«Vamos a tener 50 vacunas en el mercado»

Manoli Sío Dopeso
M. Sío Dopeso VIGO / LA VOZ

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Oscar Vazquez

«No hay motivo para que nos vayamos, mientras podamos seguir invirtiendo y creciendo», afirma

03 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«La vida es cíclica y ahora nos va bien». No hay riesgo de que Andrés Fernández Álvarez-Santullano sufra un ataque de vértigo ante las dimensiones que está alcanzado la segunda mayor biotecnológica gallega (por detrás de Zelnova-Zeltia). Es consejero delegado de CZ-Biofabri (O Porriño) desde el 2015. Antes fue director general de CZ Veterinaria, la matriz, propiedad de la familia Fernández Puentes (primos del presidente de Pharmamar, José María Fernández Sousa). Se especializó en vacunas animales y en 1994 ya facturaba 4 millones de euros. Cerró el 2016 con 64 millones en ventas y un plan estratégico enfocado a la salud humana que multiplicará por cuatro la cifra de negocio en 5 años, hasta 250 millones.

-Durante 20 años, CZ ha fabricado millones de dosis de vacunas para animales. ¿Qué les hizo lanzarse a la salud humana?

-Comenzamos por la especialidad veterinaria, pero nuestra fortaleza está en la fabricación. Lo descubrimos cuando en el 2008 la Universidad de Zaragoza nos pidió que produjésemos MTBVAC, la vacuna de la tuberculosis.

-¿Por qué no antes?

-Hasta ese momento no éramos conscientes de nuestra fortaleza. No estábamos en el mercado, vivíamos de forma muy interna. El encargo de la MTBVAC nos llevó a un cambio de mentalidad, y además teníamos tamaño y capacidad de invertir. Empezamos a explorar ese mercado, y aparecieron oportunidades a millones. Eso nos generó un problema con la marca, porque al tratarse de productos para humanos, podía haber reticencias en el mercado hacia una enseña veterinaria. Entonces nació la división Biofabri.

-¿Qué hace CZ-Biofabri? ¿Cuál es su parte del proceso de producción de una vacuna?

-Todo menos el desarrollo de la molécula inicial. A ese punto no queremos llegar. Lo hacemos con alianzas con empresas o universidades, y ahí no hay límites: tenemos acuerdos en muchos países, desde Nueva Zelanda hasta Canadá. A partir de esa fase entramos de lleno. Las pruebas clínicas las estamos haciendo nosotros, y tenemos un departamento de desarrollo del producto. MTBVAC es la mejor muestra.

-¿Cuánto le falta a MTBVAC?

-Las previsiones optimistas dicen que en el 2023 estamos en el mercado, las más pesimistas que en el 2028. Somos optimistas.

-Con millones de casos en el mundo y sin alternativa en el mercado, ¿qué ventas esperan?

-Hemos hecho nuestros cálculos de mercado. No voy a dar cifras, pero estamos hablando de cientos de millones. Los clientes serán Estados, Administraciones y fundaciones, comenzando por los países en vías de desarrollo, que es donde hay más incidencia.

-Y mientras ¿qué va a hacer Biofabri?

-Ahora mismo hace fabricación para terceros y desarrolla probióticos tras la compra de las compañías Probisearch y Bialactis. Paralelamente estamos trabajando en un anticancerígeno biológico, que tendrá un mercado modesto en principio, para el cáncer de vejiga. Es un producto parecido a una vacuna, crece de una cepa bacteriana.

-CZ es la matriz. Para un grupo que apuesta fuerte por la salud humana, ¿han pensado en darle la vuelta a la compañía?

-Sí, lo estamos trabajando. La cabecera del grupo tiene que ser vacunas. Luego cada división trabajará de forma independiente, pero siempre enfocados a la prevención de enfermedades.

-¿La vacuna contra la lengua azul [en bovinos] es el gran superventas de CZ Veterinaria?

-Por cifras de venta es la más importante. Pero estamos trabajando en otras 10 vacunas distintas en el área veterinaria. Ninguna va a salir antes del 2019, aunque entre el 2019 y el 2021 deberían llegar las 10. En el mercado ahora mismo tenemos 18. Somos muy fuertes en productos para rumiantes y porcinos.

-La producción veterinaria es el pulmón del grupo, pero habrá un momento en que la división de salud humana sea más fuerte.

-CZ es la que más crece, pero porque llevamos más tiempo invirtiendo en I+D. En salud humana, cada producto requiere mucho más dinero, las pruebas son más lentas y eso hace que los resultados se ralenticen. Entre el 2023 y el 2025 la parte humana pasará a ser más importante, pero hasta ese momento, la división veterinaria está creciendo mucho y va a seguir facturando más.

-¿En ese 2023 que marcará un antes y un después del grupo, cuál será la presencia de CZ Biofabri en el mercado mundial?

-Ahora estamos en 70 países. Entre la división humana y veterinaria esperamos tener en el mercado 50 vacunas.

-¿Cómo se prepara el grupo para ese crecimiento?

-Reforzándose con más personas. Somos 240 y seguimos contratando. Y continuaremos haciéndolo. Al menos duplicaremos ese número. Nos situaremos en el medio millar en cinco años. Lo que más incorporamos son biólogos, veterinarios y farmacéuticos, también químicos, algún médico... Y sin dejar de invertir.

-¿Cuánta inversión?

-Si suma la parte de ampliaciones e inmuebles y la de I+D, estaríamos invirtiendo entre 60 y 80 millones en cinco años.

-¿Necesitarán apoyo de nuevos socios, ampliación de capital, tal vez salida a bolsa?

-No está contemplada la incorporación de nuevos socios, aunque sí está prevista una ampliación de capital en Biofabri para financiar los hitos que están por venir. Estamos generando caja que estamos reinvirtiendo casi en su totalidad, y eso nos permite seguir creciendo. Sobre la salida a bolsa, si no necesitas el dinero, no tienes sentido. A corto plazo no está en el plan.

-Con el potencial que tiene la compañía, han recibido alguna oferta de compra.

-A veces llaman, pero no los escuchamos.

-¿Se les ha pasado por la cabeza llevar la producción fuera de Galicia por motivos de coste?

-De momento no hay razones para irnos, mientras podamos seguir invirtiendo en nuestro entorno y no venga nadie a echarnos de nuestra parcela. La rentabilidad no es nuestro principal objetivo. Hemos nacido aquí, y seguiremos generando conocimiento.