Más samba y menos gasolina en Brasil

Temer derrocha en gastos para asegurar el poder mientras el combustible se dispara


BRASILIA / CORRESPONSAL

Hay mucho trasiego en el Palacio do Planalto durante las horas de oficina y en el Palacio de Jaburu fuera de ellas. El presidente de Brasil, Michel Temer, recibe sin parar visitas tanto en la sede del Ejecutivo como en una de las residencias oficiales para amarrar los resultados de los votos en la denuncia que pende sobre él, acusándolo de corrupción pasiva y que de prosperar pondría en jaque su mandato. Por eso, no ha reparado en gastos para convencer a sus aliados en el Parlamento a base de aumentar las partidas económicas para atender cualquiera de las necesidades, por insólitas que puedan parecer, de las circunscripciones de cada diputado.

El presidente utiliza partidas del presupuesto para amarrar la lealtad de los diputados Al mismo tiempo, su Gobierno decretó una subida de impuestos sobre los combustibles que ha sacudido los bolsillos de un país que cuenta con una gigantesca petrolera estatal. Y si para superar el trámite decisivo del próximo 2 de agosto (cuando la Cámara debe decidir sobre la denuncia del fiscal de la República) tiene que comprometer dinero público para el carnaval de Río de Janeiro, lo compromete.

La denuncia contra Temer (queda pendiente otra por obstrucción a la justicia y por participar en una organización criminal) será papel mojado si el voto del Parlamento le es favorable el 2 de agosto. Hasta ese momento, todo gesto es poco para un presidente cuya popularidad registra cotas históricas, por abajo. Así, Temer no dudó en recibir a las escuelas de samba de Río de Janeiro, quienes aseguraron conseguir el compromiso presidencial de 13 millones de reales a través de patrocinios e inversiones públicas. El estado de Río y su capital, en situación casi de quiebra económica, suspendieron las subvenciones a las escuelas que se encargan de los vistosos desfiles en el Sambódromo. Temer vio la oportunidad de marcarse este tanto y, de paso, garantizar el voto del diputado por Río. 

Problemas económicos

Brasil enfrenta un serio revés en las previsiones del déficit anual y la población se prepara para los ajustes de una restrictiva reforma laboral que el Gobierno de Temer aprobó con el orgullo de haberse inspirado en la española. Nada de eso impidió al presidente firmar inversiones de más de 15,3 billones de reales en apenas dos semanas, las que antecedieron al primer voto sobre la denuncia en su contra, en la Comisión de Justicia del Parlamento. Temer amarró así los apoyos con los que logró superar el primer trámite para anular la denuncia: liberando partidas hasta entonces paradas para los diferentes estados y municipios cuyos diputados necesitaba que votaran en su favor.

El consumo en las gasolineras se ha reducido a la mitad mientras crece el descontento Al mismo tiempo que Temer no reparaba en gastos para asegurar su futuro judicial, el Gobierno decidió aumentar los impuestos sobre los combustibles. En un contexto de recortes sociales, con la reforma laboral recién aprobada y con un déficit acumulado de 139 billones de reales en el primer semestre, Temer decidió gravar las gasolinas y el etanol, en una decisión que «el pueblo comprenderá», según dijo. La tributación de la gasolina se multiplicó por dos y, en sincronía, Petrobras anunció un alza de los combustibles en refinería. A casi la mitad se ha reducido el consumo en las gasolineras, que además se quejan de que no les queda margen de beneficio. El Gobierno, por si acaso, ya ha dejado entrever que la luz puede ser la siguiente. El carnaval de Río de Janeiro, eso sí, parece garantizado.

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