Tiranteces en la casa real británica por la marcha de un exconsejero

«The Times» asegura que existen desencuentros entre los príncipes Andrés y Carlos


londres / corresponsal

Christopher Geidt abandonó Buckingham en julio, tras diez años como secretario privado y principal consejero de Isabel II. Ahora The Times publica que detrás de esta marcha están sus desencuentros con los príncipes Andrés y Carlos. La noticia sorprende, porque en Geidt estaba depositada toda la confianza para la transición al trono del príncipe de Gales cuando falte su anciana madre. Desde Clarence House, la residencia oficial de los duques de Cornualles, no quieren entrar al trapo y tratan de aparentar que la relación con el asesor de 57 años es cordial, una teoría que no parece creerse nadie y que ha hecho a la prensa británica hablar de varios supuestos que expliquen tan súbita salida.

Varias fuentes apuntan a la poca afinidad del príncipe Andrés por Geidt, porque le hizo dimitir de su papel como embajador comercial en 2011, cuando saltó el escándalo que mostraba sus vínculos con el delincuente sexual y multimillonario Jeffrey Epstein, y también porque este controlaba sus gastos con lupa.

Las nuevas informaciones apuntan también a los roces por el estatus de las hijas de Andrés de Inglaterra, las princesas Beatriz y Eugenia, fruto de su fallido matrimonio con Sarah Ferguson, y que serán empujadas al octavo y noveno puesto en la línea de sucesión al trono tras el nacimiento del que será el tercer hijo de los duques de Cambridge. Geidt era «inflexible sobre eso, lo cual causó mucha tensión», dicen fuentes conocedoras de lo sucedido en palacio.

Además, el príncipe de Gales estaría pensando en renunciar a Buckingham como residencia oficial de la monarquía cuando se convierta en rey y tendría planes para convertirlo en una sede más comercial. Su visión pasa por abrirlo más días al público y hacer caja con las entradas y los recuerdos, manteniéndolo abierto para los actos imprescindibles durante las visitas oficiales.

«Sabemos que no es un fan de ‘‘la casa grande’’, como él llama el palacio», señaló una fuente cercana, una visión que además apoya su hijo, el príncipe Guillermo, para quien el palacio es «demasiado grande y costoso» para la vida familiar moderna.

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