Merkel intentará dar la puntilla a Schulz en su único debate

PATRICA BAELO BERLÍN / CORRESPONSAL

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JENS BUTTNER | Afp

Los socialdemócratas rechazan repetir la gran coalición

03 sep 2017 . Actualizado a las 08:55 h.

«Una gran coalición carece de sentido, porque el SPD no podrá imponer en ella al canciller». Con estas declaraciones, el ministro alemán de Exteriores provocaba el jueves un terremoto político. Y es que tanto los medios como los analistas interpretaron la frase de Sigmar Gabriel como una especie de rendición. Con ella, el expresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) deja entrever que es muy consciente de que la formación que hoy lidera su sucesor, Martin Schulz, va a perder las elecciones del 24 de septiembre frente a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel.

El tropiezo conmocionó especialmente a sus correligionarios, que llevan meses intentando demostrar que todavía no han tirado la toalla, pese a la innegable supremacía de la bancada conservadora, debida en buena parte al giro a la derecha que ha dado la población alemana, sobre todo desde el estallido de la crisis migratoria. Hasta el punto de que, apenas unas horas después, Gabriel tuvo que salir a desmentir que hubiera perdido la fe en un triunfo del SPD. «Quien afirma eso dice tonterías», señaló para a continuación defender que la carrera entre Merkel y Schulz aún no está decidida.

Pero Gabriel se equivoca. Aunque casi la mitad de los alemanes reconoce no saber todavía a quién dará su apoyo, según un sondeo del Frankfurter Allgemeine Zeitung, la reelección y el cuarto mandato consecutivo de la líder conservadora son ya hechos consumados. Es más, a tres semanas de las elecciones, las encuestas de las dos primeras cadenas de televisión conceden a la CDU/CSU entre el 37 % y el 39 % de los votos, frente al 23 % de los socialdemócratas.

Por tanto, no es de extrañar que incluso a Gabriel se le escapen lapsus que confirman lo lejos que le queda ya la cancillería a Schulz. Porque, de perder, el SPD no tendría mayoría parlamentaria suficiente para formar ninguna otra alianza de gobierno alternativa y el expresidente de la Eurocámara, el mismo hombre que en enero remontó ocho puntos y adelantó a Merkel en cuestión de días, se vería obligado a fijar condiciones para ser aceptado como socio minoritario de un Ejecutivo de gran coalición.

Derrotas regionales

Tras haber cosechado tres derrotas en comicios regionales en lo que va de año, incluidos los del land más poblado del país y considerados un barómetro para las generales, los socialistas llegan debilitados a la cita de este domingo: el único duelo televisivo entre Merkel y Schulz, que supone su última oportunidad para arañar puntos entre los indecisos. El líder socialdemócrata lleva preparándose desde hace semanas para un debate que ha desatado la polémica, dado que los canales que lo organizan han tenido que cambiar el formato a petición de la canciller.

Al parecer, Merkel no quiso participar en dos duelos ni que las preguntas se estructurasen en dos bloques, según denunciaron varios medios. «Tengo en cuenta la libertad de prensa, pero al mismo tiempo un político tiene siempre la libertad de decidir si acepta o no acepta la invitación de una cadena de televisión», argumentaba la dama de hierro para defenderse de las acusaciones de chantaje. En cualquier caso, el cara a cara será más una ronda de preguntas que un debate. Al igual que ocurrió en el 2009 y el 2013, los dos aspirantes deberán contestar a cada una de las cuestiones planteadas por 4 periodistas en menos de 90 segundos. Un formato rígido en el que Merkel intentará dar la puntilla a su principal adversario.