La UE exige a Londres «más seriedad y claridad» para negociar el «brexit»

La tercera ronda de contactos tampoco muestra avances sobre el coste de la separación


REDACCIÓN / LA VOZ

Tampoco ayer hubo acuerdo en el tercer asalto. Ni siquiera un atisbo de acercamiento. El negociador de la Unión Europea (UE) para el brexit, Michel Barnier, instó al Reino Unido a «negociar seriamente» y «con más claridad» en sus posiciones, mientras que el ministro británico encargado de la retirada, David Davis, exigió más flexibilidad.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha afirmado esta mañana que ninguno de los documentos presentados por Reino Unido es satisfactorio y ha reiterado que la UE no negociará la futura relación entre ambas partes hasta que no se hayan acordado las cuestiones más importantes del divorcio entre Londres y Bruselas. Por ello, Juncker ha subrayado que hay una «enorme cantidad» de cuestiones por resolver, entre las que ha citado el «muy serio» problema fronterizo entre Irlanda e Irlanda del Norte y la futura posición de los europeos que viven en Reino Unido y de los británicos que viven en el bloque comunitario.

Fuentes comunitarias asumen que será difícil alcanzar un avance suficiente en las conversaciones para octubre, cuando se preveía iniciar el debate sobre la futura relación entre Londres y el bloque. Barnier se mostró «preparado para intensificar las negociaciones en las próximas semanas» y subrayó la necesidad de acelerar el proceso, dado que el tiempo corre y la UE teme que no se asienten las bases para un acuerdo en la fecha para la que está prevista la salida del Reino Unido, marzo del 2019 -dos años después de que se iniciaran oficialmente las negociaciones-.

«Necesitamos una posición clara para tener negociaciones constructivas. Cuanto antes acabemos con la ambigüedad, antes estaremos en una posición de negociar nuestra futura relación», afirmó Michel Barnier.

En la agenda están los principales temas clave de la separación: los derechos de los ciudadanos, la frontera irlandesa y el acuerdo financiero, aunque no se esperan grandes avances. Si en junio se abordaron los aspectos organizativos de las negociaciones y en julio se identificaron las áreas de convergencia y divergencia en ámbitos como los derechos de los ciudadanos, en agosto se aspira a clarificar las posturas en los tres asuntos clave.

Davis espera que Barnier sea menos rígido sobre la futura relación que tendrá el Reino Unido con la UE, pero Bruselas insiste en resolver antes asuntos como la «cuenta del divorcio», los derechos de los comunitarios y la frontera irlandesa.

En las últimas semanas, el ministerio que encabeza Davis ha publicado una serie de documentos sobre la postura del Gobierno británico ante asuntos cruciales como que el Tribunal de Justicia Europeo deje de tener jurisdicción en el país o la seguridad. En otro documento, Londres se mostró a favor de establecer un marco que garantice que ambas partes seguirán protegiendo y compartiendo datos personales.

Barnier dijo haber leído «muy atentamente» las posturas presentadas por el Gobierno británico, pero insistió en que la UE necesita «las posiciones del Reino Unido en todos los aspectos para hacer realmente constructivas las negociaciones».

El Gobierno británico espera que las negociaciones de esta semana se centren en asuntos de «naturaleza técnica» antes de unas conversaciones más sustanciales en septiembre. Según Davis, los documentos presentados «son producto de trabajo duro y reflexión detallada» y confió en que sean la base para «conversaciones constructivas».

En esta ronda Bruselas no espera un acuerdo sobre la cifra concreta que el Reino Unido deberá abonar por abandonar el club comunitario, aunque sí busca una metodología suficientemente detallada que garantice a los Estados miembros el cumplimiento de los compromisos asumidos por los británicos en el presupuesto de los 28.

Las principales diferencias del gran divorcio europeo

La tercera ronda de negociaciones sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea sigue sin avanzar al ritmo que ambas partes desean. La Unión Europea publicó una serie de informes que detallaban su posición en diferentes temas a principios de año, mientras Londres lo ha ido haciendo en las dos últimas semanas. Las diferencias son enormes.

LA RUPTURA

Sin árbitro externo. La UE cree que debería formarse un comité conjunto para asegurar el funcionamiento del acuerdo de retirada y gestionar situaciones imprevistas. Si ese comité conjunto no es capaz de encontrar una solución, el asunto podrá ser trasladado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), algo que rechaza el Reino Unido, que prefiere un mecanismo de resolución de disputas que «maximice la certeza para individuos y empresas» y «respete la autonomía de la ley de la UE y de los sistemas legales de Reino Unido».

EL COSTE

Sin monto económico. Bruselas reclama un acuerdo financiero único, que se pagará en euros y que debe incluir las obligaciones financieras británicas que surjan del presupuesto de la UE, el fin de la pertenencia a todas las instituciones y entes de la UE y de la participación del Reino Unido en fondos y entidades. El documento contiene solo el método para calcular la factura final, no el monto final. El ministro británico, David Davis, busca «un acuerdo justo.

LOS CIUDADANOS

Proteger derechos. Bruselas estima que se debe proteger los derechos existentes de los ciudadanos de los 27 países de la UE y de los británicos, inclusive el de obtener la residencia permanente. Para el Reino Unido, los más de tres millones de ciudadanos de la UE que viven allí tendrán su «estatus de residentes» protegido y disfrutarán del mismo trato que los británicos en materia de asistencia sanitaria y otros beneficios, pero solo estarán sometidos a la Justicia británica.

EL SISTEMA JUDICIAL

Jurisdicción. La retirada de Reino Unido de la UE no debería impedir que el TJUE o las instituciones y entidades comunitarias puedan continuar con los procesos que afecten a británicos o residentes en Reino Unido iniciados hasta la fecha del brexit, algo que Londres pretende limitar.

LAS FUTURAS INSTITUCIONES

Garantías. Las autoridades británicas deben garantizar que cualquier institución, agencia o cuerpo europeo que siga trabajando en el Reino Unido tras la retirada tenga el mismo nivel de protección de antes. El Gobierno de Londres respetará privilegios e inmunidad «durante un período limitado tras la salida para conceder a la UE un tiempo razonable en el que concluir sus actuales operaciones aquí».

CIRCULACIÓN DE MERCANCÍAS

Aduanas. Los bienes que han llegado al mercado en el Reino Unido y en los 27 antes del brexit seguirán estando disponibles. Ambas partes necesitan crear mecanismos de vigilancia y canales de comunicación para notificarse mutuamente sobre los productos que incumplan normas.

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