Fipronil, huevos y mascotas

La alerta por la contaminación por plaguicida en las granjas de gallinas holandesas y el uso del producto en nuestros animales domésticos


Con fecha 20 de julio, el Sistema Europeo de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF, en sus siglas en inglés) comunicaba  la distribución de huevos posiblemente contaminados con fipronil, así como de ovoproductos, productos procesados  y carne de ave en 19 Estados miembros de la Unión Europea, y en países como Hong Kong, Líbano y Liberia. El origen de la contaminación se localizaba en granjas holandesas dedicadas a la producción de huevos.

La avicultura intensiva, y por tanto la producción intensiva de huevos, descansa sobre tres pilares fundamentales: la genética de las gallinas ponedoras, el manejo de los animales en las granjas de puesta y la sanidad de los mismos.

Con el fin de garantizar un adecuado estado sanitario de las gallinas ponedoras, y evitar el estrés asociado a una infestación masiva de ácaros en la piel,  es necesario efectuar periódicamente desinsectaciones de las naves de puesta para eliminar insectos, ácaros y otras plagas. Esto es lo que hicieron las granjas holandesas. Todas las granjas de producción intensiva de pollos o  huevos lo hacen.

-Entonces, ¿que hizo mal la granja holandesa?

-Utilizar fipronil en la desinsectación de las naves de producción.

El fipronil es un plaguicida no autorizado para su uso en animales destinados a la producción de alimentos, para evitar precisamente su presencia en los huevos y  en la carne de los animales destinados al consumo humano.  El fipronil  había sido utilizado en las granjas de Holanda  para tratar la presencia del ácaro rojo de las gallinas, cuyo nombre científico es Dermanyssus gallinae, contra el que es efectivo.

El uso del fipronil como insecticida, contaminó el alimento y el ambiente de la granja,  ingresó en el organismo de las aves de puesta y llegó a los huevos y el musculo, además de otros órganos. De este modo se contaminaron la carne de pollo y los huevos que provenían de esas granjas.

Es frecuente encontrar el fipronil en medicamentos veterinarios utilizados como antiparasitarios en los animales de compañía, normalmente en perros y gatos y en algunas ocasiones en hurones. Se usan para tratar las infestaciones por ectoparásitos: insectos (pulgas, piojos) o ácaros (garrapatas).

Concretamente, existen en España 107 medicamentos veterinarios, autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que contienen fipronil como sustancia activa, sola o en combinación con otras, para su uso en mascotas. Es muy probable que si mira las sustancias activas  de su medicamento antiparasitario encuentre el fipronil entre ellas.

La OMS clasifica los plaguicidas en cinco grupos según el riesgo que presentan: sumamente peligrosos, muy peligrosos, moderadamente peligrosos, poco peligrosos y  productos que normalmente no ofrecen peligro. El fipronil está en el grupo intermedio de los llamados «moderadamente peligrosos». Actúa a nivel de las sinapsis neuronales alterando el normal funcionamiento de un neurotransmisor, el acido gamma-aminobutírico (GABA, son sus siglas en inglés), lo que causa alteraciones en el sistema nervioso del ácaro que conducen a la muerte. Este neurotransmisor se halla también en los mamíferos. Ingerido en grandes cantidades por personas o animales domésticos el fipronil puede causar daños hepáticos, renales y en la glándula tiroides.

         -Oiga no envenenaré a mi perro con esos antiparasitarios, ¿no?

         -No, si lo hace bien y toma algunas precauciones.

El fipronil se aplica sobre la piel de la mascota  y no se absorbe a través de la piel o lo hace en cantidades muy pequeña, por ello no se envenena la mascota al rociarla con este insecticida. Por ello, la forma farmacéutica en la que se presentan estos medicamentos suele ser como solución spot-on (pipeta) o como pulverización cutánea (spray).

¡Pero ojo! Que sí se absorbe a través de las mucosas de los ojos, la boca o la nariz, por ejemplo. Por tanto, no lo aplique sobre los ojos o la nariz del animal, ni tampoco sobre heridas; ni debe dejar que el animal se lama inmediatamente después de la aplicación del tratamiento o, en caso contrario, tomar la precaución de aplicar el medicamento en zonas donde la mascota no pueda lamerse (zona superior del cuello). La ingestión de pequeñas cantidades del medicamento puede dar lugar a vómitos o signos neurológicos reversibles.

-Está bien que evite envenenar a su mascota -dice quien suscribe-, pero no olvide no envenenarse usted.

Las consideraciones anteriores son válidas para los propietarios de mascotas, que también deben evitar el contacto del fipronil con la piel y las mucosas y, especialmente en el caso de los niños, evitar manosear a la mascota en las horas posteriores a la aplicación.

Lo más apropiado es seguir las instrucciones que le indica el prospecto del medicamento. En él puede leer «No beba ni coma durante la aplicación»… para que no le ocurra lo que a las gallinas holandesas.

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