Aclaran que solo contemplan esta consulta como una «movilización», y no como un referendo vinculante
10 sep 2017 . Actualizado a las 08:36 h.El desafío independentista en Cataluña ha quebrado la unidad del grupo de Catalunya Sí que es Pot en el Parlamento catalán, pero está poniendo también en evidencia las profundas contradicciones que se viven en el seno de la formación Catalunya en Comú, en la que se integran ICV, EUiA, Barcelona en Comú, Equo y también Podemos, que a su vez padece una fuerte fractura interna en Cataluña. La cercanía de la fecha del referendo agudiza las dificultades de Catalunya en Comú para buscar un espacio propio entre el independentismo radical que promueve la ruptura con España y las fuerzas de izquierda que, sin respaldar la estrategia del Gobierno, rechazan la imposición de las tesis secesionistas. Después de la rectificación de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que primero dio su apoyo a la consulta y luego rechazó ceder locales del Ayuntamiento si no se le ofrecen garantías jurídicas de que no se pone en riesgo a los funcionarios, Catalunya en Comú anunció ayer que celebrará una consulta interna entre sus bases del martes al jueves próximo para decidir si la formación debe participar o no en el referendo ilegal del 1 de octubre. En todo caso, la coordinadora nacional del partido insistió ayer en que solo contemplan esa consulta como una «movilización», y no como un referendo vinculante.
No tomarán partido
La pregunta que se someterá al criterio de los cerca de 10.000 inscritos será la siguiente: «¿Catalunya en Comú tiene que participar en la movilización del 1 de octubre?». Ante ella, solo se podrá responder sí o no. Los resultados de ese referendo interno se darán a conocer el viernes, solo dos semanas antes de la fecha fijada para el referendo.
El líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, admitió ayer que el 1-O «no es el referendo efectivo y con garantías» que promueve su partido, pero sí «un acto de afirmación de los derechos de Cataluña frente al PP». Pero, incluso en el caso de que gane el sí, la formación no tomará partido para decirle a sus inscritos lo que deben votar ni hará campaña a favor del sí o no en el referendo.