y accedan a tus datos aumenta. Este problema, muy habitual con las plataformas piratas, en menor medida también está afectando a los servicios de streaming.

El mercado negro que existe alrededor de las contraseñas es un problema que se ha acentuado la expansión internacional de compañías como Netflix o HBO. Los hackers sustraen las contraseñas a través de la suplantación de identidad: el usuario es engañado a través de un enlace malicioso que lo deriva a un inicio de sesión falso. Así, no sólo se consiguen las contraseñas para vender sino que además se obtiene información de la cuenta. Los precios a los que algunos delincuentes venden las contraseñas de Netflix alcanza a veces los 0.25 céntimos, y el único requisito es no cambiar ninguno de los detalles de la cuenta para no alterar los datos del usuario.

Combatir el pirateo de contraseñas es uno de los grandes retos que tiene por delante el sector, así como aplicar límites legales al servicio. En California se ha abierto la veda. A raíz de un caso de un exempleado de la compañía Korn Ferry, quien luego de dejar la empresa e ingresar en la competencia siguió usando las contraseñas para acceder a la vieja red, se ha fallado a favor de una nueva ley conocida como «Computer Fraud and Abuse Act (CFAA)». Por ello, y aunque la ley no está dirigida especificamente a esos servicios de streaming, compartir la contraseña de Netflix, Amazon, HBO o Spotify violaría esta legislación. De acuerdo al resultado de este caso, para dar su contraseña a otra persona, la compañía o servicio que utiliza tendría que aprobarlo.

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