PSOE y Podemos usan Castilla-La Mancha para ensayar su primer Gobierno conjunto

El partido de Iglesias presiona a Sánchez para que plantee la moción de censura


madrid / la voz

PSOE y Podemos ya gobiernan juntos en Castilla-La Mancha, en lo que se puede interpretar como el primer ensayo de un Gobierno de izquierdas a nivel estatal para desbancar a Mariano Rajoy. Es la primera vez en su corta historia que el partido que lidera Pablo Iglesias entra en un Ejecutivo autonómico. El secretario general de la formación morada en la comunidad, José García Molina, tomó posesión como vicepresidente segundo del ejecutivo que preside el socialista Emiliano García-Page, y su compañera Inmaculada Herranz, como consejera encargada de la coordinación del Plan de Garantías Ciudadanas. El pacto es el primer fruto del acercamiento entre ambos partidos después de que Pedro Sánchez ganara las primarias. Tanto este como Iglesias se implicaron en las negociaciones que han llevado a Podemos al Gobierno castellano-manchego y ha proporcionado a García-Page los apoyos necesarios para sacar adelante los presupuestos regionales y estabilidad para concluir la legislatura.

Page: No es extrapolable

Sin embargo, ambos partidos interpretaron de forma diferente el acuerdo. Para García-Page, «no tiene por qué ser extrapolable a otras comunidades autónomas ni al conjunto del país». Sin embargo, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, que estuvo presente en el acto, aprovechó para meter presión a Sánchez al señalar que espera que el acuerdo pueda «marcar el rumbo» para una moción de censura contra el PP. Argumentó que las elecciones del 2020 están «demasiado lejos», la corrupción «es demasiado intensa» y el «uso» que el PP hace de las instituciones es «muy poco ético y básicamente para proteger a delincuentes», por lo que la única manera de echar al Gobierno de Mariano Rajoy es una moción de censura «constructiva» en el Congreso. Pero los socialistas se oponen a contar con los independentistas para sacar adelante la moción.

García-Page advirtió a Podemos de que el nuevo Gobierno nunca se saltará las leyes. «Si un determinado ordenamiento no gusta se intentará modificar o influir para que se cambie, pero las leyes se cumplen, incluso las más obscenas, como las de la ortodoxia económica», afirmó. El presidente castellano-manchego fue uno de los barones que apoyaron a Susana Díaz en las primarias y en su día se opuso a cualquier pacto entre Sánchez e Iglesias, al que acusó de querer destruir al PSOE.

Pasará a la historia

Iglesias señaló en su cuenta de Twitter que «gobernar en coalición implica riesgos y dificultades», al tiempo que calificó de «histérica» la reacción del PP, que dijo que el pacto es una «humillación» para los castellano-manchegos. Además, felicitó a los dos integrantes de su partido en el Ejecutivo castellano-manchego, a los que avisó que su reto es «demostrar que gobernando podemos mejorar la vida de la gente».

El vicesecretario general del PP Javier Maroto aseguró que García-Page ha aprendido de Sánchez, que «un día se puede decir ‘con Podemos ni a heredar’ y, al día siguiente, meterlos en el Gobierno». El secretario regional de los populares en Castilla- La Mancha, Vicente Tirado, manifestó que García-Page pasará a la historia por ser el primero en introducir a Podemos en un gobierno, que calificó de «extremista, podemita-socio-comunista, que va a implantar políticas radicales y que va a estar en manos de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Pablo Echenique».

El presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, sostuvo que en su comunidad nunca se ha planteado la posibilidad de que Podemos entre en el Ejecutivo.

El pacto con los socialistas y el 1-O dividen a los morados

e. c.

En la asamblea de Vistalegre II, Pablo Iglesias consiguió derrotar claramente a Íñigo Errejón, pero seis meses después en Podemos sigue habiendo división. Ya no la protagonizan los errejonistas, que, doblegados y purgados, han decidido replegarse a segunda línea; ahora la oposición interna la lideran los anticapitalistas, que encabezan Miguel Urbán y Teresa Rodríguez. Además, hay una grave crisis abierta con Podem Catalunya, cuyo líder, Albano Dante Fachín, ha denunciado las injerencias y maniobras de Iglesias y Echenique, que, según su versión, le habrían pedido que dimita. El secretario de Organización lo ha negado y le ha llamado mentiroso, aunque admite que recomendó a Fachín convocar una asamblea para someterse a las bases. El secretario general de Podem está a favor del referendo de autodeterminación del 1-O, en contra de la posición de la dirección nacional.

Solo acuerdos puntuales

Los anticapitalistas, que son la tercera corriente más numerosa de la formación morada, también apoyan el referendo independentista catalán y rechazan de plano que Podemos gobierne en coalición con los socialistas. La dirigente andaluza Teresa Rodríguez lo reiteró ayer, con el argumento de que «no se nos olvida que no cumplieron las tareas de la autonomía, la reconversión industrial, las reformas laborales, la ley Corcuera, el GAL, la OTAN y tampoco la corrupción». Defiende que la posición de Podemos Andalucía es «parar la entrada del PP en los gobiernos si no tienen mayoría suficiente a través de acuerdos puntuales programáticos y de investidura» con el PSOE.

El nuevo vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José García Molina, pidió «callar» a las voces críticas que dentro de su formación se oponen al bipartito, alegando que las bases castellano-manchegas han hablado «claramente», pues el 80 % han avalado esta opción. El mismo argumento que empleó Echenique.

Pero la división es patente. El consejo ciudadano de Podemos en Ciudad Real ha presentado su dimisión por las discrepancias que mantiene con la cúpula regional del partido en Castilla-La Mancha tras el pacto de Gobierno con el PSOE.

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