A Roma se le acaba la cantimplora

La ciudad de los acueductos, amenazada con cortes de agua


Roma

Al final no habrá agua racionada en Roma tras una semana en que la amenaza de restricciones en el suministro ha planeado en la ciudad. La Región Lacio ha concedido una prórroga hasta el 1 de septiembre para continuar captando agua del lago de Bracciano, a unos 37 kilómetros de la capital, y uno de los principales abastecedores de agua potable, para asegurar así el servicio. En la Ciudad Eterna no se recuerda cuándo fue la última vez que llovió. En las últimas semanas tan solo alguna tímida tormenta de verano ha alterado la monotonía de un cielo siempre azul.

En muchos parques el color dominante es el amarillo de la hierba seca, mientras una parte de las 2.400 fuentes públicas, las populares nasoni, permanecen cerradas. Son las consecuencias de la fuerte sequía que sufre toda la península italiana este verano.

Ante la espectacular bajada del nivel de las aguas del lago de Bracciano, el presidente de la Región Lacio, Nicola Zingaretti, lanzó un duro ultimátum a la empresa municipal de agua: desde el pasado viernes se prohibiría la captación hídrica en el lago. «Es una tragedia - dijo- porque el nivel del lago de Bracciano ha bajado hasta llegar casi a una catástrofe ambiental. Tenemos siete días de tiempo para estudiar todas las posibilidades que existen a fin de limitar al máximo el malestar de los ciudadanos pero es equivocado cerrar los ojos. El problema es grave. A Roma se le está terminando el agua». La reacción del presidente de Acea, Paolo Saccani, fue la de negar la responsabilidad de su empresa en la disminución del caudal del lago: «Somos culpables de la bajada de tan solo 1,54 milímetros del nivel, el resto se debe a la evaporación y al calor», explicó mientras calificaba la ordenanza regional como un «acto ilegítimo». La crisis del agua no había hecho más que empezar con una guerra de acusaciones cruzadas entre la Región Lacio, el ayuntamiento y la empresa de agua.

Desde los primeros días de julio el ayuntamiento que preside Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas, ordenó el cierre de 30 fuentes al día. Son los nasoni, que nunca dejan de funcionar, y que sirven para que tanto romanos como turistas lleven mejor el calor veraniego. La medida fue muy criticada por los ciudadanos, que consideran estas fuentes parte del patrimonio de Roma desde que en 1872 fueran instaladas por el alcalde Luigi Pianciani.

Un grave riesgo

Para asociaciones como la Cruz Roja el cierre de las fuentes supone «un riesgo para las personas sin techo, sobre todo porque estamos en la estación más caliente, cuando se necesita beber mucho y las nasoni son a menudo necesarias para calmar la sed y también para lavarse». Sus defensores dicen que de ellas solo sale el 1,1% del agua que se consume cada día en la ciudad. Para gran parte de los ciudadanos el problema está en la anticuada red hidráulica de la ciudad y todas las acusaciones se dirigen hacia la empresa del agua, a la que consideran culpable de no haber invertido suficiente dinero en la modernización de las tuberías a fin de evitar unas pérdidas de agua que se calculan en torno al 45 %. La sequía que afecta Italia ha hecho que varias regiones hayan solicitado al Gobierno el estado de calamidad. Son Toscana, Lacio, Campania, Calabria y Cerdeña, donde muchas de empresas sufren los daños con miles de hectáreas de cultivos afectadas por la falta de agua.

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