«Hay muchos menos recursos para la investigación en España y se pierde mucho talento»
ACTUALIDAD
La joven economista Mar Reguant, que lleva 11 años en el extranjero, recoge hoy en Oviedo el premio a la Investigación Económica de la Fundación Sabadell
03 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La economista Mar Reguant, que es profesora en la Northwestern University en Evanston (Illinois, Estados Unidos), recogerá hoy en Oviedo el Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica con el que se reconoce la labor de investigadores menores de 40 años en el campo del conocimiento económico, empresarial, jurídico y social. Doctora en Economía por el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), explica que lleva 11 años fuera de España y que recibió la noticia de que le habían concedido el galardón, dotado con 30.000 euros, justo cuando estaba pasando unos días con la familia. «Mis padres y mis familiares se llevaron una buena alegría, así que lo pude disfrutar aún más. Es uno de los reconocimientos más grandes a los que se puede aspirar como joven economista», agradece.
-¿Cuál es el objetivo de la investigación por la que ha sido premiada?
-Me dedico al estudio de los mercados energéticos y medioambientales, sobre todo de electricidad y de dióxido de carbono. El objetivo es evaluar cómo funcionan estos mercados, utilizando técnicas de análisis de datos, y también hacer propuestas para mejorarlos.
-¿Y cuáles son las principales conclusiones de esos estudios?
-Es difícil sacar conclusiones generales; estos mercados son bastante idiosincráticos. En líneas generales, se confirma que la competencia en estos mercados es necesaria y que el diseño de las políticas, incluso los pequeños detalles, puede tener un gran impacto. Por ejemplo, en algunos de estos mercados se está considerando introducir especuladores financieros para incrementar la competencia. Mis estudios demuestran que estos especuladores no aumentan necesariamente la competencia, con lo que la política para regular la competencia y asegurar que no haya abusos de poder de mercado es aún necesaria.
-Volatilidad, subastas complejas y un fuerte incremento de precios en los últimos años son características del sistema español. ¿Qué se viene a demostrar con su investigación sobre el mercado español en este sentido?
-El mercado eléctrico español es muy complicado, ¡como muchos hogares ya habrán notado! Por un lado, es un mercado muy transparente, pues todos los datos que yo utilizo en mi investigación son de dominio público. Pero al mismo tiempo, las reglas son tan complicadas y las regulaciones del mercado cambian con tanta constancia que el mercado se vuelve opaco. Estos cambios regulatorios también pueden contribuir a la volatilidad de precios. Hay dos tipos de precios de la electricidad, los del mercado de producción y los que determinan los precios de los consumidores. Los precios del mercado de producción han ido bajando con la entrada de nuevas plantas de generación, pero los de los consumidores han ido subiendo con primas para las renovables, primas para compensar a las otras plantas que han reducido su volumen de negocio, así que los consumidores han acabado pagando una gran parte de los sobrecostes. Mis estudios sugieren que hay margen de mejora para incrementar la competencia y cambiar el diseño de mercado, para así reducir los precios a los consumidores. En una nota más positiva, España es uno de los países que genera más electricidad con energía renovable y lo hace sin grandes sobresaltos en las operaciones diarias de generación. Así que no todo son malas noticias…
-También ha estudiado la relación entre la política de competencia y la eficiencia en políticas medioambientales. ¿Qué recomendaciones se ponen de manifiesto en base a esa investigación?
-Hay una paradoja en economía ambiental que es el hecho de que, cuando hay poca competencia, los precios son demasiado altos. Como los precios son ya demasiado altos, debido al poder de mercado, los impuestos ambientales podrían ser menores. En un estudio evaluamos esta posibilidad y encontramos que, aunque es un argumento válido, los precios de dióxido de carbono que observamos hoy en día están aún por debajo de los deseables.
-¿En qué investigaciones trabaja en la actualidad?
-Últimamente he estado trabajando en dos áreas. Por un lado, con el regulador de electricidad de California para evaluar un programa de eficiencia energética en escuelas públicas, similar a algunas iniciativas que también tiene España a través de la Unión Europea. También estoy trabajando con el regulador de emisiones de California para mejorar el diseño de su mercado de dióxido de carbono, que empezó a funcionar en 2013. Son dos proyectos que me gustan porque tienen una aplicación muy directa.
-¿Cómo ve la situación de los investigadores en España?
-Ciertamente hay muchos menos recursos para la investigación en España y se pierde mucho talento que se marcha al extranjero. Yo me vine a Estados Unidos de muy joven para estudiar el doctorado, así que no tomé una decisión muy consciente de marchar. Pero hay otros investigadores que llevaban toda su vida trabajando para la investigación en España y que, con la crisis, se han marchado a otros países. Ojalá hubiera más reconocimiento por la investigación científica y una cultura en la universidad más enfocada al mérito.