Rajoy se amparará en un pleno exprés

Comparece hoy ante el Congreso sobre el caso Gürtel, aunque todo apunta a que se aferrará a su estrategia de desvincularse de la gestión económica del PP


madrid / la voz

Ningún grupo espera que Mariano Rajoy aporte nada nuevo sobre el caso Gürtel, la supuesta financiación ilegal del PP ni, mucho menos, de su hipotético conocimiento o participación en los hechos que están en los tribunales. Ya dejó claro en su comparecencia como testigo en la Audiencia Nacional hace un mes cual es su estrategia para desmarcarse de cualquier responsabilidad; nunca se ha ocupado de las cuestiones económicas de la formación conservadora, sino únicamente de las políticas. También negó tajantemente que recibiera sobresueldos, como apuntarían los llamados papeles de Luis Bárcenas. Aunque Rajoy se atendrá al guion, tendrá que iniciar el curso político igual que lo cerró, acosado por el caso Gürtel.

A pesar de que la oposición, que ha forzado su comparecencia de hoy en el pleno para que dé las explicaciones que considera no facilitó ante el tribunal, sabe que no se moverá de ahí, su objetivo es golpear en el flanco débil de Rajoy para desgastarle políticamente. El PSOE y Unidos Podemos presentaron una petición conjunta para obligarle a dar la cara en el Congreso y exigirle que asuma responsabilidades, a la que se sumó otra de los independentistas catalanes.

La posición del PNV

Finalmente también votó a favor el PNV, socio presupuestario del Gobierno, pero que quiere poner distancias en este asunto para marcar terreno político con los populares. Ciudadanos terminó absteniéndose, porque considera que es mucho más útil la comparecencia del presidente ante la comisión de investigación de la Cámara baja, donde se le podrá someter a un formato de pregunta-respuesta y, además, está obligado a decir la verdad. La formación naranja está convencida de que hoy Rajoy se limitará a dar un mitin sin aclarar nada de lo que se pregunte.

Un pleno breve

La presidenta del Congreso ha diseñado un pleno breve para la comparecencia, en una sesión que se espera dure unas tres horas. El presidente será el primero en intervenir, sin límite de tiempo, mientras los portavoces de los grupos dispondrán de diez minutos cada uno para interrogarlo. Rajoy podrá contestarles en bloque y luego habrá un turno de réplica de cinco minutos para los grupos, a los que el compareciente contestará. De hecho, se repetirá la estructura del debate al que Rajoy se vio obligado a someterse en el verano del 2013 como consecuencia del caso Bárcenas.

En la Moncloa anticipaban ayer que no habrá «grandes sorpresas» durante un debate que el Gobierno asume como un trámite inevitable ante su falta de respaldos parlamentarios.

La estrategia del PP es dar un perfil lo más bajo posible a la comparecencia, que considera «inútil» e «innecesaria» y solo trata de desestabilizar al Gobierno. El secretario general del grupo popular, José Antonio Bermúdez de Castro, dijo ayer que se trataba de un «juicio político, en el que «las conclusiones están ya redactadas, sin respetar las decisiones judiciales y con un objetivo, echar al PP de las instituciones». Aseguró que Rajoy no tiene ninguna responsabilidad que asumir sobre la corrupción, que es de los que «utilizaron el partido para enriquecerse, que no robaron para el partido, que es una cosa bien distinta».

Bermúdez de Castro señaló que en estos días en los que España acaba de sufrir un «salvaje» atentado y en pleno «chantaje al Estado de derecho» por parte de los soberanistas catalanes, resulta «incomprensible» que la oposición obligue a abrir el Congreso para que Rajoy comparezca sobre un asunto del que ya ha dado explicaciones «infinidad» de veces. Por ello, añadió que la oposición demuestra con esta iniciativa su «falta de respeto y de talla política».

Los socialistas ya han advertido que reclamarán a Rajoy que asuma su responsabilidad política «in vigilando», como hizo Esperanza Aguirre cuando dejó su cargo en el Ayuntamiento de Madrid tras el encarcelamiento de Ignacio González.

Absolutamente imprescindible

Para su portavoz, Margarita Robles, si un presidente de un partido tiene a un tesorero y a un gerente en el banquillo «es evidente que tiene que asumir responsabilidades políticas» y, además, Rajoy «no ha hecho todo lo posible para que estos hechos se esclarezcan». Robles rebatió que este no sea el momento adecuado para que acuda al Congreso, a pesar de la amenaza terrorista y de «lo que está ocurriendo en Cataluña», porque es «absolutamente imprescindible que haya un presidente del Gobierno que dé explicaciones, asuma responsabilidades» y no impida que la justicia funcione. El PSOE calentó la comparecencia en Twitter con el hashtag #Rajoydilaverdad.

El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, aseguró que, aunque el formato del pleno no les convence, esto no impedirá que su grupo parlamentario pida aclaraciones y pregunte al presidente sobre la información que tenía de aquella época sobre la financiación del PP. Además, el dirigente del partido naranja adelantó que su grupo propondrá medidas para tratar de evitar «aquellos hechos que han lastrado la democracia española durante estos años».

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