Un sanedrín en la sombra gobierna Cataluña

El Gobierno catalán es mera comparsa que se limita a firmar los acuerdos que toma un grupo de nueve personas en el que hay representantes de la CUP y destacados independentistas


La Voz en BARCELONA

La crisis política y social en Cataluña provocada por el desafío secesionista se le ha ido de las manos al Gobierno catalán, en el que las fisuras son cada día más grandes. La simbiosis interesada de la antigua Convergència y de ERC se resquebraja día a día, y eso tiene una traducción práctica en la paralización del Ejecutivo, que es solo una figura decorativa que solo sirve para ratificar las decisiones que se toman en un sanedrín en la sombra. Puigdemont llega a la reunión del Gabinete y solo expone lo que se ha acordado previamente en ese grupo reducido, que ni ha sido elegido por el Parlamento ni rinde cuentas a la Cámara y que funciona sin ningún tipo de control político, como correspondería en democracia.

Este sanedrín secreto es un equipo compuesto por nueve personas que son las que diseñan y deciden los pasos del proceso independentista. Ese grupo está formado por el propio Carles Puigdemont (PDECat), el vicepresidente, Oriol Junqueras (ERC), Artur Mas y su exjefe de prensa Joan María Piqué, los presidentes de la entidades cívicas Òmnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, respectivamente, y dos representantes de la CUP, Anna Gabriel y otra persona que suele rotar, aunque habitualmente sale de una terna que forman Gabriela Serra, Mireia Boya y Eulàlia Reguant. El último integrante del sanedrín es el empresario Jaume Roures. Declarado independentista, copropietario del grupo Mediapro, fue quien montó un centro logístico para dar cobertura periodística a la jornada del referendo ilegal a cambio de diez euros al día por periodista. Ese fue también el lugar elegido por Oriol Junqueras para comparecer la noche del domingo para facilitar los resultados de la consulta ilegal.

Este sanedrín, como se lo conoce en círculos políticos, es del que se quejaban ya en julio miembros del Gobierno catalán que fueron destituidos o dimitieron de sus cargos. Su disconformidad venía de que las decisiones les eran impuestas y en ningún caso participaban de ellas, mientras quienes «daban la cara y se sentían responsables» de las consecuencias eran ellos.

Con el tiempo han ido germinando diferencias en el seno de este grupo que se reúne por las tardes en la Generalitat. Cada uno mira sus intereses, y las soluciones que dan a la crisis transitan por distintos caminos. Mientras el PDECat está en stand by y se resiste a hacer de manera inmediata una proclamación de la independencia, la CUP intenta forzarla. Por su parte, ERC observa cómo luchan entre los dos polos y parece estar esperando una oferta pactada. De momento, desde el PDECat apuestan por «aprobar condicionalmente un texto y dejar la proclamación de independencia para un nuevo Parlamento» que surja de las urnas.

Pocos son los que entienden la entrega al independentismo más radical de un partido nacido de la burguesía. Sociólogos y politólogos concluyen que la gran burguesía catalana «no existe ya, las fábricas han cerrado, ahora son especuladores con más intereses comerciales internacionales que dependen más de Bruselas que de Madrid». Como Josep Maria Bartomeu, presidente del F. C. Barcelona, cuyas empresas de construcción y mantenimiento de pasarelas o fingers para aeropuertos depende más de la regulación internacional que de la española.

Jaume Roures

Empresario audiovisual acostumbrado a librar prolongadas guerras, como la que mantuvo por los derechos del fútbol, Jaume Roures (Barcelona 1950), no esconde su sentimiento independentista.

Fundador de La Sexta y del desaparecido diario Público, el padre de Mediapro fue el anfitrión de una reciente y renombrada cena, a la que asistieron Junqueras y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que provocó sarpullidos en las filas del PDECat, socio de ERC en la Generalitat.

Joan María Piqué

El exjefe de prensa de Artur Mas Joan Maria Piqué fue destituido cuando Puigdemont se convirtió en presidente de la Generalitat. Fue recolocado como director de una oficina dedicada a impulsar la creación de un canal de comunicación con los medios internacionales. Su labor fue recogida, sin citar su nombre, en el demoledor informe de Reporteros Sin Fronteras sobre las presiones efectuadas desde la Generalitat a periodistas extranjeros.

Jordi Cuixart

Es un empresario hecho a sí mismo. Nacido en un pueblo de Barcelona (1975), reside en Sabadell y preside Òmnium Cultural, una de las asociaciones que ha comandado la revuelta secesionista. Propietario de una empresa de embalaje, es hijo de una carnicera murciana y un obrero de Badalona que abandonó el bachillerato para empezar su vida laboral barriendo en un taller mecánico como aprendiz.

Jordi Sánchez

Es el escenógrafo del independentismo que celebró su cumpleaños el domingo con el referendo. Dirige desde el 2015, cuando fue elegido presidente sin ser el más votado, a los 80.000 miembros de la Asamblea Nacional Catalana. Organizó la última Diada y la protesta separatista que acompañó a las autoridades tras los atentados yihadistas de Barcelona. Suma tres décadas de militancia independentista.

Anna Gabriel

La diputada de la CUP nació (1975) en Sallent de Llobregat, una localidad de 6.700 habitantes de la Cataluña interior. Allí llegaron su padre procedente de un pueblo onubense y su madre, que militó en el PSUC. Gabriel, que siempre mostró apego a su familia, entró en la CUP en el 2002. Fue concejala en su pueblo, una de las defensoras de no crear un partido al uso y de la independencia, eso sí, sin Mas, con el que ahora comparte sanedrín.

Valora este artículo

5 votos
Comentarios

Un sanedrín en la sombra gobierna Cataluña