La UE huye de sus fantasmas dos años después de la muerte del pequeño Aylan

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

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NILUFER DEMIR | Afp

La Comisión Europea aboga por abrir campos de refugiados en Libia y facilitar el acceso seguro al continente

03 sep 2017 . Actualizado a las 09:38 h.

Extensas vallas de punzantes concertinas, rígidos muros infranqueables de hormigón a prueba de inmigrantes y barreras naturales e invisibles, protegen a Europa de sus fantasmas. De las huellas que dejan la miseria y la guerra más allá de sus costas, de las imágenes que pueden herir su conciencia. Parapetados en la gigantesca fortaleza en la que se ha convertido el Viejo Continente, los 28 países miembro de la UE han logrado blindar la puerta oriental, el acceso desde Turquía a Grecia.

Bruselas lo celebra. Para la Comisión Europea ha sido un éxito a pesar de que más allá del estrecho de los Dardanelos los problemas continúan. Miles de desplazados sirios sobreviven a merced de la voluntad de los gobiernos turco, libanés o jordano. Y de los fondos de la UE. Viven en tierra de nadie, pero viven.

Para el pequeño Aylan, del que este sábado se cumplieron dos años de su muerte, los acuerdos llegaron tarde. Nada impidió que se ahogase en el mar. Su cuerpo, inerte boca abajo, sobre la arena, bañado por la espuma del mar en una turística playa turca obligó a la UE a buscar parches a la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil siria.