Rajoy se desplazará a San Xusto después de que el año pasado la Diputacion de Pontevedra vetara su acto en el castillo de Soutomaior
27 ago 2017 . Actualizado a las 09:30 h.El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abre este domingo el curso político en un acto campestre organizado por el Partido Popular en la carballeira de San Xusto, en Cotobade, municipio rebautizado como Cerdedo-Cotobadetras la fusión oficializada hace menos de un año. Tras su participación en la macromanifestación contra el terrorismo yihadista celebrada en Barcelona, Rajoy regresa a las riberas del río Lérez para rodearse de la cúpula del PPdeG y retomar su agenda política, que estará muy condicionada por los movimientos independentistas de Cataluña y el referendo previsto para el 1 de octubre, que Rajoy siempre dijo que no se llegará a celebrar, en contra del criterio mantenido por el Gobierno de la Generalitat.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el vicepresidente Alfonso Rueda, a su vez presidente del partido en la provincia de Pontevedra, acompañarán a Rajoy en el acto de apertura del curso que los populares tuvieron que improvisar el año pasado en San Xusto, debido a que la Diputación de Pontevedra, gobernada por el PSOE y el BNG, impidió su celebración en el castillo de Soutomaior, que el PP venía utilizando para este fin en los últimos años.
Cataluña estará presente, y por partida doble, en el acto de Cerdedo-Cotobade. De un lado, la actualidad manda y en el PP dan por hecho que habrá alguna llamada a la unidad por parte del presidente del Gobierno para hacerle frente al terrorismo yihadista, que apele a la coordinación entre las diferentes administraciones y que elogie la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Pero también estará condicionado el acto por el desafío independentista de Cataluña que mantiene el Gobierno de Carles Puigdemont. El PP no está dispuesto a mover ni un ápice su posición acerca de este asunto. Más bien al contrario, insistirá en que el empeño de los independentistas de mantener su hoja de ruta puede debilitar al país e interrumpir la buena marcha de la economía, justo cuando se recuperó la senda del crecimiento y de la creación de empleo, que sin duda serán las mejores credenciales del PP en el acto.